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Agricultura

Senave extiende inicio de pausa fitosanitaria de la soja por retraso de siembra

El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), extendió de forma excepcional el inicio de la pausa fitosanitaria de la soja este año, que comenzará el 20 de junio en la región Oriental y el 15 de junio en el Chaco, unos días más tarde que en 2025. La medida, establecida en la Resolución 303/26 y vigente hasta el 30 de agosto y 15 de septiembre, respectivamente, busca frenar la propagación de la Roya Asiática ante el retraso del ciclo del cultivo por la sequía que demoró la implantación. El organismo oficial de control y sanidad vegetal dispuso que este año se extendiera de manera excepcional el inicio de la pausa fitosanitaria en cultivos de soja, para prevenir la propagación de la enfermedad denominada Roya Asiática de la Soja (Phakopsora pachyrhizi). La medida se enmarca en la Resolución institucional N.º 303/26, que establece el periodo del 20 de junio al 30 de agosto para la región oriental y del 15 de junio al 15 de setiembre para la región occidental, correspondientes a la presente campaña agrícola. La normativa establece que, durante el periodo señalado, todas las áreas de cultivo para la producción de granos y semillas de soja, sojas guachas y hospedantes alternativos de la enfermedad, deben mantenerse libre del cultivo, o sea, sin plantas vivas de la oleaginosa. La extensión excepcional de la fecha obedece al retraso en el ciclo del cultivo ocasionado por condiciones climáticas adversas (sequía), las cuales provocaron demoras en los períodos de siembra de los cultivos de soja. La institución señala que, durante la pausa fitosanitaria los productores pueden optar por otros rubros de renta, atendiendo que las áreas de cultivo solo deben estar libre de soja, de manera a reducir la fuente de inóculo del hongo causante del mal, que provoca anualmente importantes pérdidas productivas y económicas. Durante la pausa, los propietarios o arrendatarios de parcelas de soja tienen la obligación de eliminar las plantas vivas, inclusive las que hubiera alrededor de sus depósitos, silos, bordes de caminos internos o áreas de dominio de la propiedad; asimismo, también deberán estar libres de plantas vivas de soja todas las instituciones responsables, concesionarias o administradoras de ferrovías, puertos fluviales, aeropuertos, caminos públicos, rutas nacionales, así como silos y depósitos. El Senave recuerda que el Phakopsora pachyrhizi no sobrevive en los residuos de cosecha infectados, pero sí, por unos 50 días en las plantas voluntarias que nacen después de la cosecha, y que puede desarrollarse muy rápidamente si se presentan condiciones ambientales favorables, infectando rápidamente al hospedante. [Foto: Hoja de soja con roya asiática / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura Revista

Variedades de soja con gen HB4 y G3 avanzan en el proceso de liberación comercial

