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La Spodoptera frugiperda también puede ser un problema en soja, advierte experto

El Dr. Mauricio Pasini, socio director de Intagro, advirtió en Nación Productiva que muchas de las orugas que hoy atacan maíz con la baja temperatura van al suelo y quedan en forma de pupa, y con la siembra de soja, la suba de temperatura y humedad emergen como una nueva generación de mariposas en el cultivo. Subrayó que la plaga puede cortar plantas, comer semillas, flores y dañar vainas y granos, con impacto directo en la productividad. El profesional destacó durante su participación en el programa Nación Productiva, la importancia de controlar las larvas pequeñas de la Spodoptera frugiperda en el cultivo de maíz. “Y siempre que es posible, desde que las noches estén con temperaturas superiores a 20 grados, trabajar a la noche”, recomendó. Advirtió que muchas de las Spodopteras que están ahora en el campo con las bajas temperaturas van a caer al suelo en forma de pupa. “Con la implantación de la soja tendrá un aumento de temperatura y humedad; estos dos factores asociados favorecen que haya flujos de las mariposas”, subrayó. Estas mariposas pasan a crear nueva generación en la soja. “En la soja puede cortar plantas, puede comer semillas, puede comer flores, y puede ir hasta la vaina, en la vaina impacta en los granos y en la productividad”, destacó. Enfatizó que esta misma preocupación que hay en el maíz se podría tener en el cultivo de soja, por lo que recomendó estar atentos a la dinámica poblacional de esta plaga. Asimismo, resaltó que un buen manejo de enfermedades comienza con un buen control de insectos. “Los trips son insectos que pasan a alimentarse de hojas y generan lesiones y algunos agentes patógenos han aprovechado estas lesiones para entrar a nivel de hojas”, destacó. Subrayó que se observó que los trips, la mosca blanca y la mosca minadora, fueron tres especies de insectos que favorecieron la entrada de enfermedades. “La relación es muy simple, más poblaciones de estos insectos, y ahora en especial de trips, más población de trips mayor ocurrencia de cercospora. Entonces, hoy, un buen manejo de enfermedades comienza con un buen manejo de insectos”, concluyó. [Foto: Spodoptera Frugiperda en soja / Archivo / Productiva C&M]

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Spodoptera frugiperda obliga al manejo preventivo en el cultivo de maíz

El Dr. Mauricio Pasini, socio director de Intagro, alertó en Nación Productiva que la Spodoptera frugiperda fue un desafío fuerte esta zafra en Paraguay y apareció incluso en híbridos de maíz con biotecnología. Comentó que la plaga cambió su comportamiento, ya que ahora ataca la base del pedúnculo de la espiga, no la punta. En ese contexto, recomendó que el manejo eficiente depende de actuar en la fase inicial con insecticidas preventivos y persistentes cuando las larvas son pequeñas, aprovechando su movilidad en la hoja, ya que controlar tarde obliga a subir la dosis y la inversión. El profesional explicó que actualmente el segmento de los insectos que ataca el cultivo de maíz es muy dinámico y muchas veces es importante centrarse en un problema específico. “Nuestro foco este año fue la Spodoptera frugiperda, que en Paraguay también fue un desafío, en los más diferentes híbridos de maíz, tuvimos una ocurrencia de ella”, afirmó. En ese sentido, mencionó que están trabajando desde la firma para mostrar la diferencia de performance de algunos principios activos para enfocar en algunos puntos y mejorar el manejo a fin de evitar la presencia de este problema en las próximas zafras. “Lo que hemos visto primero es su comportamiento en los más diferentes híbridos, es su capacidad de tolerar algunas proteínas que son expresas por el maíz. Entonces la presencia de esta oruga en esta zafra no quiere decir que en la próxima vamos a tener, pero indica que por más que yo tenga biotecnologías no va a ser un indicativo de que no voy a tener híbridos con la presencia de la esta plaga”, acotó. En ese contexto, resaltó la importancia de estar preparados, ya que la plaga mostró algunos cambios en su comportamiento y hasta sus adaptaciones. “Por ejemplo, la oruga se encuentra en la espiga del híbrido, pero no en la región donde acostumbramos a ver, que es en la parte superior de la espiga, sino en la región del pedúnculo, o sea, en la base de la espiga. Y es un comportamiento que ya habíamos visto el año pasado y que este año también estamos viendo. Entonces es un insecto que cada año tendremos que mejorar un poco nuestro manejo y parte de eso construimos en el campo”, aseguró. La construcción de un manejo eficiente se basa en gran medida en el tamaño de la oruga. “Dejar para controlar las orugas ya grandes ha sido nuestro mayor error. Nuestra recomendación ha sido trabajar con orugas pequeñas, se ha demostrado mayor efectividad, las orugas grandes ya son de difícil control”, remarcó. Agregó que para controlar las orugas mayores la inversión aumenta, ya que se necesita incrementar los ingresos. “Lo que hemos visto es que el cambio o la mudanza de estos principios activos ha sido en un momento de entrada. Algunos principios activos que hasta entonces utilizábamos más de manera curativa, o sea, después de la ocurrencia del insecto, hemos buscado trabajar estos insecticidas de manera más preventiva antes de la ocurrencia y aprovechando la característica de persistencia en la hoja o productos que tengan movilidad dentro de la hoja”, detalló. Enfatizó que estos productos se han utilizado un poco más temprano para manejar las orugas pequeñas. “Y algunos, por supuesto, han destacado para estas orugas un poco más grandes”, concluyó. [Foto: Aplicación de insecticida en maíz / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Aplicaciones preventivas en el momento justo y rotación de activos sostienen el rinde de la soja

