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Atraso en siembra de maíz no frena la expectativa de buena cosecha en Canindeyú

Pese a que solo el 5 % del maíz zafriña se sembró en la ventana ideal de fines de enero y 35 % quedó en fecha tardía por el verano húmedo que alargó el ciclo de la soja, el productor Junior Schmit, dijo en Nación Productiva que mantiene una buena expectativa de cosecha de 8500 a 9000 kg/ha en Kumanda Kái, Canindeyú, siempre que no se registren heladas fuertes. Como punto a favor, al haber comprado fertilizantes y cerrado negocios de forma anticipada antes del alza de precios, pudo mantener el plan completo de fertilización con un aumento en nitrógeno y un costo “dentro de lo aceptable”, lo que sostiene el potencial productivo, pese al atraso. El productor señaló que la campaña de maíz zafriña tuvo un inicio dentro de un clima bastante favorable, con un verano de buenas precipitaciones y también con temperaturas no tan altas. Dentro de este escenario, Schmit comentó que una buena parte de la siembra de maíz zafriña quedó un poco atrasada en la región, principalmente, por el verano más húmedo y la temperatura amena, que hizo que la soja de la zafra principal alargara su ciclo. “Generó un atraso en nuestra siembra de maíz. Y durante la siembra también tuvimos muchas lluvias y eso generó algunos atrasos, entonces tengo una parte considerable de mi ventana atrasada y en mi mejor ventana, que sería en enero, a fines de enero tengo solamente una parcela”, acotó y agregó que, a pesar del atraso, está en una ventana tolerable y si no se registran heladas importantes existen altas probabilidades de una buena cosecha. Subrayó que, en una ventana perfecta, que sería a fines de enero, se implantó solamente el 5 %. Mientras que, en una ventana que considera buena, fue sembrado el 60 % del cultivo y el restante, 35 %, está en una ventana tolerable, con un poco de riesgo, “porque tuve parcela sembrada hasta marzo y si vienen heladas en los próximos días, hay mucho riesgo”, remarcó. El productor comentó que hasta este momento registraron dos heladas, pero sin mucha incidencia. “Entonces, si no tenemos heladas, tenemos una gran chance de producir bien”, aseguró. Pese a que una buena parte del cultivo se sembró de manera más tardía y podría estar expuesta a heladas, de igual manera se realizaron las inversiones necesarias para la fertilización. “Lo más correcto sería a veces sacar el pie del acelerador o cuando notas que tu ventana se atrasa, invertir más en lo que está en lo ideal y en lo otro invertir menos. Pero en mi caso, mi fertilización ya estaba comprada, y no esperaba que se atrasaría tanto, entonces empecé mi siembra en una buena ventana y al avanzar la siembra, empezaron los atrasos, las lluvias y la baja eficiencia de la siembra, terminé haciendo toda la misma fertilización, pero lo más correcto sería al percibir que hay riesgo de atrasar, aumentar en la ventana ideal para disminuir al final, pero en ese año, trabajé toda la fertilización igual, afirmó. Subrayó que la coyuntura internacional no llegó a interferir en los precios para la campaña de maíz zafriña de este año, pero que para el próximo año probablemente tenga una mayor incidencia, por lo que pidió atención a los productores. “Lo que conversé con mucha gente, la mayoría de los negocios ya fueron hechos antes de que el precio subiera tanto. En este año yo compré anticipado y también cerré maíz anticipado, entonces tuve una buena relación de cambio, 10 % a 12 % más que el año pasado, pero aún en una relación de cambio muy buena entre granos por valor de tonelada”, explicó. Resaltó que el plan de fertilización de esta campaña frente a la campaña anterior, en cantidad de kilos por hectárea llegó a aumentar un poco, principalmente en la parte de nitrógeno. “Me salió un poco más caro porque tuve un ajuste en los abonos del año pasado para esta campaña, pero conseguí comprar los insumos químicos un poco más baratos. Entonces, eso me ayudó a trabajar con un costo aceptable. Un poquito más caro que el año pasado, pero dentro de lo aceptable”, concluyó. Dentro de un escenario de buenas condiciones climáticas y las inversiones requeridas en cuanto a nutrición, además de manejo de plagas y enfermedades, la expectativa de cosecha se ubica entre 8500 a 9000 kg/ha, con un punto de equilibrio de 4000 kg/ha. [Foto: Maíz – cultivo / Archivo / Productiva C&M]

