Etiqueta: potencial productivo

Agricultura

El girasol gana terreno en el Chaco como opción de renta para diversificar riesgos

En el marco de la diversificación para distribuir riesgos climáticos y económicos en la Región Occidental, la firma Kurepa Kue sumó el girasol a su portfolio en Boquerón, Chaco Central, afirmó su director, el Lic. Marcos Kain. Tras analizar pruebas locales realizadas y el desempeño del rubro en la Región Oriental, fue sembrado en febrero buscando mejores condiciones de temperatura y lluvias. El cultivo presenta muy buen desarrollo y stand de plantas, con lotes ya en floración, por lo que la expectativa de cosecha es alentadora y se esperan rindes de entre 1700 y 1900 kg/ha que permiten capturar renta. En el proceso de diversificación de cultivos en la región Occidental, con el propósito de distribuir los riesgos en un ambiente caracterizado por los desafíos climáticos, el girasol se suma al portfolio de rubros que maneja Kurepa Kue en el Chaco central, afirmó el director de la firma. Remarcó que como empresa es la primera campaña que trabajan con el cultivo, después de analizar el desempeño del rubro tanto en la región Occidental como en la Oriental. “Nosotros, particularmente, lo veníamos siguiendo desde el año pasado, tanto en la región Oriental y en el Chaco mismo también, que se hicieron pruebas en julio y decidimos sembrarlo nosotros en febrero, por una cuestión de temperatura del suelo y por precipitaciones”, acotó. Kain resaltó que el cultivo presenta un muy buen desarrollo, con lo cual la expectativa de cosecha es bastante alentadora, aunque reconoció que uno de los desafíos con este rubro en el Chaco a medida que se van formando los granos es el ataque de pájaros. “Creemos que vamos a tener y esperamos una buena cosecha, logramos un buen stand de plantas, buena implantación. El miedo que hoy tenemos, o preocupación, es el tema de los pájaros, básicamente palomas y loros, pero fuera de eso, digamos que es una apuesta también interesante para nosotros en el Chaco, como una alternativa más en el flujo de financiero y de riesgo”, enfatizó. Subrayó que es un cultivo rustico que puede adaptarse muy bien al exigente clima chaqueño y con un potencial productivo muy interesante. “Creemos que se va a adaptar, realmente hemos visto todo este proceso de la implantación, hasta tenemos lotes ya en floración, y realmente el comportamiento es bueno, las experiencias de rinde han sido entre 1700, 1800 kilos, 1900, con lo cual a ese rinde también nos permite capturar valor, o sea, nos permite capturar una renta como productores”, recalcó. En ese sentido, señaló que apuestan fuertemente a este cultivo, que creen puede desarrollarse muy bien en el Chaco. “Tenemos el 22% del área de girasol, apostamos fuerte al cultivo de girasol, creemos que se puede desarrollar superbién en el Chaco agronómicamente en estas condiciones, y más aun teniendo un mercado donde podamos comercializar y hacer un flujo, donde sabemos cuál es el precio de venta y poder estimar una producción. Entonces el productor puede saber, o en el caso nuestro, qué margen vamos a tener en ese cultivo”, aseguró. Enfatizó la importancia de la diversificación en el Chaco para dar sustentabilidad a la actividad agrícola en la región. “Entonces ahí está la diversificación de vuelta, de lo productivo, lo agronómico y lo financiero que necesita el productor para dar viabilidad al sistema”, concluyó. [Foto: Cultivo de girasol en Kurepa Kue / Gentileza Kurepa Kue]

Programas

Caazapá: la soja gana terreno en campos arroceros por rinde, rotación y riego barato

