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Agricultura

Reverte Paraguay, el programa que busca recuperar suelos degradados

Dentro del marco del primer foro denominado Regenerando el Agro 2025, se realizó este jueves 05 de junio la presentación del programa Reverte Paraguay, una iniciativa que busca recuperar los suelos degradados mediante prácticas regenerativas, mencionó a Productiva, Mariale Álvarez, directora de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Syngenta para Latinoamérica. Agregó que Paraguay es el segundo país donde se implementa el programa en la región después de Brasil, donde ya fueron recuperadas más 250 000 hectáreas.   El primer foro Regenerando el Agro es un espacio instalado por la firma Syngenta para hablar de las actividades que le interesan al sector productivo, donde las prácticas regenerativas y la agricultura se presentan como una solución a los temas ambientales que preocupan en la actualidad, explicó Álvarez.   La profesional destacó que durante este primer foro se realizó la presentación del nuevo programa denominado Reverte Paraguay, que es una iniciativa de la compañía para recuperar los suelos degradados, ya sea por cuestiones naturales o por un intenso uso productivo, mediante la aplicación de técnicas de agricultura regenerativa.   “No es la propuesta tradicional de dejar la tierra improductiva sin intervención para que pueda recuperarse, sino ayudar a la naturaleza a que haga su trabajo de forma más rápida y al mismo tiempo que el productor pueda salir teniendo algún beneficio económico de esa tierra”, acotó.   El proyecto va a empezar con un grupo de productores pioneros para hacer el primer ciclo de pruebas. “La condición es que los productores tengan tierra técnicamente degradada y que tengan la voluntad de aplicar estos protocolos agronómicos que implican ciertas prácticas especiales, rotaciones, incorporar ganadería en los casos que ya venían haciendo, y por supuesto, monitorear y mostrar los resultados porque el aprendizaje es parte del proceso”, manifestó.   La propuesta incluye una línea de financiamiento favorable para que el productor pueda tener la espalda financiera en estos primeros ciclos de transición hasta que el modelo empiece a generar la productividad extra que se busca.   El modelo plantea que, en un periodo de 5 a 6 años, dependiendo de la condición de la tierra, se incremente la productividad que pague la inversión inicial. “La coyuntura es cómo financio la transición y cómo aguanto, ese periodo que para nuestros países es un plazo muy largo, por eso viene con una línea de financiamiento para ayudar en la transición hasta tanto el modelo comience a rendir económicamente hasta un exceso o con un plus de producción”, recalcó.   Comentó que, actualmente, ya hay un grupo de productores dentro del programa y que la idea de presentarlo públicamente es sumar más interesados al proyecto dentro de un ciclo continuo.   “Cualquier región de Paraguay puede participar, el programa tiene un antecedente en Brasil, que era muy específico para una región ambientalmente sensible, pero la adaptación a Paraguay no tiene limitación geográfica, sino de condiciones agronómicas”, expresó.   Resaltó que la venta de certificados de captura de carbono no es una condición necesaria del programa, pero es una opción que tiene el productor para darle más valor a esta iniciativa.   Enfatizó que la recuperación del suelo depende mucho de la condición y la extensión de cada campo, lo cual se puede parcelar, pero, en general, se logra entre cuatro a cinco años, inclusive un poco más, dependiendo de la condición de la tierra.   La firma Syngenta se encarga de proveer el protocolo agronómico, el acompañamiento técnico y el paquete tecnológico. “También hay acompañamiento en la parte social y ambiental desde Itaú, que acompaña esta línea de financiamiento verde y hay un acompañamiento de veedor de tercera parte de la ONG Solidaridad, o sea, el productor está muy bien acompañado durante todo el proceso”, remarcó.   Resaltó que Paraguay es el primer país hispanoamericano donde se está lanzando este proyecto, el único antecedente es en Brasil, donde el programa ya lleva tres años funcionando con unas 250 000 hectáreas recuperadas por este programa. Explicó que para nuestro país se hicieron algunas adaptaciones para que pueda servir de acuerdo con la realidad y la necesidad de los productores nacionales.   Enfatizó que los productores paraguayos son pioneros y que siempre pican en punta cuando a buenas prácticas se refiere y les invitó a los agricultores que tengan lotes degradados que se sumen a la iniciativa, “porque vale la pena”, concluyó.   [Foto: Mariale Álvarez / Productiva C&M]  