En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante una gira en Katueté, Canindeyú, el Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro, subrayó que las aplicaciones preventivas son decisivas para la rentabilidad en soja. Comentó que en ensayos de esta zafra se registraron mermas de hasta 300 kg/ha por aplicaciones tardías. En ese contexto, valoró la presentación de la nueva herramienta, que viene a sumar eficiencia en el manejo de la roya y otras enfermedades de la soja para establecer un programa robusto de control. En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de la mano de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante la gira en la Ciudad de Katueté, Canindeyú, el director e investigador de Intagro remarcó que, el manejo de enfermedades en soja es hoy un desafío importante dentro del negocio del productor, con insumos más caros y commodities menos valorizados, por lo que optimizar cada aplicación de fungicida es fundamental. El objetivo es que cada fungicida entregue el máximo resultado, y eso depende de detalles fundamentales como el inicio de las aplicaciones. “Hoy, por cada día de retraso en el inicio perdemos más de 20 kg/ha. Si el retraso ocurre a mitad del ciclo, durante el llenado de granos, la pérdida sube a 60-70 kg/ha por día”, remarcó Neuhaus. Ensayos de esta zafra mostraron mermas de hasta 300 kg/ha solo por aplicar tarde, aun con un buen producto. Remarcó que, en esos ajustes finos está el margen del productor. Resaltó la importancia de ir construyendo la sanidad a lo largo del ciclo con una secuencia de aplicaciones. Definiendo el momento de aplicación, el intervalo, hasta qué etapa del cultivo, y qué enfermedad priorizar en cada momento. Neuhaus subrayó que la primera entrada debe ser preventiva para proteger las hojas antes de que llegue la enfermedad. Agregó que los trabajos muestran que un primer buen fungicida en etapa vegetativa, V5-V6, unos 30 días después de la emergencia. Explicó que, dentro de un escenario de presencia de roya de la soja, la última aplicación debería hacerse 30 a 35 días antes de cosecha. Sin roya, puede estirarse a 40-45 días antes de cosecha, pero para poder dejar ese mayor período sin fungicida al final, la base sanitaria debe ser fuerte y no permitir que la enfermedad se instale al inicio. En un ciclo agrícola de mucha humedad como el que se pronostica con El Niño, tanto la soja como las enfermedades son favorecidas. Mencionó que la antracnosis, es una enfermedad típica de años Niño, tiene alto impacto económico y es la que más exige anticipar el fungicida. “El punto más importante es no dejar que las enfermedades lleguen a las hojas. Si retrasamos el ingreso, controlar la enfermedad ya establecida es mucho más difícil”, acotó. Enfatizó que un programa sólido de enfermedades exige rotar los principios activos y grupos químicos. Destacó el grupo de las carbaxamidas, ya que tienen un valor importante, alto poder de protección, gran persistencia y efectividad. Ya que, aplicadas al inicio del ciclo, protegen las hojas por más tiempo y preservan el potencial productivo. Además, aportan efectos fisiológicos positivos, mejorando el equilibrio hormonal y metabólico que ayudando al desarrollo inicial del cultivo. En ese sentido, valoró el nuevo lanzamiento de la nueva tecnología, Pladius Xpert, un nuevo fungicida sistémico de alta performance para el cultivo de la soja, diseñado para un control rápido y seguro de enfermedades como la roya. Remarcó que viene a sumar en el control de las enfermedades con tecnología bastante eficiente. Este fungicida combina tres ingredientes activos: impirfluxam, picoxystrobin y difenoconazole. A través de la molécula Indiflin (impirfluxan), la tecnología ofrece alta translocación y cobertura foliar, maximizando la productividad del cultivo. Además, se caracteriza por su rápida acción y protección duradera de la hoja, lo que permite un cultivo más sano y productivo. Recordó que es sumamente importante contar con nuevos ingredientes activos, ya que no existe un producto que solucione todo. En ese contexto, enfatizó que, un resultado efectivo viene de una secuencia de aplicaciones combinando activos, cada uno con su perfil de eficacia según la enfermedad. Recalcó que, la base debe construirse en los primeros 60 días (etapa vegetativa, inicio de floración e inicio de vainas) con carboxamidas, para luego rotar según la presión de cada patógeno. [Foto: Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro / Productiva C&M]