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Orugas y bipolaris elevan costos y punto de equilibrio en maíz zafriña

La campaña de maíz zafriña 2026 registró una fuerte presión de orugas que obligó a invertir en activos nuevos y más potentes, para control de poblaciones cada vez más resistentes. El aumento de costos elevó el punto de equilibrio de 3600 kg/ha a 4000 kg/ha. A esta problemática se sumó la reaparición de bipolaris, una enfermedad fúngica que resurge con fuerza por el mayor inóculo en el suelo y la sensibilidad de algunos híbridos, afirmó en Nación Productiva, Junior Schmit, productor de la zpunto de equilibrio, departamento de Canindeyú. El productor señaló que este 2026 fue un año marcado por una fuerte presión de plagas, tanto en la soja de verano que ya registró una fuerte presencia de chinches, lo que luego se trasladó al maíz zafriña y a esto se sumó el ataque de orugas. El productor indicó que la población resistente de orugas aumentó, lo cual obligó a utilizar nuevas herramientas. “Incluso tuvimos un intervalo sin lluvias que también resultó en una menor eficiencia de los productos. Entonces, se juntaron la resistencia y la población alta con un clima un poco adverso”, acotó y agregó que la suma de estos factores resultó en una presión bastante severa. Subrayó que esta situación hizo que aumentara considerablemente el costo inicial. “En los últimos años lo que comprábamos se utilizaba, incluso una y otra cosa a veces sobraba en nuestro stock, y este año tuvimos que recomprar algunos activos nuevos por lo que los que teníamos ya no estaban funcionando”, remarcó. Este nuevo escenario obligó a guardar algunas herramientas que no estaban funcionando más e invertir en otras más nuevas y potentes para el control. Schmit comentó que con el costo inicial antes de la siembra el punto de equilibrio rondaba alrededor de los 3600 a 3700 kg/ha, pero con el incremento de los costos llegó a los 4000 kg/ha. “Empecé con 3600 a 3700 kilos estimados por hectárea de costo completo, con mis insumos, semilla y todo. Pero por el incremento de compras de activos nuevos para las orugas se aproximaron de los 4000 kg/ha”, enfatizó. En ese mismo sentido, resaltó la reaparición de una enfermedad importante en el maíz que es el bipolaris. “Es una enfermedad antigua, pero que está resurgiendo ahora en nuestro maíz, cada año que pasa el número de inóculos es mayor porque es un hongo necrotrófico. Entonces es algo que tenemos que estar atentos porque los principales híbridos están viniendo con extrema tolerancia a cigarrita (Dalbulus maidis). Y por eso uno que otro híbrido está viniendo con sensibilidad a bipolaris, que es una enfermedad que puede hasta causar daños significativos como también la cigarrita”, expresó. Agregó que esta enfermedad tiene una disipación muy rápida, con gran número de inóculos y de esporulación muy rápida. “Entonces tenés que entrar temprano con activos que tienen buena eficiencia y rotar activos. Yo trabajé con prothioconazole, que tiene una óptima eficiencia en el control de bipolaris, pero no da un residual tan largo. Entonces para dar ese residual un poco más largo utilicé de carboxamida. Hay muchas carboxamidas con buena eficiencia”, manifestó. El productor recomendó para el control de bipolaris una entrada temprana con activos con buena eficiencia, “y si es posible la utilización de carboxamidas, que te van a dar un residual interesante para que hasta la próxima aplicación tenga una buena protección de tus hojas de la parte inferior”, agregó. En cuanto a nutrición, señaló que se pudieron adquirir con tiempo los fertilizantes para esta campaña, por lo que no hubo incremento significativo en las compras de los insumos, principalmente, nitrógeno. En este contexto, mencionó que la expectativa es buena y la idea es apuntar a un promedio de 9000 kg/ha, pero que, si se cosecha 8500 kilos en promedio, ya estaría superando 1000 kilos más a la cosecha del año pasado, considerando que la campaña pasada estuvo marcada por complicaciones climáticas. [Foto: Junior Schmit / Archivo / Productiva C&M]

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