Ganadería

Intervención de campos degradados, el primer paso hacia una ganadería eficiente

Construir una ganadería eficiente depende de varios aspectos, por lo que la ejecución de planes basados en los cuatro pilares es fundamental para apuntar a una mayor productividad y, en consecuencia, lograr una mayor renta en este segmento productivo.   La Estancia Santa Elena, ubicada en Concepción, departamento de Concepción, tenía suelos degradados que albergaban una baja carga animal que no generaba rentabilidad al productor, por ende, se estableció un plan de intervención del campo para el desarrollo de estrategias tendientes a recuperar la pastura, mejorar la carga animal y volver el campo mucho más rentable para los inversores.   El Ing. Agr. Óscar Hermosa, asesor técnico de Market SRL, comentó que esta intervención busca cubrir el suelo para evitar la presencia de manchones, con el fin de que el animal aproveche más el área total del potrero.   “Si hacés una plantación de 100 hectáreas y lograste un alto porcentaje de cobertura, estás manejando realmente ese potrero como 100 hectáreas, no así en el caso de que se tuviesen algunos peladares o manchones cuando vas comprometiendo un poco más porque vas cargando los animales en base a tu potrero y eso puede generar un sobrepastoreo y, en consecuencia, una degradación del campo”, subrayó.   Precisó que cuando uno pretende intervenir su campo implantado con pasturas el retorno económico se registra porque se logran buenos resultados. Primeramente, el capital gira más rápido porque se gana más peso en áreas más reducidas y en menos tiempo.   Añadió que, actualmente, uno de los factores que respalda la intervención del campo es la correcta elección de las variedades de pasturas, conforme el suelo, el ambiente y el objetivo de cada unidad de producción.   A su vez, en caso de sufrir presiones de malezas en el campo, existe toda una gama de tecnología química para el control de estas hierbas que reducen la productividad del campo.   Añadió que la presión de la agricultura hace que la ganadería tienda a ser más eficiente y así poder producir más en áreas reducidas. “Eso logramos con la incorporación de especies más rendidoras y buena formación de pasturas”, indicó.   Por su parte, el Dr. Luis Villasanti, propietario de Estancia Santa Helena, indicó que las pasturas estaban total y absolutamente desaparecidas. “Tuvimos que limpiar las pasturas con palas cargadoras, después se pasaron tres rastreadas y un rastrón pesado para luego terminar con la rastra niveladora. Ahí recién se logra un campo en condiciones para la siembra de pasturas, con un acceso sin ningún problema”, manifestó.   Actualmente, se dispone de una cobertura de pasto que es el producto de un trabajo de dos años. Agregó que cuentan con una pastura de 16 meses y otras de 18 y 20 meses. La calidad de semilla fue excelente, pero también depende de la asistencia técnica.   “La asistencia técnica es lo que más me interesa a mí, porque como son extensiones grandes uno necesita un asesoramiento serio. Estamos muy contentos y este año tenemos una proyección de plantación de alrededor de 600 hectáreas más con el acompañamiento de Market SRL”, indicó.   Villasanti dijo que apuestan por la pastura para una mayor productividad porque han confirmado que esa inversión tiene un retorno económico; es decir, la pastura se paga sola.   Mencionó que en este momento, sobre unas 1600 hectáreas cuentan con alrededor de 1800 desmamantes, que con una media de 400 gramos/día se pagan las inversiones en dos años. Dijo, por último, que en este campo la ganancia de peso por día es superior.   [Material publicado en el segmento Ganadería Productiva de la edición Nº 82 de agosto de Revista Productiva, página 20] [Foto icon-camera : Revista Productiva]  

