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Terminación a pasto: ¿alternativa eficiente y de menor costo frente al confinamiento?

La terminación intensiva a pasto “se posiciona como una de las herramientas más eficientes” para mejorar la productividad del sistema ganadero, combinando buenos resultados productivos con menores costos de inversión. Así lo expuso Rogerio Marchiori Coan, CEO de Coan Consultora, durante su segunda disertación en el Foro Internacional Feicorte Paraguay 2026. El especialista explicó que este sistema permite lograr animales con buen peso de carcasa y adecuado nivel de terminación grasa, con resultados comparables a los del confinamiento, pero con una estructura mucho más accesible para el productor. “Es un sistema más democrático, porque no requiere grandes inversiones. Con pastura de calidad, comederos y acceso a agua, cualquier productor puede implementarlo”, afirmó. Más producción por hectárea y mejor margen. Uno de los principales diferenciales de la terminación intensiva a pasto es su capacidad de generar mayor producción de carne por unidad de superficie. Según detalló Marchiori Coan, este sistema permite obtener más kilos de peso vivo o de carcasa por hectárea, en comparación con otros modelos de terminación a campo, como el semiconfinamiento. A esto se suma un costo de producción más bajo, lo que se traduce en mejores márgenes para el productor. “Se logra un resultado muy cercano al confinamiento, pero con menor costo, lo que impacta directamente en la rentabilidad”, sostuvo. La clave, explicó, está en una correcta combinación de factores como dieta, genética, sanidad y manejo, aspectos que forman parte de los pilares técnicos necesarios para alcanzar buenos resultados. Paraguay y su potencial de crecimiento. Al analizar el escenario regional, el empresario destacó que Paraguay cuenta con condiciones muy favorables para potenciar su producción ganadera. Al igual que Brasil, cerca del 80% de la carne se produce en sistemas pastoriles, lo que representa una ventaja competitiva en términos de costos. Sin embargo, advirtió que el crecimiento futuro dependerá de la incorporación de tecnología. “Con la apertura de mercados y la mayor demanda internacional, Paraguay va a necesitar aumentar su producción en poco tiempo, y eso solo será posible con intensificación”, indicó. En ese sentido, sostuvo que herramientas como la recría intensiva, la terminación a pasto y el confinamiento serán claves para acompañar ese proceso. “La tecnología es lo que va a permitir mejorar la eficiencia y sostener el crecimiento del sector”, concluyó. [Foto: Pastoreo intensivo / Archivo / Productiva C&M]

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Inversión en el suelo, clave para una recría intensiva a pasto

