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Agricultura

El girasol resurge en el norte como una opción de renta dentro del sistema de rotación

Tras casi 15 años relegado por falta de mercado, el girasol vuelve a ganar terreno en el norte del país, impulsado por la seguridad de comercialización y su rusticidad, destacó el Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43, ubicada en Guayaibí, San Pedro. Comentó que, el cultivo es ideal para suelos arenosos de fertilidad media a baja y con menor requerimiento hídrico, se posiciona como alternativa rentable y estratégica para escalonar la siembra de soja. Sembrado en julio y cosechado en diciembre con rindes de 2700 kg/ha, permite implantar luego una soja de segunda, para que pueda atravesar en estado vegetativo el período crítico de sequía y altas temperaturas de enero. El profesional resaltó que el girasol es un cultivo alternativo que al tener un mercado seguro se está posicionando nuevamente en la región. Subrayó que es un rubro bastante rústico, ideal para las condiciones climáticas del segundo departamento, que ayuda a escalonar la siembra de soja. “Nosotros iniciamos el año pasado el cultivo de girasol y tuvimos un excelente resultado. Cosecha en diciembre con una media muy aceptable y en su lugar implantamos nuevamente la soja que llamamos, soja de segunda”, acotó. Recordó que el girasol ya fue un cultivo muy importante en el norte del país hace unos 15 años atrás, pero que llegó a perder terreno por falta de un mercado seguro. “Era uno de los cultivos alternativos de mayor importancia para el norte debido a que es un cultivo que necesita menos condiciones hídricas. Nosotros arrancamos la primera zafra el año pasado, sembramos en julio y cosechamos en diciembre con excelente resultado, tuvimos una media de 2700 kilos por hectárea, es muy buena, muy aceptable”, enfatizó. Subrayó que el girasol es un rubro que volvió para quedarse en el norte, ya que es un rubro alternativo de renta importante. Además, se constituye como una opción sumamente viable para escalonar la siembra de soja, considerando que en el norte la falta de agua suele ser un problema entre los meses de diciembre y enero. “Nosotros elegimos el girasol para escalonar nuestra siembra de soja y de manera que podamos sembrar soja en diciembre y que pueda soportar esa falta de agua y temperatura alta en enero, ya que la soja va a estar en estado vegetativo, en esa que le llamamos soja de segunda, sembrado después del girasol, pero el girasol se viene a quedar en el norte”, recalcó. Ortiz explicó que en la región el girasol se puede implantar a partir de la primera semana de julio hasta todo agosto inclusive, pero a medida que se siembre más temprano brinda la posibilidad de instalar la soja en diciembre. “En la primera semana de diciembre o hasta el 15, 20 de diciembre, entonces esas son las condiciones para el girasol”, manifestó. Comentó que en la última campaña se sembraron alrededor 950 hectáreas dentro del establecimiento y que el objetivo es llegar al 30 % del área para que de esa manera también se pueda llegar a un 30 % de área de soja de segunda. “Este año vamos a llegar a nuestro objetivo de manera que podamos escalonar también nuestra siembra de soja”, expresó. Enfatizó que el girasol es un aliado importante para esta zona productiva, que no se venía cultivando más por falta de mercado. “Ahora que tenemos mercado, también es un cultivo rústico, es un cultivo que necesita mucho menos agua y es un cultivo noble, el girasol es para este suelo arenoso de perfil de fertilidad media y baja, se comporta muy bien. Nosotros, en suelo donde apenas llegamos 3000 kilos de soja, alcanzamos 2500 de girasol y eso es un resultado muy importante para esta región, por el tipo de suelo que tenemos”, concluyó. [Foto: el Ing. Ignacio Ortiz – cultivo de girasol / Gentileza Ing. Ignacio Ortiz]

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Luego de cuatro años difíciles, el norte registró una campaña bastante aceptable

Luego de cuatro años difíciles, el norte registró una cosecha de soja bastante aceptable, según el Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43, ubicada en Guayaibí, San Pedro. El promedio general fue de 3000 kilos por hectárea, considerado bueno para la región, aunque con rindes dispares que variaron de 1700 a 5000 kilos/ha dependiendo de la zona. La soja tempranera, sembrada en septiembre, tuvo excelente resultado sin resiembra, mientras que la de octubre fue la más golpeada por 20 a 25 días sin lluvia en pleno llenado de granos y altas temperaturas. Luego de cuatro años de campañas difíciles, el norte volvió a experimentar una cosecha que se puede considerar normal, con promedio bastante aceptable para la región, pese a algunos desafíos que hicieron que la colecta tenga números dispares dentro del establecimiento, pero que en línea general se ubicó en 3000 kilos por hectárea, señaló el profesional. “En esta campaña recuperamos la soja, nos vino bastante bien. Es cierto, tuvimos algunos momentos que faltó un poco de agua, pero en línea general está muy bien. Tuvimos una media aceptable para el norte. En Agroganadera 43, por ejemplo, tuvimos un promedio de 3000 y eso es aceptable para el norte”, remarcó. Ortiz enfatizó que, considerando que están viniendo de unos años muy complicados, es una campaña muy aceptable. Agregó que la siembra fue bastante escalonada para dispersar riesgos. En ese sentido, explicó que también sembraron una soja de segunda, sin que eso pueda llamarse de zafriña, ya que se implantó en diciembre en una parcela donde anteriormente fue destinada al cultivo de girasol. “Ahora mismo acabamos de terminar la soja que nosotros le llamamos soja de segunda”, explicó. Agregó que, en esta campaña, la soja tempranera que fue sembrada entre el 2 y 3 de septiembre, tuvo mejores resultados. “Tuvimos un excelente resultado y nosotros no tuvimos golpe para resiembra”, expresó. En ese sentido, comentó que, la siembra de octubre fue la más golpeada, ya que, en pleno llenado, tuvo un déficit de agua de unos 20 a 25 días, además, las altas temperaturas del verano. “Eso es lo que ha afectado al rinde y varía de una región a otra. Hay una diferencia debido a la sequía o lluvias por región. Tuvimos rinde desde 1700, 2000 kilos hasta 5000 kilos por hectárea inclusive. Hubo regiones donde faltó agua y hay regiones que llegó muy bien”, explicó. En cuanto a zafriña, mencionó que nuevamente en esta campaña el establecimiento apostó bastante fuerte por el cultivo de maíz. “Para nosotros, el maíz es un cultivo interesante para entrar después de la soja, tenemos unas 1170 hectáreas, en marzo tuvimos un déficit de agua de 20 a 25 días más o menos sin lluvia, aguantó bien el cultivo y ahora con este mes de abril prácticamente se normalizaron las condiciones climáticas, tuvimos excelente lluvia y el cultivo hoy se recuperó bastante, estamos contentos con la instalación del cultivo de maíz”, concluyó. [Foto: Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43 / Archivo / Productiva C&M]

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