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Agricultura

Entomóloga advierte sobre presión de gusano cogollero en el cultivo de maíz zafriña

El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) es una de las plagas más significativas en el maíz zafriña y en esta campaña se observa gran cantidad de masas de huevos, larvas pequeñas y grandes atacando dentro del cogollo, advirtió la Ing. Agr. Stella Candia, directora de MAS Investigación y Desarrollo Agronómico. Subrayó que los insecticidas del grupo de las Diamidas, Carbamatos, Piretroides, Pirroles tienen buen control sobre larvas pequeñas a medianas que aún están fuera del cogollo y que los insecticidas pierden efectividad si los productos no llegan en el lugar donde se aloja y se alimenta la plaga. Esta plaga se alimenta de varias especies vegetales y se reproduce rápidamente, aumentando la dificultad y el costo del control. La Spodoptera frugiperda tiene un ciclo biológico de 28 a 40 días y puede atacar a más de 80 especies de plantas, incluyendo la soja. El ataque masivo de la plaga se ve en diferentes materiales de maíz con eventos Bt, y el uso de insecticidas eficientes es crucial para controlar la plaga. La adopción de maíz híbrido Bt y el monitoreo constante son herramientas importantes para manejar la plaga. El gusano cogollero, Spodoptera frugiperda es una de las plagas más significativas en el maíz, se alimentan de varias especies vegetales y de acuerdo a las condiciones climáticas, se reproducen rápidamente, aumentando la dificultad y el costo del control, explicó la entomóloga. Agregó que este insecto tiene una metamorfosis completa, el ciclo biológico comprende huevo, larva, pupa y adulto con una duración que varía de 28 a 40 días de acuerdo a la temperatura del ambiente, factor que determina la duración del ciclo. “La Spodoptera frugiperda es una especie polífaga, que, a pesar de tener preferencia por las gramíneas como el maíz, pueden atacar a más de 80 especies de plantas, entre ellas, la soja en la cual está totalmente adaptada”, remarcó. La Spodoptera frugiperda tiene el potencial de formar grandes poblaciones y su alta capacidad de diseminación convierten a esta especie en una plaga de alto impacto económico, por la cantidad de aplicaciones, por el costo de insecticidas y por una inversión en la selección de híbridos con alta tecnología. En Paraguay se registran las condiciones climáticas favorables para el desarrollo y dispersión de esta especie y la misma se encuentra presente en el sistema de cultivos, soja, maíz, trigo y sorgo. En la soja las larvas actúan al inicio como orugas cortadoras y luego atacan el follaje y vainas. “Cabe destacar que el cultivo de soja con la tecnología Bt no tiene efecto sobre la S. frugiperda y las larvas que quedan vivas a la hora de la cosecha, pasan el estado de pupa entre los terrones o rastrojos y pocos días después los adultos colocan sus masas de huevos sobre las plántulas de maíz, donde la misma completa su ciclo biológico en pocos días; es por eso que la población ha ido aumentando significativamente en el maíz, sorgo y trigo”, advirtió. Esta problemática se está dando en la zafriña 2026, donde se observa gran cantidad de masas de huevos, larvas pequeñas y larvas grandes atacando dentro del cogollo. En ese sentido, la Spodoptera, a partir del estadio L3, presenta hábitos caníbales es por eso que las mismas buscan el cogollo para obtener refugio y alimento. El ataque masivo de la plaga se ve en diferentes materiales de maíz con eventos Bt, con baja media y alta tecnología inclusive. El daño inicial es el raspado en las hojas y el momento oportuno para aplicar medidas de control, ya que luego van al cogollo donde tienen un poder de destrucción elevada; donde la exigencia en la selección del insecticida y la tecnología de aplicación es muy alta. “El uso de maíz hibrido Bt, con genes para resistir a la plaga es una alternativa importante y su adopción forma parte del MIP, el monitoreo para conocer la presencia de la plaga y la aplicación de insecticidas eficientes para el control residual debe formar parte de las herramientas básicas para llegar a buenos rendimientos”, subrayó. Remarcó que los insecticidas del grupo de las Diamidas, Carbamatos, Piretroides, Pirroles tienen buen control sobre larvas pequeñas a medianas que aún están fuera del cogollo; una vez que se alojan dentro del mismo la dificultad aumenta y los insecticidas pierden efectividad si los productos no llegan en el lugar donde se aloja y se alimentan. “El mercado paraguayo cuenta con la nueva herramienta del grupo Metadiamidas con la molécula Cyproflanilide, que posee buen control sobre larvas pequeñas, medianas y grandes”, concluyó. [Foto: Gusano cogollero / Gentileza MAS Investigación y Desarrollo Agronómico]

