En un año donde el quiebre de la campaña de soja 2021/2022 pasa factura a todo el esquema productivo, sumado a un alto costo de producción que está influenciado, sobre todo, por el incremento de los precios de los principales insumos, entre ellos los fertilizantes, es necesario establecer estrategias que ayuden a optimizar los recursos sin perder de vista la alta productividad.

 

En ese sentido, el Ing. Agr. Laerte Kaefer, consultor independiente de la zona de Canindeyú, habló primeramente del desarrollo del maíz en su establecimiento ubicado en Puente Kyhá. Indicó que el trabajo consiste en la planificación de la fertilización y racionalización del uso de los insumos, considerando el alto precio del fertilizante. Comentó, además, que nunca pensó pasar por un año en el que la producción de soja fuera tan baja y que coincida con precios tan altos de fertilizantes.

 

Precisó que hace cinco años vienen siguiendo una línea de planificación de trabajar en superficies menores propias y con una fertilización mayor. A partir de esto la idea es lograr la corrección básica del pH del suelo para construir un perfil mayor y asociarlo a coberturas como Brachiaria ruziziensis, avena blanca o crotalaria, además de conseguir niveles más altos de fósforo, potasio y nitrógeno vía fertilización, sumado a una cobertura vegetal y a los biológicos.

 

“Este año nos dio un plus porque tenemos costos altos de fertilizantes y pudimos utilizar residuales de fósforo y potasio, ya que venimos trabajando en intensificar las dosis para tener un mayor residual. Todo está medido con análisis de suelos que hacemos año tras año”, explicó.

 

Esta estrategia le permitió utilizar solamente una graduación de nitrógeno y azufre. Expresó que tener un mayor residual de nutrientes también le ha permitido intensificar las dosis de nitrógeno en el suelo, lo cual le ayudó a disminuir las pérdidas y las aplicaciones al voleo de urea o sulfato de amonio. “Hicimos eso hace dos años y tuvimos producciones muy altas, en comparación con un NPK e incluso con dosis menores”, refirió.

 

En ese sentido, dijo que se debe tener cuidado en ese tipo de racionalización de fertilizantes, ya que es recomendada solo para aquellos productores que tienen muy bien controlados sus niveles de nutrientes en el suelo.

 

En su caso, acotó que la fertilización se hizo en función a la producción de 4500 a 6000 kg por hectárea de soja, pero debido a la dificultad del clima logró sacar en promedio 1800 kg. “Aprovechándose ese residual se hizo toda esa planificación de fertilización y hoy con el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) podemos ver que donde se hizo ese tipo de fertilización, comparado con una NPK e incluso con un costo menor, el maíz respondió mucho mejor”, relató.

 

En condiciones normales y con precios estables de fertilizantes, señaló que el planteamiento de fertilización hubiera sido 200 kg por hectárea de 12-15-15 en el surco al momento de la siembra y posterior a eso en V4 o V6 la aplicación sería de hasta 150 kg de sulfato de amonio, pero debido a esta situación dijo que este año se dejó de aplicar el NPK en el surco para entrar directamente con el sulfato de amonio, ya que existía una residualidad de potasio y fósforo derivada del cultivo anterior de la soja. Prácticamente, hubo una reducción del 60 % en la inversión de fertilizantes y un stock que será utilizado a futuro, acotó.

 

“La idea es fertilizar más en la soja que sigue, ya que es nuestro motor económico, aprovechar el residual en el maíz y bajar el riesgo que se asume al invertir mucho más en este cultivo que debe enfrentar a las heladas o falta de lluvias”, especificó.

 

Expansión
Añadió que en el establecimiento se viene trabajando desde hace siete años en la búsqueda de un crecimiento vertical y específicamente en el maíz o gramíneas esto es proporcional, es decir, cuanto más se eleva la fertilización nitrogenada, más producción se tendrá. Comentó que la idea es aumentar el potasio, el fósforo y el azufre en la soja y después aprovechar el residual para el maíz.

 

Mencionó que el fertilizante nitrogenado en el surco reduce las pérdidas y consecuentemente aumenta la eficiencia, por ende, el maíz responde mejor. En ese punto, resaltó que en cada caso uno debe buscar el punto de equilibrio entre la inversión y el riesgo. En la zafriña estima que hasta 50 kg por hectárea de nitrógeno se puede aplicar, considerando el tipo de suelo, la genética del maíz, la caja productiva y la condición climática.

 

Actualmente, con la racionalización de la fertilización enfocada en el nitrógeno sobre el maíz y una producción menor a 2000 kg por hectárea de soja, estima una caja productiva en torno de 6000 kg por hectárea de maíz, ya que se pudo aprovechar el residual de la soja, por lo tanto, se siembra a menor costo y se aprovechan los buenos precios internacionales.

 

Santa Fe
Luego de trabajar con diversos tipos de suelos, explicó que la Brachiaria ruziziensis resultó ser la principal alternativa para el Sistema Santa Fe. Manifestó que si se tiene un buen manejo, la producción de maíz baja entre 8 y 10 %, pero, al contrario, si el manejo es malo, la producción de maíz pude disminuir mucho más.

 

“Estoy dejando de ganar 8 % de maíz, pero es seguro lo que aporta después en la soja, ya sea en la conservación del suelo, retención de humedad, reciclaje de nutrientes o la disminución de la presión de malezas por la cobertura de suelo. Maíz con Brachiaria es una receta básica”, subrayó.

 

Normalmente, indicó que la estrategia es sembrar la Brachiaria junto al maíz. “Si el maíz se desarrolla bien, en algunos casos no hace falta hacer un control químico, entonces hay que tener un poco de conocimiento porque bien manejado agrega mucho en el año agrícola, y en la soja que salimos de un año muy seco, tuvimos una diferencia de 700 kg por hectárea más, en aquellas áreas sembradas de soja en rotación con un maíz y Brachiaria”, agregó.

 

Destacó que el productor para tener éxito debe manejar bien su suelo y una de las recomendaciones es el uso de la Brachiaria ruziziensis.

 

Finalmente, recomendó a los productores cuidar el suelo con fertilización, que es el principal patrimonio del agricultor. “Cuida bien tu suelo, que lo demás viene automáticamente”, concluyó.

 

[Material publicado en el segmento Nota de tapa de la edición Nº 90 de abril de Revista Productiva, páginas 20 y 21]
[Foto icon-camera : Revista Productiva]