Inbiotec, el parque tecnológico del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), es el epicentro del desarrollo de las variedades con tecnologías diferenciadas como la HB4, que le confiere a la planta un mejor aprovechamiento del agua en periodos de estrés, y la G3, una herramienta con tres genes apilados para una protección superior ante posibles presiones de roya asiática. Materiales genéticos con ambas tecnologías incorporadas estarán disponibles en futuros lanzamientos comerciales de la institución dedicada a la investigación y el desarrollo. La tecnología HB4 fue desarrollada en Argentina y consiste en la introducción de un gen de girasol en plantas de soja y trigo, que les otorga una cierta tolerancia al estrés hídrico, que se ve acentuado en ciertos periodos fenológicos, sobre todo en el vegetativo, indicó el Ing. Agr. Omar Paredes, responsable de comercialización del Inbio. Actualmente, el Inbio cuenta con ocho líneas avanzadas, que se presentan como candidatas para salir al mercado. El objetivo es hacer el lanzamiento de las variedades con esta tecnología en la zafra 2027/2028; no obstante, los materiales se estarán probando en parcelas de productores, con el propósito de transmitir las características y las informaciones generadas en áreas comerciales. Con relación a la tecnología 3G, que le confiere a la planta una mayor resistencia a Phakopsora pachyrhizi, el patógeno causante de la roya asiática de la soja, agregó que en el mercado hay tecnologías con un solo gen, pero que hoy en día estas alternativas ya no son del todo resistentes. Explicó que mediante el equipo de mejoramiento se desarrolló una variedad que tiene tres genes, que, por lo tanto, le brindan al cultivo una mejor resistencia a esta enfermedad. Esta tecnología también estará disponible en la zafra 2027/2028. En lo que se refiere a 3G, la institución cuenta con material que es candidato a ser lanzado al mercado. “Es un material que está más avanzado y que reúne todas las características, no solamente de resistencia a la roya, sino también de productividad”, indicó. Paredes precisó que pese a contar con tres genes de resistencia a la roya asiática, el productor debe realizar aplicaciones de fungicidas de manera preventiva para extender las bondades de la tecnología. Otra característica que posee es la resistencia al glufosinato de amonio para el manejo de malezas de difícil control. Inbiotec. Inbiotec, el parque tecnológico impulsado por Inbio, cuyas obras tienen un avance de más del 50 %, busca fortalecer la genética local de cultivos claves como soja, maíz y trigo. Paraguay se encamina a marcar un punto de inflexión en su capacidad de investigación agrícola con el avance del Parque Tecnológico Inbiotec, un ambicioso proyecto impulsado por el Inbio. Con una inversión total de USD 4.5 millones, el complejo se levanta a 16 km de Encarnación, sobre un predio de 30 hectáreas, y ya cuenta con más del 50 % de avance físico, con lo cual se consolida como uno de los desarrollos privados más relevantes del país en materia de ciencia aplicada al agro. Alfred Fast, presidente de Inbio, detalló que el parque contempla una infraestructura construida de 4083 m2, diseñada para albergar laboratorios de biología molecular, fitopatología y calidad industrial, además de cámaras frías, depósitos de semillas, áreas administrativas, salas de capacitación y espacios destinados a servicios técnicos especializados. A su vez, el vicepresidente del Inbio, Héctor Cristaldo, destacó que Inbiotec busca convertirse en referente a nivel local e internacional, apuntando a una importante generación de resultados de investigación. Resaltó a la vez el enorme trabajo desarrollado en la promoción de recursos humanos. Finalmente, Estella Ojeda, gerente del Inbio, indicó que además de los ensayos con tecnología HB4 y G3, también vienen trabajando en el segmento de maíz con el desarrollo de variedades e híbridos, con el propósito de sumar opciones para los productores de Paraguay. [Nota Agricultura Productiva publicada en la edición 134 de la Revista Productiva, página 16] [Foto: Parcela demostrativa de Inbiotec / Revista Productiva]

Programas

Costo de manejo de enfermedades de soja por campaña llega a USD 600 millones

Hace 25 años, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, descubrió la roya de la soja en Paraguay, una enfermedad devastadora que cambió el curso de la producción de soja en el país. Según el profesional, actualmente en nuestro país, el costo de manejo de las enfermedades que tiene como foco principal la roya, supera los USD 600 millones por campaña, con un promedio de USD 162 por hectárea. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, Nación Productiva, donde se recordó un cuarto de siglo de la aparición de la enfermedad de la roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi) en Paraguay, el experto aseguró que hoy día el monto de inversión es más de USD 600 millones para el manejo de enfermedades en la soja, especialmente enfocado a la roya de la soja. “Esto es un monto real, porque justamente la última medición que nosotros habíamos realizado el año pasado, en mi presentación en Agrodinámica 2025, habíamos obtenido los datos de costos de fungicida más costos operacionales. Viene a representar USD 162 por hectárea, considerando una media de 4 aplicaciones de fungicida en soja en nuestro país durante un ciclo, incluyendo la soja de siembra normal más la soja de segunda”, explicó. Agregó que para llegar a ese monto se debe multiplicar unas 3,5 a 3,6 millones de hectáreas por USD 162. “Usted puede sacar la cuenta, cuánto representa hoy día la inversión que se tiene que realizar para combatir una enfermedad tan destructiva, pero que, al mismo tiempo, implícitamente representa para el productor desarrollar un cultivo con mejor sanidad, protección y, digamos, asegurar los rendimientos por efecto de una enfermedad en el cultivo de soja”, resaltó. La roya de la soja se detectó por primera vez en Paraguay en 2001, y desde entonces se ha convertido en un desafío constante para los productores. Morel recuerda que en ese momento no se sabía cómo manejar la enfermedad, pero gracias a la investigación y la cooperación internacional, se han desarrollado estrategias efectivas para combatirla. «La roya de la soja es una enfermedad que requiere un manejo integral, incluyendo la resistencia genética y el uso de fungicidas», explicó Morel. Explicó que a lo largo de estos años se han identificado genes de resistencia en variedades y que se han desarrollado herramientas efectivas para controlar la enfermedad. No obstante, resaltó la importancia del monitoreo constante, ya que es fundamental detectar la enfermedad a tiempo para tomar medidas de control. Según el profesional, la roya de la soja es un desafío que ha sido superado gracias a la investigación y la cooperación internacional. Sin embargo, es importante seguir trabajando para mejorar las estrategias de manejo y reducir el impacto económico de la enfermedad. [Foto: Ing. Agr. Wilfrido Morel / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Se cumplieron 25 años de la identificación de la roya de la soja en Paraguay