La ganadería pasa por una etapa de reacomodo, con el objetivo de producir con mayor eficiencia y optimizar recursos para lograr aumentar la productividad y, en consecuencia, generar un margen de rentabilidad que le permita mantenerse como actividad económica.   Productiva C&M visitó el campo de Agroganadera Karanda´y Poty, ubicado en Puente Kyha, departamento de Canindeyú, prácticamente en la frontera con Brasil. Allí, Teresita Adorno, directora del establecimiento, mencionó que la empresa trabaja con un sistema de recría a pasto y una suplementación de adaptación del 0,1 % de peso vivo. Después de alcanzar un cierto kilaje en pasto pasan al 0,3 % de PV y cuando llegan a un peso de entre 350 y 380 kg los animales son destinados al confinamiento.   Si bien la recuperación de la inversión con el sistema aplicado lleva años, Adorno reconoció que invertir en los suelos es muy importante para una ganadería. “Empezamos de cero desde el suelo y fuimos haciendo toda la estructura”, agregó.   A pesar de las limitaciones en la implementación del sistema de producción, reveló que el trabajo en equipo con sentido de pertenencia fue fundamental para lograr el cometido.   A mediano plazo el objetivo es duplicar la producción. La responsable de la empresa subrayó que para ello se está elaborando una estructura para las inversiones y aplicación de mayor tecnología.   “La mujer es capaz de hacer cualquier cosa que sueñe, es solamente arriesgar, hacer y que tenga un equipo que aprecie y se apasione por el trabajo que uno hace”, puntualizó sobre su experiencia.   El Ing. Agr. Silvio Brissio, asesor técnico de Agroganadera Karanda’y Poty, comentó que el sistema intensivo de engorde a pasto se realiza en forma de pizza, donde los comederos y las aguadas se ubican en el centro del terreno y esto origina practicidad en cuanto al manejo y la planificación de oferta forrajera.   “Son seis parcelas en cada lote de 50 a 55 hectáreas. Cuando vemos que no llegamos a los seis días hacemos oferta con rollos de acuerdo a la demanda que tengamos de la categoría dentro de esa parcela, además de dar un proteinado entre 0,1 a 0,3 % de acuerdo con los kilos que estamos teniendo”, explicó.   Todo el sistema de producción de gramíneas dentro del establecimiento está bajo un sistema de agricultura de precisión. El ingeniero indicó que todos los años se hace un análisis de suelo para considerar un balance nutritivo de las pasturas, ya que en la entrada del invierno suelen hacer reposición de nitrógeno y en la salida las ofertas de fósforo y potasio se restituyen de acuerdo con la necesidad, además de correcciones de pH con calcáreo o yeso una vez cada dos años.   Considerando que el sistema está basado en una compra del 100 % de animales, detalló que es necesario conocer el origen y el comportamiento tanto de los proveedores como de las distintas razas utilizadas. Por este motivo la empresa apostó por la adopción de la telemetría, lo que le permite saber diariamente el comportamiento de los animales, la ganancia de peso, consumo de agua y sanitación, entre otros aspectos.   “En Karanda’y Poty se tiene claro que prime ro tenemos que tener la oferta de pasto para usar la en los momentos críticos. Lamentablemente, en estos últimos años no pudimos hacerlo porque tuvimos incidencias climáticas negativas”, aclaró.   En esta unidad de producción se tiene como objetivo contar con 30 % o más del balance forrajero.   Actualmente, también se opta por la incorporación de un mix de pasturas para obtener el mejor resultado de los recursos forrajeros.   Dentro de este proceso de intensificación Brissio mencionó que se está trabajando en un proyecto de seguridad alimenticia para hacer frente a la falta de lluvias y cosechar el agua. Este año se incorporó el sistema de riego en 220 hectáreas que están des tinadas solo a la producción de voluminosos con la meta de llegar a 10 000 toneladas por año.   Con la intensificación de la ganadería básica mente se busca duplicar o triplicar la carga animal por hectárea. “Con la producción ganadera que estamos haciendo en este campo es como que estamos produciendo 3.8 toneladas de soja por hectárea con un margen bruto similar a esa producción en un campo propio”, sostuvo.   En cuanto al manejo sanitario, el Dr. Javier González, técnico de campo, destacó que luego de recibir a los animales se realiza el pesaje para saber con exactitud el peso de entrada. Posteriormente, hay un descanso por ocho días para que los ejemplares puedan adecuarse al ritmo y adaptarse dentro de la estancia.   Indicó que los animales luego pasan al corral y se les aplica el plan sanitario para prevenir enfermedades.   El Lic. Christian Lugo, gerente de Agroganadera Karanda’y Poty, manifestó que el ciclo de las compras estratégicas en el año llega a 4500 cabe zas, distribuidas en tres ciclos de 1500 cabezas. A la par de planificar este proceso con los proveedores también se trabaja en los recursos financieros tanto para la venta como para la compra.   Esta experiencia nos demuestra que la ganadería aplicada con base en la implementación de sistemas efectivos, sumada a la tecnología de procesos y tecnología de insumos, puede devolverle espacio a esta noble actividad en las áreas productivas del país.   [Material publicado en el segmento Ganadería Productiva de la edición Nº 118 de agosto de Revista Productiva, páginas 18 y 20] [Foto icon-camera : Revista Productiva]  

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Recría intensiva, mayor productividad y rentabilidad

