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Desafío en arroz: calibrar la fertilización para altos rindes sin comprometer la rentabilidad

El Ing. Agr. Marlon Marques, vicepresidente de Eladia S.A., destacó en Nación Productiva, que la nutrición es fundamental para lograr altos rendimientos en arroz, pero requiere un diagnóstico adecuado del suelo y un equilibrio económico para el productor. Enfatizó que es necesario calibrar la fertilización para lograr la máxima productividad sin comprometer la rentabilidad. Agregó que la empresa realiza investigaciones para entender los parámetros del suelo y ajustar la fertilización, encontrando que la nutrición mueve alrededor del 35 % del costo de producción del productor. Cuando se habla de nutrición para apuntar a alta productividad en el cultivo de arroz, el profesional mencionó que el suelo en Paraguay, a nivel país, cuenta con un alto nivel de limo, arcilla y arena. Siendo la parte física muy poco estudiada, con casi nula literatura y lo exiguo que existe dista mucho de la realidad. Por lo que dentro de la empresa tuvieron que avanzar en las investigaciones para entender el parámetro del suelo y realizar las calibraciones. “Fuimos trabajando, calibrando primero los macroelementos, NPK, Azufre, Calcio, Magnesio, todo, y después (la estabilidad del cultivo) ya llevamos todos allá arriba, y decimos, acá se estabilizó. Una curva para Paraguay, con el material genético, todavía sin bioclimático. Un bioclimático es, por ejemplo, hacer una fertilidad para el 10 de agosto, otra fertilidad para el 10 de noviembre, no son los mismos cultivos”, explicó y agregó que a partir de allí se puede medir la productividad. Enfatizó la importancia de realizar las mediciones para poder calibrar económicamente la producción. “Estamos calibrando para acá, yo creo que eso mueve en 35 % del costo del productor”, acotó. En ese sentido, mencionó que se busca también un equilibrio en el cultivo. “Tenemos un riesgo de no cosechar nada si se acuesta el arroz, porque el arroz es muy susceptible al acame”, resaltó. Sobre este punto, destacó la importancia de la sistematización, con la cual se puede controlar la lámina de agua desde el momento de que el macroproyecto esté listo. “Hay lámina que tiene 10, 12, 14 centímetros, dependiendo de la variedad del material genético. Entonces, la nutrición creo que es la mayor incógnita que hay acá, nosotros tenemos que buscar el punto de equilibrio para calibrar lo que es económicamente viable. Porque nuestros resultados mostraron que los mayores resultados estaban en el nitrógeno, pero también los mayores vuelcos estaban en el nitrógeno. Entonces, parece que la dosis hace el veneno”, manifestó. Enfatizó que el objetivo es buscar la forma cada vez más veloz de ecualizar y encontrar el punto de equilibrio del productor. Remarcó que apuntar a altas productividades está totalmente relacionado con la nutrición. Señaló que dentro del proyecto se encontraron con un nivel de hierro muy alto y que eso es un agente bloqueador. Añadió que muchas veces la gente estudia del suelo el nivel de aluminio, pero no de hierro. En ese contexto, mencionó que cuando el agua entra a interactuar con el suelo y con el cultivo cambia todo. “Entonces, el tamaño de la partícula y la temperatura acelera esta reacción, con estos componentes, les digo que se vuelve una bola de cristal enorme. Yo le cuestionaba a un tipo del laboratorio una vez, le dije, ‘¿a qué temperatura medís tu punto de fósforo, o de hierro?’. ‘A la temperatura de 21’, respondió. Bueno, pero la realidad es que aquí tenemos 47 grados, 50 grados en el agua”, expresó. Agregó que la nutrición no es solamente la parte química. “Está demostrado en las otras culturas y el arroz no es diferente, tenemos la física y tenemos la biología. Hay biológicos y hay orgánicos, hoy hay esa asociación de químicos con biológicos, nosotros estábamos ahí, hay pruebas con 30 puntos de fósforo, logrando lo mismo que con 70 con la interacción”, acotó. Finalmente, dijo que dentro de la firma vienen realizando importantes investigaciones para apuntar a nuevos techos productivos y que la nutrición es una parte fundamental para lograr ese objetivo. “Nosotros, en el área experimental de Eladia S.A. estamos haciendo demasiados trabajos y la verdad les sorprende a todos nuestros técnicos”, concluyó. [Foto: Campo de arroz / Archivo / Productiva C&M]