El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel detectó, por primera vez en Paraguay y en América, la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Su hallazgo alertó sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja. Este jueves 5 de marzo de 2026, se cumplieron 25 años de un momento que marcó la historia de la agricultura en América. El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel, quien en ese entonces trabajaba en el Centro Regional de Investigación Agrícola (CRIA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), detectó por primera vez en Paraguay y en América la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Actualmente, Morel se desempeña como director de FitoLab Paraguay, un laboratorio especializado en análisis fitopatológicos. Su hallazgo en 2001 alertó a los productores y profesionales sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja en la región. “Lo que comenzó como una observación en el campo, fruto de la experiencia, la dedicación y la pasión por la sanidad vegetal, se convirtió en un hecho histórico para la agricultura. Aquel diagnóstico fue posteriormente confirmado por el Dr. Reid Frederick. USDA/ARS/FDWSRU Foreign Diseases-Weed Sciences Research, Fort Detrick. USA, dando al Paraguay un lugar clave en la historia de la fitopatología mundial”, resaltó la página de FitoLab Paraguay. “Desde el punto de vista profesional para mí significó un proceso de aprendizaje muy importante ante la aparición de la roya la soja en Paraguay en marzo 2001. Justamente esto marcó un hito muy destacado en mi trayectoria profesional considerando el aporte nuestro al aprendizaje del cultivo más importante que tenemos en Paraguay que es la soja”, expresó Morel. El profesional señaló que, a partir de este descubrimiento implícitamente se pudo tener mayores rendimientos en el cultivo de la soja ante una mejor protección. “Desarrollando un cultivo con mejor y mayor sanidad. Por otro lado, también el impacto que causa en el agronegocio, ante la disponibilidad de herramientas de combate como son los fungicidas, hoy representa dentro de la cadena productiva un valor sumamente destacable. Estamos hablando de más de USD 600 millones en el manejo de la roya de soja en nuestro país”, subrayó. Agregó que, actualmente todo el foco de manejo de enfermedades está fijo en lo que es la roya de soja, si bien existen otras enfermedades que causan también impacto en el cultivo. “El primer foco del productor es combatir a la roya de la soja. Justamente el productor se volvió más eficiente en el manejo del cultivo y por ende tener mejores rendimientos, después de la aparición de la roya de la soja”, remarcó. Desde el laboratorio destacaron que esta fecha lo recuerdan con orgullo, no solo como un acontecimiento científico, sino como el reflejo de una vida dedicada a observar, investigar y cuidar los cultivos. “Porque detrás de cada descubrimiento hay pasión, compromiso y años de trabajo en el campo. Hoy rendimos homenaje al Ing. Agr. Wilfrido Morel, cuyo legado sigue inspirando a nuevas generaciones de profesionales que trabajan por una agricultura más fuerte y sostenible”, concluye el comunicado de FitoLab Paraguay recordando los 25 años de un descubrimiento que marcó la historia desde el punto de vista científico y de la producción. [Foto: Wilfrido Morel / Productiva C&M]

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