No cabe duda de que en la ganadería contemporánea es complicado aplicar una receta para obtener los resultados esperados. A medida que pasa el tiempo es necesario buscar nuevas herramientas que permitan cubrir el punto de equilibrio y mejorar los ingresos para mantenerse dentro de esta actividad que últimamente ha mostrado una gran variabilidad.   Dentro de ese contexto, Productiva conoció la tarea desarrollada por el Ing. Zoo. Renan Marinovic, director técnico de Estancia Don Arsenio, quien manifestó que la recría intensiva tiene un costo de producción elevado, pero que al lograr una alta carga animal por hectárea le permite obtener un mayor margen para cubrir los costos y elevar la ganancia.   “Si tu zafra sale bien y si la productividad del año es buena, se puede lograr entre G 800 000 a G 1 000 000 de ganancia por cabeza. Nosotros ya hicimos un proteico básico nomás y logramos también hacer un año una suplementación de 0,3 % de peso vivo, entonces aumenta la ganancia de peso por día y aumenta el peso a la salida de la recría”, precisó.   Si bien en la zona de J. Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú, en donde se desarrolla este emprendimiento, el costo de oportunidad radica en la soja, el productor señaló que los números de la ganadería tienen que competir con este rubro. Explicó que la idea de la recría intensiva es llegar a producir 10 cabezas por hectárea e incluso 15, dependiendo de la intensificación.   Relató que se trabaja bajo un sistema rotativo, que integra seis unidades animales por hectárea. “Con ese nivel de intensidad conseguimos competir con la lucratividad que tiene la soja”, acotó.   En la ocasión, indicó que buscando un mejor costo-beneficio entre precio y genética se realiza la compra de animales de 180 a 200 kg y quedan dentro del sistema entre 8 a 9 meses, dependiendo del régimen de lluvias. Posteriormente, se incorporan al confinamiento entre los 90 y 120 días.   “Con una suplementación de base estamos logrando una ganancia de peso en hembras de 500 g de promedio, mientras que en machos logramos hasta 750 g. Si intensificas sobre ese sistema puedes lograr 1 kg a 1,2 kg con un 0,3 % del peso vivo”, destacó.   Pastura. En este campo de 15 hectáreas existen 30 potreros y la pastura elegida para el sistema es el Panicum maximum miyagi, que responde a una alta fertilización y soporta una mayor carga animal.   Marinovic detalló que se realizan giros diarios y fija el descanso que la pastura necesita para que en 28 a 30 días se pueda volver al mismo piquete. Dependiendo de la fertilización, el ciclo de la pastura es más corto, pero indicó que se respeta la altura de entrada (90 cm) y salida (45 cm) de la variedad.   “Prácticamente, el 50 % consume el animal y se queda 50 % para que la planta pueda rebrotar”, agregó el profesional.   Para la etapa del confinamiento explicó que la meta es que las hembras alcancen como mínimo 300 kg y los machos 330 kg para el ingreso. “Lo bueno de este sistema es que teniendo una buena recría en el confinamiento la conversión alimentaria es otra, entonces cuando vas a vender al frigorífico el rendimiento de esos animales con buena recría es otra cosa. Una buena recría vas a recuperar a la hora de la faena”, valoró.   Por otro lado, mencionó que el proyecto surgió con la ayuda de la familia Ocampos y se presentó la oportunidad de trabajar en un campo experimental. En términos de manejo, se instaló un corral antiestrés que está hecho a base de madera y con un formato redondo de curvas, lo cual impacta directamente en la productividad de los animales.   En este proceso de intensificación el costo de inversión por cada kilo de carne producido está alrededor de G 20 000 y su venta ronda los G 23 000 a 24 000. “Es bastante ajustado y mucha gente dejó de hacer confinamiento, pero el que tiene su propia producción de alimentos y tiene en su giro a la ganadería consigue mantener la pecuaria con altos resultados de intensificación, pero es el único que consigue sobrevivir”, puntualizó.   Tras los resultados obtenidos con la recría intensiva, Marinovic dijo que el campo será ampliado a uno de mayor superficie con la raza senepol, que presenta bastante adaptabilidad al clima y rusticidad.   En cuanto a los proyectos, refirió que el desafío es establecer la misma rotación intensiva, pero con la incorporación de la producción ovina. “El objetivo es direccionar el campo a la parte genética con la raza dorper bajo el pasto tifton”, expresó.   [Material publicado en el segmento Ganadería Productiva de la edición Nº 114 de abril de Revista Productiva, página 20] [Foto icon-camera : Revista Productiva]      

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