La introducción de la soja en los campos bajos donde se venían trabajando con el arroz, ofrece muchas ventajas, destacó para Nación Productiva, Tobías Say, productor de Caazapá. Mencionó que el cultivo de la oleaginosa mostró un potencial productivo destacado en esa “tierra negra” y los rindes vienen aumentando campaña tras campaña, aportando rentabilidad en años donde el arroz no tiene respaldo de precios. Además de la rotación que permite limpiar el campo, un beneficio diferencial es el riego, aprovechando la infraestructura arrocera, se puede regar la soja en momentos de necesidad hídrica a un costo muy inferior al de sistemas tradicionales, que rondan USD 2000 a USD 3000/ha. El departamento de Caazapá atraviesa una condición particular, hace algunos años había aumentado el área de siembra de arroz, sin embargo, en este último periodo, alrededor de tres últimas campañas, suma un descenso importante en la superficie cultivada. Si bien la falta de seguridad en el recurso agua puede ser un limitante para la actividad arrocera en Caazapá, para el productor también existen otros factores importantes, como la rotación con la soja, donde este cultivo ha mostrado un potencial productivo destacado en los campos bajos que en principios eran arroceros. “Caazapá se fue transformando en los últimos años, muchas áreas que eran de arroz, hoy son soja. Gran parte se transformó a soja, porque tuvo muy buenos resultados, es una zona muy productiva. Entonces, muchos productores decidieron simplemente introducir la soja, no para limpiar el campo, no para probar, sino ya es parte de la estructura de producción. Muchos productores que antes solo hacían arroz, hoy tienen soja. Creo que de los que yo conozco no hay ninguno que no esté haciendo soja por los resultados que está dando y la diversificación”, acotó. Apostar por la diversificación es sumamente importante, en años como este, donde el mercado no respalda la producción de arroz. “Hay veces como este año que es fundamental hacer algo de soja también, teniendo en cuenta los precios del arroz. También la falta de agua, a veces suele querer tomar otras decisiones”, indicó. Agregó que la próxima zafra, va a ser una campaña desafiante para el sector arrocero, por el costo de los insumos y el bajo precio del cereal, por lo que importante mirar la diversificación es una alternativa válida. “Nosotros también estamos trabajando con soja y estamos teniendo muy buenos resultados a la hora de ver rentabilidad, que yo creo que es lo más importante. Entonces, ahí tenemos un factor para ir también por la diversificación”, subrayó. Otro factor que destacó Say a favor de los campos bajos para entrar en rotación con la soja es la posibilidad de regar el cultivo en la época de necesidad hídrica, con costos bastante bajos para el productor. “Creo que se puede considerar uno de los riegos de soja más baratos que hay, porque si vas a ver sistema de riego, sabes que están cerca de los USD 2000 a USD 3000 dólares hectárea y el campo bajo no tiene esos costos de irrigación”, aseguró. En ese sentido, resaltó que la diversificación abre muchas oportunidades y una de ellas es contar con soja en áreas irrigadas. “Lo que te da también a menor costo de combustibles, la posibilidad de limpiar el campo, hacer otro tipo de cultivos, por ejemplo, trigo, maíz, porque la tierra negra del Paraguay realmente produce, cada año se está transformando. Desde que empezamos a hacer soja hasta hoy, se va aumentando el rendimiento en soja. El productor está mirando eso y está tomando decisiones en base a la diversificación”, concluyó. Solamente en esta campaña, según reporte del INBIO, la superficie de arroz en el departamento de Caazapá, disminuyó 1724 hectáreas, quedando en 8043 hectáreas. [Foto: Tobías Say / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Paraguay se encamina a consolidar la mayor cosecha de soja de su historia