Agricultura

Invasión de caracoles en parcelas de soja preocupa a productores del Chaco

La aparición de caracoles en parcelas de soja en la zona de La Patria, Boquerón, es un problema recurrente en años húmedos. Según el Lic. Marcos Kain, director de Kurepa Kue, estos moluscos se alimentan del cultivo en sus primeros estadios, causando daños significativos. El control de la plaga requiere la aplicación de un molusquicida que tiene un costo de alrededor de USD 9 el kilo, con un posicionamiento de 3 kilos por hectárea posterior a la siembra, lo cual incrementa los costos de producción de la oleaginosa en el suelo chaqueño. El empresario agropecuario, directivo de Kurepa Kue, empresa que desarrolla la actividad agrícola en la unidad productiva La Patricia, establecimiento ubicado en la zona de La Patria, Boquerón, señaló que no es el primer año que aparecen estos moluscos en parcelas de soja, ya que en años anteriores ya se habían registrado algunas apariciones. “Normalmente aparece cuando hay humedad, como este año, que tuvimos humedad o precipitaciones en octubre y noviembre”, acotó. Comentó que comúnmente aparece en parcelas donde hay buena cobertura o buen rastrojo de cultivos anteriores. “Este año nos apareció mucho en los rastrojos de trigo y en los rastrojos de centeno. Ahí es donde mayor presencia tenemos y realmente cuando se implanta la soja, come, empieza a comer o a chupar en los primeros estadios de la plantita de soja y la mata realmente”, expresó. Kain explicó que hay un solo producto en Paraguay, que es un molusquicida para controlar la aparición de la plaga, que genera un costo adicional para la producción de la oleaginosa en el suelo chaqueño. “Comercialmente se llama Clartex, realmente controla. Estamos haciendo aplicaciones de tres kilos por hectárea de este producto, tirando con avión o con dron, tiene un costo de prácticamente nueve dólares por kilo y, por hectárea, te incrementa los costos de producción de algo que no está planificado”, subrayó. En cuanto a posicionamiento del producto, dijo que la aplicación se realiza posterior a la siembra del cultivo de la soja. “Tratamos de que ese molusco o ese caracol no suba al tallo de la soja, porque una vez que sube ya no baja a la tierra. El producto actúa como un cebo, el molusco va y come, obviamente lo mata, con eso bajamos la población”, añadió. Remarcó que trabajan con tres kilos de este producto por hectárea, que es la máxima dosificación recomendada, considerando la alta población de moluscos en el campo. “Realmente parece una playa llena de moluscos, llena de caracoles en el campo”, comentó. Señaló que no es una cuestión aislada dentro de la unidad productiva donde trabaja, ya que hay reportes de otros productores de la zona. “He hablado con colegas y recorrido otros campos, pero normalmente en los campos que hay buena cobertura, por ende, donde hay humedad en el ambiente y en el suelo, favorece la proliferación de este tipo de plagas. Entonces, en años húmedos, la presión vamos a sentir más”, advirtió. Recalcó que, en esas condiciones climáticas, los caracoles aparecen en los tallos del trigo y centeno cosechado, para instalarse en el inicio de los cultivos de soja. “No se ve todos los años, el año pasado no vimos, el año antepasado tampoco, pero hay años que sí se ve, hay que prever el insumo, porque no todos los insumos, no todos los principios activos controlan este tipo de moluscos y no hay en el mercado mucha disponibilidad de este tipo de productos”, acotó. Agregó que la principal incidencia de esta plaga es sobre la soja. “He visto principalmente en parcelas de soja, no vi en lotes ni de girasol, ni de maíz, ni de algodón, o sea, vi la presencia del molusco en lotes donde había cobertura que, por ende, nosotros destinamos a soja”, concluyó. [Foto: Caracoles en cultivos de soja / Gentileza]