Agricultura

Puente verde para fortalecer la nutrición animal y mejorar suelos degradados

El desafío de producir más en los campos ya desarrollados o de establecer estrategias para producir en campos marginales o degradados es una constante en la actualidad. En esta oportunidad, presentamos el trabajo realizado en Estancia Tarumá, ubicada en Yuty, departamento de Caazapá, en donde un campo ganadero tradicional cambió de chip y hoy incorpora un sistema denominado puente verde, que ayuda a elevar la capacidad productiva de reserva forrajera, además de mejorar la condición de los suelos degradados para aumentar la productividad de los cultivos agrícolas incorporados a este proyecto.   En una jornada de campo organizada por Granusa, junto a Sustentap Agricultura de Precisión, se presentó el sistema de trabajo empleado por la familia Burró, que sirve de referencia para dar un salto productivo en esta región caracterizada anteriormente por el desarrollo de una ganadería tradicional de baja carga y campos marginales improductivos.   En una de las paradas, donde se expuso la parcela de maíz de entrezafra en la que se emplea el sistema de puente verde, Eduardo Szumega, gerente de Orotec, sucursal de Bella Vista, expresó que esta superficie donde el cultivo principal es el maíz y que se encuentra en plena etapa reproductiva, se sembró al voleo avena con una maquinaria preparada especialmente para el efecto.   Este sistema denominado puente verde consiste en permitir la siembra al voleo de la avena cuando el maíz se encuentra entre 20 a 30 días antes de la cosecha. En ese tiempo la avena se desarrolla entre 20 a 25 cm de altura, por lo que cuando se cosecha el maíz, esta ya muestra su follaje y, en consecuencia, puede recibir a los animales.   Este manejo permite adelantar entre 20 a 25 días el proceso de ingreso del ganado dentro del campo de pastoreo, con lo cual se gana peso. Este esquema eleva la rentabilidad del campo, porque prácticamente se adelanta un mes el engorde de los animales.   Además de tener un recurso forrajero adicional como la avena, también se emplea una práctica que ayuda a mejorar la condición del suelo degradado, mediante ese consorcio de maíz y avena que ayuda a adherir materia orgánica al suelo, enriqueciéndolo paulatinamente.   “Aquí nos enfocamos más en la parte de la cobertura porque es un campo agrícola-ganadero, entonces tenemos para mostrarle al productor que va a tener beneficios económicos a largo plazo en la medida que él siga aplicando y trabajando en la forma que el técnico fue indicándole”, explicó.   La asistencia prestada a Estancia Tarumá, mediante una alianza que tiene con Sustentap Agricultura de Precisión, posibilitó la incorporación de un equipo con tres funciones específicas que permiten cumplir con los desafíos de este establecimiento para fortalecer el puente verde.   Con la Stara Imperator 3.0 se puede efectuar tres actividades diferentes. Se pueden aplicar correctivos agrícolas en las barras en forma líquida, sistema de distribución de sólidos sólidos y al cerrar toda la barra al tanque, se puede colocar el producto sólido (cloreto, urea, potasio) para esparcirlo en el extensor de la barra. De esta manera, se logra tener una sola huella dentro del campo, además de que en la parte sólida se pueda aplicar, a través de las barras, semillas de cultivos de cobertura como avena, crotalaria o nabo forrajero antes de la cosecha de maíz o de soja zafriña e inclusive hay experimentos con canola y trigo.   “Al cosechar el maíz o la soja zafriña se tiene una cobertura verde debajo de lo que se cosechó, entonces el suelo nunca queda desnudo”, añadió.   Agricultura de precisión. El Dr. Enrique Hahn, director de Sustentap Agricultura de Precisión, comentó que en estos campos degradados se encontró la necesidad de aplicar cal agrícola en torno a 4000 y 6000 kg por hectárea. Además, se observó una deficiencia de potasio que fue aplicado a una razón de entre 200 y 350 kg de cloruro de potasio para hacer los ajustes con un previo análisis georreferenciado y posterior aplicación a dosis variable.   “Hemos plantado en los primeros días de noviembre y entramos un poco tarde a la zafra de soja, pero los resultados realmente nos sorprendieron. Teníamos una meta de producción de 2800 a 3000 kg por hectárea, pero después de la aplicación nos ha sorprendido gratamente que en el primer año de corrección hemos encontrado parcelas de 130 hectáreas con un rendimiento medio de 4200 kg/ha y otras con 3900 kg/ha, cerrando así una media de 3300 kg/ha en el primer año. Haciendo bien los trabajos de enmienda podemos tener rendimientos muy altos y nada envidiables a los que se tienen en Alto Paraná, Canindeyú o Itapúa”, refirió.   Manifestó que el objetivo es tratar de generar alimentos de calidad para el ganado y también producir en suelos clasificados como ultisoles o alfisoles, que tienen capacidad de intercambio catiónico muy bajo y deficiencia de calcio, magnesio y potasio. “Estos suelos tienen un futuro muy grande y el departamento de Caazapá posee un potencial y futuro también de desarrollo agrícola muy importante. Hoy en día, también requiere un poco más de tecnología e integrar la ganadería con la agricultura para obtener mejores resultados”, expresó.   Indicó que el desafío es desarrollar la tecnología de agricultura de precisión, principalmente la corrección del suelo a dosis variable y calibrar los niveles de fertilidad para que exista la comida primeramente en la planta y a la vez, esas plantas también sirvan para integrarlas a la ganadería.   Manejo animal. La Ing. Zoo. Naomi Burró, responsable del área ganadera de Estancia Tarumá, comentó que tratan de realizar dos giros productivos al año con base en la reducción de costos y de kilos ganados a campo.   Indicó que una de las ventajas que tienen es que estos suelos considerados degradados retienen bastante la humedad. En esa línea fueron buscando las variedades de pastos para suelos bajos que hoy constituyen los 22 potreros manejados en el sistema rotativo semiintensivo. “Manejamos dos zonas distintas en el rotativo y en una de

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