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Apuntan a materiales genéticos diferenciados para lograr altos rindes en arroz

El Ing. Agr. Marlon Marques, vicepresidente de Eladia S.A., destacó en Nación Productiva, que la producción de arroz de alta productividad requiere de materiales genéticos diferenciados. Enfatizó que la estabilidad y calidad de estas variedades son fundamentales para lograr altos rendimientos y satisfacer las demandas del mercado. Agregó que dentro de la firma están probando algunos materiales tropicales que se destacan por su resistencia al acame, capacidad para soportar cargas adicionales de fertilizante y que brinden la posibilidad de en una ventana ideal de siembra y cosecha. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el profesional resaltó que el gran desafío que tiene la producción de arroz para llegar a los altos rindes productivos es contar con una genética adaptada y diferenciada. “Cuando entró el nuevo gobierno dijo que necesitábamos organizar la casa y legalizar los materiales genéticos, las variedades que estaban en el mercado y bueno, se puso en campaña junto con las instituciones en ese proceso. A partir de ahí empezamos a tener acceso a materiales tropicales, para la investigación y realizar las pruebas en las áreas experimentales”, acotó. En ese proceso de probar nuevos materiales tropicales, explicó que primero se apunta a la estabilidad del material y luego a la cuestión de calidad, que es sumamente importante para poder comercializar el producto. “No puede un material producir mucho en un año y otro no. Entonces el primero busca la estabilidad y lo segundo es la calidad. Para qué producir 15 toneladas si no tenemos comprador, nosotros exportamos el 90 % de la producción”, señaló. Otro punto importante, una vez que se supera la exigencia de la estabilidad y la calidad, es encontrar materiales tropicales que brinden la posibilidad de trabajar en una ventana de siembra y cosecha que mantenga la calidad conforme a nuestro clima. “Por la amplitud térmica, si meto el termómetro, tengo 45 grados y después te llueve a la tardecita, ese grano si está muy seco ya acaba teniendo problemas de calidad. Pero la calidad no es solamente el quebrado. También se habla de cocción, de translucidez. A la doña de casa le gusta algo que no solamente cocine, por más que la calidad requerida del arroz pueda variar. Bueno, acá se come el arroz quesú; en Brasil se come el arroz suelto; en Colombia arroz con coco. Entonces yo creo que nosotros tenemos que enfocarnos en no perder eso”, remarcó. En ese contexto, de trabajar con arroz de alta productividad y lograr los 15 k, se apuntó principalmente a la estabilidad productiva y la calidad de los materiales. “Bueno creo que nosotros ya tenemos ese material, se está estudiando en el área experimental. Tuvimos la introducción de dos materiales muy importantes acá a nivel país, uno que tiene una aceptabilidad de calidad enorme, también con una buena resistencia al vuelco para no acamarse. Y tenemos otro material que nos deja poner una carga más de fertilizante y una calidad enorme con un potencial productivo para llegar a eso”, afirmó. Subrayó que hace unos días recibieron la visita de un investigador de Embrapa, quien destacó el trabajo que se viene realizando, remarcando que hay materiales genéticos y condiciones climáticas, por lo que se puede lograr el objetivo de obtener materiales de altos rindes productivos, pero que las investigaciones deben seguir. “Me sorprendió su dato, creo que eran 2000 kilos en 10 años o en 20 años, sé que esos eran 150 kilos por año de aumento de genética, lo que siempre decía es que hay que hacer las cosas bien. Nosotros hace 15 años que tenemos 10 a 12 toneladas, bueno ahora estamos buscando ese arroz de 15 toneladas que sea ese arroz nutritivo, que sea arroz de calidad y que dé una seguridad al productor”, enfatizó. Marques señaló que con el trabajo que están haciendo las instituciones públicas, más el trabajo investigativo que realiza la parte privada se abre un nuevo horizonte para la producción de arroz en nuestro país. [Foto: Campo de arroz / Archivo / Productiva C&M]

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Ventana de siembra de arroz: un desafío operacional para apuntar a altos rindes