Agricultura

Sorgo: productores, academia y consultora delinean investigación sobre plagas

Con el objetivo de conseguir resultados promisorios en corto tiempo y sostener el cultivo de sorgo a mediano y a largo plazo, la consultora MAS Investigación y Desarrollo Agronómico, la Universidad Nacional de Itapúa y productores delinean trabajos en conjunto para generar datos sobre los insectos que atacan al sorgo, especialmente el pulgón amarillo, una plaga nueva que está teniendo fuerte presión en este rubro alternativo posicionado en la presente campaña. Referentes de estas instituciones mencionaron en Nación Productiva que es necesario generar informaciones válidas, como umbral de daños, productos adecuados, fluctuación poblacional, la eficacia de los productos, ya sean químicos o biológicos, y el manejo integrado.   La Ing. Agr. Stella Candia, entomóloga y directora de MAS Investigación y Desarrollo Agronómico, mencionó en el agroclásico de los domingos que el primer esfuerzo entre la academia y la consultora debe ser la realización de un estudio molecular para saber la especie de pulgón amarillo que tenemos en Paraguay de forma mayoritaria. “Si tenemos el sorghi o tenemos sacchari; los sacchari son vectores de virus, así que si tenemos el sacchari tenemos que alertarles a los cañicultores y ver un trabajo conjunto”, acotó.   Mencionó que están haciendo un lobby para realizar un acuerdo de trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de Itapúa y la consultora MAS, con el objetivo de recibir pasantes que puedan hacer tesis de alta calidad en la consultora. Además, también se contempla ofrecer charlas técnicas desde la consultora y trabajos de investigación, a fin de unir los recursos de ambas instituciones. “Con esta base creo que muy pronto tendremos resultados promisorios para sostener el cultivo a mediano y a largo plazo; la idea es una vez generados los datos mostrarlos rápidamente en charlas técnicas y días de campo”, remarcó.   Por otra parte, la profesional mencionó que las empresas de innovación van a trabajar para registrar los productos para el control de esta plaga, porque a medida que aumente la superficie, se va a necesitar más cantidad de defensivos agrícolas para hacer una rotación de principios activos. “Y si hacemos un monitoreo adecuado, vamos a hacer una o dos aplicaciones, tal vez secuenciales y con eso tener una población más baja”, añadió.   Candia explicó que muchos productores ya estaban realizando hasta cuatro aplicaciones. “Algunos utilizaron carbamato, otros usaron productos biológicos, el productor también está en una situación de pruebas, por eso es importante el papel de la academia para generar datos válidos de umbrales de daños, productos adecuados, fluctuación poblacional”, resaltó.   Precisó que al ser una plaga nueva no existe un estudio realizado a nivel de daño económico. “Como consultora y como academia es nuestro primer trabajo de estudio. La universidad de Cansas de Estados Unidos tiene un nivel de daño umbral económico de 50 a 125 individuos por planta en la prefloración y un 20 % de plantas atacadas, y en la posfloración de 30 % de plantas atacadas y mantiene de 50 a 125 individuos por planta”, comentó.   Mientras que en Argentina el nivel de umbral de daño baja a 20 % de plantas atacadas y 50 pulgones en una planta. “Eso creo que es lo más real que debemos usar en Paraguay; sin embargo, nos conviene tener datos locales ya que es un cultivo alternativo, y la plaga puede ir aumentando dentro del sistema agrícola en otras regiones con el cultivo de sorgo”, alegó.   La profesional expresó que una alternativa sería también evaluar los productos biológicos. “Se habla mucho de los bacillus, de las bacterias, también creo que hay entomopatógenos que controlan pulgones, que se deben probar y avaluar. Desde ya tenemos insectos benéficos en el campo, pero no tenemos estructura para criar esos insectos benéficos y liberarlos en el campo”, explicó.   Recalcó la importancia de que los actores de la agricultura se reúnan, la academia, la parte privada, para difundir la información y visitar a los productores, realizando charlas técnicas, salidas de campo y ensayos para evaluar alternativas.   Por su parte el Prof. Ing. Pedro Acuña, encargado de la catedra de Entomología de la Universidad Nacional de Itapúa, señaló que el sorgo tiene muchos insectos comunes con el maíz, pero el caso del pulgón amarillo es más específico, por lo que afirmó que se va a realizar más trabajos de investigación desde la academia, ya que dentro de la facultad hay carreras de grados y posgrados en las que los estudiantes con los docentes van a realizar las investigaciones. “El trabajo de postgrado está enfocado en el área de protección de cultivos, se necesita conocer la dinámica de diferentes plagas que ocurren en el cultivo de sorgo”, remarcó.   Asimismo, enfatizó la necesidad de estudiar la eficacia de los productos químicos, biológicos y el uso integrado de ambos. “Existe la necesidad de desarrollar más datos a nivel local para poder asesorar y brindar mayores informaciones”, concluyó.   [Foto: planta de sorgo afectada por el pulgón amarillo / Gentileza Stella Candia]  