En su último informe, la consultora Stonex ajustó al alza su cálculo de producción de la soja paraguaya de la zafra principal a 10,90 millones de toneladas, lo que representa un incremento de 4,7 % en relación al reporte anterior, respaldado por las buenas condiciones climáticas en las principales zonas productivas. Stonex señala que aún queda por definir el desempeño de la zafriña, pero en caso de alcanzar 1,4 millones de toneladas, la cosecha total del país podría llegar a 12,29 millones de toneladas, marcando un nuevo récord para la producción nacional. La empresa global de servicios financieros destaca en su documento que, la cosecha de soja en la Región Oriental está finalizada, mientras que el Chaco aún se encuentra en desarrollo. Dado que cerca del 97 % de la producción nacional se concentra en la Región Oriental, el análisis del ciclo se centra en los resultados finales observados en esta zona. En su nuevo reporte, Stonex elevó la estimación de la zafra principal de soja a 10,90 millones de toneladas, un incremento de 4,7 % en relación al mes anterior (marzo). Mientras que, la zafriña recibió un ajuste al alza de 0,6 % mensual, con lo cual se espera una producción de 1,40 millones de toneladas para la segunda zafra. El informe elaborado por la consultora recuerda que, en un inicio, existían preocupaciones respecto a una posible caída en la productividad, ante condiciones climáticas más cálidas y secas. No obstante, estas no se materializaron en pérdidas significativas. Las luvias, aunque irregulares, llegaron en momentos clave y permitieron sostener el potencial productivo. Además, los cultivos ya se encontraban en etapas avanzadas de desarrollo cuando se registraron las condiciones más adversas, lo que limitó su impacto sobre los rendimientos finales, aunque sí generó algunos retrasos en el calendario de la zafriña. De esta forma, condiciones hídricas en general adecuadas terminaron consolidando un ciclo histórico, que se posiciona como la mayor cosecha principal de soja ya registrada en Paraguay. A nivel regional, se observaron mayores ajustes positivos especialmente en el norte de Alto Paraná, desde Ciudad del Este hacia arriba, así como en Canindeyú. Pero los buenos rendimientos fueron generales, incluyendo a Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, San Pedro, Amambay y Concepción. Por su parte, si bien en Misiones y Paraguarí no se realizaron ajustes, es importante mencionar que el rendimiento ya estaba registrado como superior en relación a otras zonas más delicadas. A partir de la estimación previa de 10,4 millones de toneladas en marzo, la nueva actualización de abril incorpora un ajuste al alza que eleva la producción de la zafra principal a 10,9 millones de toneladas. Aún resta definir el desempeño de la zafriña, pero en caso de alcanzar 1,4 millones de toneladas, la producción total del país podría llegar a 12,29 millones de toneladas, marcando un nuevo récord histórico para la soja paraguaya. [Foto: Cosecha de soja / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Soja en Paraguay: potencial y brechas de rendimiento