Ajustar el golpe de siembra de arroz es crucial para lograr altos rindes productivos, pero representa un desafío operacional importante. El Ing. Agr. Marlon Marques, vicepresidente de Eladia S.A., destacó en Nación Productiva que la mejor época de siembra que registraron dentro de la firma es entre el 23 de agosto y el 10 de octubre. Comentó que el ajuste implica una mayor demanda de cosechadoras, secadores y mano de obra calificada. Sin embargo, los productores que se adapten a esta nueva realidad lograrán sobrevivir y prosperar en el negocio. La ventana ideal de siembra es uno de los componentes importantes para lograr una buena productividad en el cultivo de arroz. Establecer un mejor golpe de siembra, indudablemente se traduce en mayor productividad. En ese sentido, el profesional afirmó que un gran cambio de ventana de siembra se va a notar en los próximos años, lo que implica aprender a sembrar en la mejor época, pero que al mismo tiempo requiere de infraestructura y logística diferentes. “Se va a generar un efecto colateral, que generó en Brasil a más de 20 años, un caudal por hectárea diferente, una demanda de cosechadoras diferente, un secador diferente. Esa inversión hace que el productor acabe diciendo, ‘bueno, por más que coseche una tonelada a menos, yo creo que, si llevo a otro lugar mi flete, si utilizo el mismo, mi misma maquinaria, que no tercerizo para cosechar’. Él hace su matemática y busca su ecuación”, mencionó. Marques advirtió que, si los productores no se dan cuenta de que difícilmente se pueda sobrevivir cosechando de esta manera, los otros países van a avanzar y Paraguay va a quedar atrás. “Nosotros necesitamos avanzar dentro de lo que estamos haciendo, a través de ayudas mutuas, pero lo que queda de enseñanza es que no vamos a lograr altos rendimientos sembrando fuera de época. Nuestras ventanas de siembra van a ser cortas, pero el productor que va a sentar acá en 10 años va a ser el productor que se organizó en este negocio”, afirmó. Resaltó que el negocio requiere de infraestructura grande y muchas veces el sector atraviesa momentos desafiantes, como la coyuntura actual del mercado, pero que sí hay margen de ir explorando nuevos techos productivos, como se viene realizando en los últimos años con nuevas tecnologías y mejores manejos. En ese proceso, remarcó la importancia de contar con mano de obra calificada y comprometida. “Creo que nosotros usamos una mano de obra no solamente muy específica, comparada con las demás culturas. Y eso nos hace que todos tengamos la conciencia de entrenar gente, porque solamente con gente comprometida vamos a lograr los 15K”, expresó. Subrayó que en el marco del trabajo de investigación que se viene realizando dentro la firma, los mejores resultados lograron en una ventana de implantación que va desde el 23 de agosto al 10 de octubre. “Son los mejores rindes, nosotros creemos que esa es la mejor ventana. Los trabajos de los dos años ya demuestran eso. Dentro de eso el productor va a buscar todas sus alternativas de material genético, de su estructura, inclusive del caudal de riego, va a buscar la cuestión de mercado, pero de oferta climática, ahí tenemos la mejor oferta de radiación”, acotó. Mencionó que la fecha es sumamente importante, porque no es solamente la época de siembra, sino también el periodo para realizar los tratos culturales y la fertilización, que se debe ir en seco. Agregó que el promedio de precipitaciones de octubre en los últimos 70 años, son de 200 milímetros y que el productor tiene oportunidad de terminar hasta el 10 o el 15, y que normalmente no es la realidad a nivel país. “Después, la planta tiene que establecerse en la tercera, cuarta hoja, ya empieza el riego y ahí tenemos que hacer la urea en seco, poniendo la urea en seco, estamos hablando de una tonelada por hectárea más. Bueno, y ahí empieza la diferencia porque tenés 60 o 70 parcelas, y aparecen los desafíos operacionales dentro de esta ecuación del 15 K”, manifestó. [Foto: Campo de arroz /Archivo / Productiva C&M]

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Quiebre de paradigmas: Paraguay apunta a superar los 15.000 kg/ha de arroz