Agricultura

Pulgón amarillo en sorgo: una plaga silenciosa y de rápida multiplicación

El Ing. Agr. Pedro Acuña, profesor de la catedra de Entomología de la Universidad Nacional de Itapúa, mencionó en Nación Productiva que el pulgón amarillo es una plaga silenciosa de rápida multiplicación y que, básicamente, se alimenta de la savia del sorgo mediante un aparato bucal chupador, que le provoca un estrés fisiológico al cultivo y disminuye su potencial productivo. Agregó que el insecto tiene un sistema digestivo que le ayuda a eliminar el exceso de líquido y azúcares que va obteniendo de la planta y que propicia el desarrollo de la fumagina (hongo) en la etapa vegetativa, que, además de afectar el rendimiento del cereal, dificulta la cosecha mecánica, porque esa mielecilla se adhiere al grano.   Durante el agroclásico de los domingos, ocasión en la que hablamos del “Pulgón amarillo en sorgo: una amenaza latente”, el profesor señaló que, como su nombre lo indica, el pulgón amarillo es un insecto muy pequeño que se encuentra normalmente en el cultivo de sorgo en el envés de la hoja y para poder identificar y distinguirlo de otras especies de pulgones es necesario observar ciertas características morfológicas que lo diferencian como la antena y las patas de color oscuro, al igual que los sifones y la parte posterior que casi son de color oscuro. Acotó en este punto que puede haber diversidad de colores de insectos dentro de una misma colonia.   Señaló que para darle un nombre científico a la especie están todavía en una discordancia, a pesar de que en la región se ha detectado que el pulgón más importante para el sorgo es el Melanaphis sorghi como también puede haber el Melanaphis sacchari. “Morfológicamente son muy similares, por lo que en nuestro país en este momento todavía no hemos realizado la identificación correcta, porque es necesario un análisis molecular para decir de cuál especie es, pero son muy parecidas en cuento características morfológicas y comportamiento”, añadió.   Explicó que la plaga normalmente se inicia a partir de una colonia reducida en el envés de la hoja. Además, mencionó que estos insectos pasan las condiciones más desfavorables, como el invierno, en malezas hospederas como, por ejemplo, los sorgos de Alepo o las plantas guachas o rebrotes del propio sorgo que quedan en el campo. “Con un umbral térmico muy grande, inclusive de temperatura muy baja, las heladas que tenemos en el país no son muy severas y, probablemente, no van a matar a los individuos, y desde allí empiezan a migrar cuando inician un nuevo cultivo”, resaltó.   La población comienza por las hojas bajeras y a partir de allí va multiplicándose hasta cubrir todo el envés de las hojas, si tienen un hospedero adecuado como el material del sorgo y las condiciones ambientales favorables, precisó el catedrático.   Estos insectos poseen un aparato bucal chupador, por lo que necesitan alimentarse de la savia, que la obtienen mediante un estilete que inyectan en los vasos conductores de la planta, pero al introducir su estilete liberan enzimas que son toxicogénicas para la planta, que le permiten romper las células y succionar la savia. “Esto provoca un estrés fisiológico al cultivo, disminuye el potencial productivo de la planta y se empieza a observar el cambio del color con hojas bajeras más amarillentas hasta secarlas y se convierten en materiales más susceptibles”, remarcó.   Para esta plaga el sorgo es uno de sus principales hospederos, por lo que es importante reconocerla entre los otros pulgones e identificarla desde el inicio de la población para que no causen daños a nivel de campo.   El profesional explicó que es una especie asexual, por lo que se reproduce por partenogénesis, es decir, no necesita aparearse para producir otros individuos. Agregó que es vivípara, lo que significa que en vez de poner huevos ya colocan ninfas y normalmente las hembras aladas son las encargadas de diseminarlas. “En condiciones ideales entre cuatro y ocho días ya pueden duplicar la población, con altísima capacidad reproductiva”, acotó.   El insecto tiene un sistema digestivo llamado cámara de filtro, que le ayuda a eliminar el exceso de líquido y azúcares que va obteniendo. “De ahí la mielecilla que se va observando sobre la superficie de la hoja, que permite el desarrollo de la fumagina en la etapa vegetativa, además puede dificultar la cosecha mecánica, ya que esa mielecilla se adhiere fácilmente al grano, por lo que puede disminuir el potencial productivo, la calidad del grano y dificultar la cosecha”, recalcó y agregó que es una especie silenciosa que es difícil detectar en la etapa inicial, por lo que es importante el monitoreo, para no divisarla cuando el ataque ya está muy avanzado.   Acuña comentó, por último, que a nivel de campo se han observado diversas especies de enemigos naturales como, por ejemplo, los coccinélidos (mariquita o vaquita de San Antonio), los sírfidos y las crisopas, pero precisó que los enemigos naturales no llegan a controlar el pulgón amarillo cuando las condiciones son favorables para su proliferación.   [Foto: sorgo afectado por el pulgón amarillo / Gentileza Stella Candia]

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