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Inductores de defensa, clave para un control efectivo de enfermedades en la soja

El uso de inductores de defensa es crucial en un escenario de fuerte presión de enfermedades, con respuestas claras en esta campaña y debe ser parte de un plan integral de protección de cultivos, afirmó el director de Intagro, Sidinei Neuhaus, durante su participación en el programa Nación Productiva. Agregó que la combinación de esta tecnología con fungicidas puede sustentar los programas químicos, mejorando significativamente la eficacia del control de enfermedades. El uso de los inductores de resistencia en esta campaña, dentro de un escenario de fuerte presión de enfermedades, pudo denotar un aporte importante dentro de la estrategia de protección de cultivos, principalmente, si va asociado con un robusto programa de control químico. El profesional resaltó que las respuestas de los inductores de resistencia están cada vez más evidentes por las circunstancias del avance de las manchas foliares, como la cercospora y otras afecciones, que son enfermedades del sistema. “Son enfermedades del sistema, porque el inóculo del cercospora está en el suelo, está en el residuo de la soja del año anterior, entonces es una enfermedad que está en el sistema”, acotó. Neuhaus señaló que año tras año se observa el aumento del nivel de inóculo en el campo. Añadió que es una de las explicaciones de que, si bien sembraron las mismas variedades de zafras anteriores, en este año tienen mayor presión de cercospora. En este contexto, subrayó que, para plantear un programa exitoso con buena protección química es importante el uso de inductores de defensa dentro de la estrategia. “Esta protección química tiene un límite de control, no es 100%, no es 80%, quizás 60%, 70%, varios de los programas químicos. ¿Qué está sustentando varios de los programas químicos?, me refiero a sitios específicos y multisitios, son estrategias para ayudar a la planta y ahí entran los inductores de defensa, entran los biofungicidas, como entra la nutrición, todo un programa nutricional, que ayuda a la planta a soportar el estrés del ambiente y estrés de la presión de la enfermedad”, explicó. Recalcó que el uso de estas tecnologías forma parte de una estrategia que viene bastante bien para ayudar a la planta a superar el estrés del ambiente. Este año ven bastante claras las respuestas de los inductores, de los productos biológicos, hay una buena respuesta química. [Foto: Cultivos de soja / Archivo / Productiva C&M]

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