El Proyecto 15K, liderado por Eladia S.A., busca superar la barrera de los 15.000 kg/ha de arroz en Paraguay, un desafío que implica un cambio de paradigma en la producción nacional. El vicepresidente de la empresa, Ing. Agr. Marlon Marques, destacó que el proyecto busca unir la oferta climática y el material genético con la investigación para lograr rendimientos más altos. En la campaña anterior, lograron alcanzar los 15.600 kg/ha en parcelas experimentales (áreas bastante expresivas) y los 12.600 kg/ha en campos comerciales. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, Nación Productiva, Marques mencionó que, el Proyecto 15K nace de un grupo de consultores, donde los profesionales se deparaban con cosecha de 12.000 a 13.000 kilos, y con estaciones que llegaban inclusive a 16.000 o 17.000 kilos. “Y nosotros, a nivel país, ahí medio estancado con la tecnología, con 8500, con 10.000”, acotó. Explicó que nació de la inquietud de hacer algo más encima de la oferta climática, del material genético, para seguir en el mercado. “Tenemos una muy buena topografía, una buena condición climática, pero nos faltaba la investigación. Entonces, el 15K viene para unir estos cables, y abrir esa frontera del conocimiento, abriendo esa frontera del conocimiento, nos dejó con muchas más dudas que certezas, pero nace a través de 4 o 5 especialistas, y cada uno trabaja en un rubro”, manifestó. Resaltó que, a nivel de empresa, hace varios años realizan los trabajos de investigación, pero abiertos a todo público desde hace dos años, remarcando que cada año es distinto, principalmente, por la variabilidad climática. Marques destacó que el año pasado hubo una oferta climática importante para la producción de arroz. “Logramos, a nivel experimental, 15.600 kilos, los 15K, en más de una parcela, teníamos tres, con un manejo ya diferenciado y una buena oferta climática”, recordó. Agregó que este año se volvieron a replicar los manejos, pero no hubo el mismo acompañamiento climático. De igual manera, se estuvo cerca del objetivo, llegando a los 14K. Subrayó que el aumento de productividad en la producción de arroz fue un proceso importante y hoy llegar a los 15K es un choque y un cambio de paradigmas para muchos productores. “Fue posible en un área expresiva, porque nuestras áreas son expresivas y fue un choque”, afirmó. Resaltó que existe una diferencia de 25 % a 30 % entre lo que puede ser el ensayo y las áreas comerciales, pero el objetivo es seguir trabajando para acortar la brecha. “El año pasado logramos en parcelas 12.500 kilos, y llegamos a los 15.600 kilos. Esas 2, 3 toneladas, parece que nos desafían a hacer de una forma diferente para lograr disminuir esa diferencia. Nosotros tenemos que dejar una diferencia de 10 % a15 %, creo sería tolerable”, expresó. Marques comentó que Eladia S.A. surgió en el 2007, con cinco socios y desde entonces viene creciendo y desarrollando la actividad arrocera en nuestro país. “Marcamos una bandera de desafío entre 2007 y 2008, cuando nace Eladia, a través de esos socios, mudar de país, una otra frontera agrícola y creamos ilusiones de venir a hacer algo diferente y hoy estamos a 16 años acá, de vuelta ahora con un nuevo escenario, buscamos algo diferente, entre lo que tenemos como objetivo, ser una referencia de los referentes”, acotó y agregó que la firma se caracteriza por su resiliencia y los desafíos de construir nuevas realidades y la seguridad de alcanzar nuevos techos productivos. Comentó que en estos años que vienen trabajando en el país han logrado promedio entre 8.3 a 8.7 toneladas en áreas comerciales, con años que pasaron las 9 toneladas y otros como en esta campaña anterior, por debajo de las 8 toneladas. “Dentro de los trabajos que nosotros venimos haciendo con la investigación en el campo, con todas las herramientas, sea de la propia IA, la estación meteorológica, que nos puede dar previsibilidad para tomar buenas decisiones y que las variables climáticas no afecten tanto, ya que el arroz tiene un diferencial que podemos regar. Entonces, eso nos ayuda a buscar una estabilidad, cosa que en otra cultura no tiene esta alternativa. Eladia se estabilizó en un techo productivo, pero estamos muy insatisfechos, y años como ese, tal vez abajo del 8, podemos hacer que la tecnología nos demuestre a alcanzar nuestros techos”, concluyó. [Foto: Marlon Marques / Productiva C&M]

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