Paraguay es un país con una economía predominantemente agrícola, por lo que este sector ha sido un pilar importante del desarrollo económico durante las últimas décadas (Herken et al., 2011). En sus inicios, el crecimiento de la agricultura estuvo marcado por varios factores, incluidos reformas políticas, inversiones en infraestructura y cambios en las políticas agrícolas (Borda, 2020). No obstante, en los últimos años hubo una inversión considerable en tecnología agrícola y técnicas de cultivo más eficientes, por lo que la implementación de sistemas de siembra directa y otras prácticas agrícolas de conservación pareciera que han ayudado a aumentar la productividad y preservar los suelos (Acevedo & Silva, 2003; Cubilla et al., 2012). Sumado a esto, la firma de acuerdos comerciales y la apertura de mercados internacionales facilitaron la exportación de productos agrícolas, lo que nos convirtió en uno de los principales exportadores mundiales de soja (Anichini et al., 2013).   *Prof. Ing. For. María Soledad Armoa Báez, UNA (Líder local GYGA-Paraguay) *Prof. Alencar Zanon, Universidad Federal de Santa María – Brasil   Conforme datos del USDA (2024), los tres principales países productores y exportadores dentro de la región son Brasil, Argentina y Paraguay. Estos dos primeros han evaluado su potencial de producción, así como determinado las causas que están detrás de sus brechas de rendimiento (Aramburu-Merlos et al., 2015; Marin et al., 2022). No obstante, la ausencia de información sobre el potencial de producción de cultivos de Paraguay es sorprendente, considerando que es el 3º y 5º exportador de soja y maíz, respectivamente, así como una importante fuente de trigo para países vecinos (USDA, 2024).   La producción paraguaya históricamente estuvo solventada en gran parte por el incremento del área de producción, el cual aumentó un 299 % entre 2000 y 2022 (FAOSTAT, 2024), principalmente a expensas de pastizales y bosques naturales (hasta la creación de la Ley de Deforestación Cero en el 2004) (Baumann et al., 2017; Henderson et al., 2021; le Polain de Waroux et al., 2016). Haciendo una revisión del rendimiento promedio de la soja durante los últimos 10 años (2013-2022) se observa que se ha mantenido inferior a lo alcanzado por países vecinos como Argentina y Brasil, lo cual nos plantea dos preguntas: ¿cuánto más podemos producir? y ¿qué está impidiendo que lo alcancemos?.   Teniendo en cuenta la proyección de aumento de demanda de alimentos, esto plantea una oportunidad para países productores en desarrollo como Paraguay. Pero para ello son necesarios enfoques que permitan identificar alternativas sostenibles y aún más considerando toda la normativa nacional e internacional aplicada actualmente.   El sistema productivo debe considerar un enfoque que permita una intensificación agrícola sostenible, la cual se define como la capacidad de aumentar la producción sin causar daños irreversibles al medio ambiente (Cassmann y Grassini 2020; Pretty et al., 2018), incrementando la productividad en función de las características climáticas, agronómicas y socioeconómicas de cada región. Comprender el sistema de producción en Paraguay puede y debe orientar los esfuerzos públicos y privados, priorizando una mayor eficiencia de los recursos y/o la inversión en tecnologías e insumos.   El proyecto Global Yield Gap Atlas (GYGA) (www.yieldgap.org) desarrollado e implemento en más de 70 países alrededor del mundo, tiene como objetivo estimar el potencial productivo, identificar y reducir las brechas de rendimiento en los principales cultivos agrícolas y proponer soluciones alternativas para cada país produc tor. A la vista de las experiencias y resultados alcanzados en países como Argentina, Uruguay y Brasil, en el 2022 se inició el proyecto GYGA Paraguay, con el fin de definir el potencial y las brechas de rendimiento para los cultivos de soja, maíz y trigo en Paraguay.   El potencial de rendimiento (Yp) se define como el rendimiento alcanzado por un cultivar en un ambiente específico, sin limitaciones hídricas ni nutricionales y en ausencia de estrés biótico (Evans, 1993). En ambientes con producción en secano, donde la disponibilidad hídrica pasa a ser un factor a considerar y las características del suelo influyen en los balances hídricos, trabajamos con un potencial de rendimiento limitado por agua (Yw). Por otra parte, el rendimiento real (Ya) representa al rendimiento promedio obtenido por los productores en un área específica. Finalmente, la brecha de rendimiento (Yg) se define como la diferencia entre Yw y Ya para los cultivos de secano (Van Ittersum et al., 2013) (Figura 1). Pensar en alcanzar el 100 % del Yw es muy difícil, varios estudios a nivel mundial resaltan que alcanzar valores cercanos al 80 % del Yw es una condición factible y rentable para el productor y a este nivel de rendimiento se le conoce como rendimiento alcanzable (Yatt) (Grassini et al., 2011; Lobell et al. 2009).   Comprender la magnitud del potencial de rendimiento y las brechas existentes es importante puesto que les permite a los productores y agrónomos evaluar el rendimiento actual y reflexionar sobre lo que se puede hacer para aumentar la productividad mediante un mejor manejo. Haciendo una revisión de los potenciales y las brechas de rendimiento de los mayores productores de soja a nivel mundial, así como a nivel regional, Paraguay se destaca con una de las brechas más bajas, lo que significa que los productores están aplicando un manejo que permite estar cerca de lo que cada parcela pue de producir (Figura 2). No obstante, se puede producir más. En un contexto de desarrollo, a nivel nacional proporciona información clave para orientar los programas de investigación y extensión, así como evaluar la capacidad para producir y exportar más.   Los resultados alcanzados por el proyecto GYGA-Paraguay permitieron identificar cuánto se puede producir en cada área productiva, así como cuán lejos estamos de alcanzar dichos va lores (Figura 3). Uno de los resultados más interesantes es la clara diferencia de brechas entre regiones, ya que el norte y centro de la región Oriental presentan rendimientos más cercanos al potencial de cada área, mientras que la región sur y este expresan que dichas áreas podrían producir entre un 25 a 50 % más de lo que actualmente

2026 | Todos los derechos reservados

error: Contenido protegido