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Agricultura

Roya y Cercospora cambian las reglas en el manejo sanitario

En el marco del lanzamiento de Pladius Xpert, Glymax y Sumitomo consolidaron su gira técnica por el país con un mensaje claro: mejorar la eficiencia en el manejo sanitario es clave para sostener la rentabilidad del productor. El recorrido, que tuvo su cierre la semana pasada en Alto Paraná, contó con la participación de Eder Blainski, productor e investigador de la consultora brasileña Terra Paraná, quien expuso sobre los nuevos escenarios de enfermedades y destacó el rol estratégico de las carboxamidas y las mezclas de última generación en los programas actuales de manejo. Durante las paradas en las ciudades de San Alberto, Santa Rita y San Cristóbal, el investigador expuso el nuevo escenario sanitario al que se enfrenta la soja en la región. Según detalló, la pérdida de eficiencia en triazoles se registró tanto en Paraguay como en zonas productivas de Brasil, lo que evidencia un cambio más profundo en la dinámica de las enfermedades. “Esta temporada observamos que el protioconazol perdió gran parte de su eficacia. No es que no actúe; aún lo hace bien, pero las estrategias de manejo basadas únicamente en este activo no lograron controlar la roya”, explicó. En ese contexto, destacó la importancia del nuevo fungicida lanzado, ya que consiste en una mezcla que combina impirfluxam (carboxamida), estrobilurina y triazol, por lo que técnicamente se posiciona como una respuesta concreta al nuevo escenario. Blainski, además, hizo hincapié en la importancia de trabajar con mezclas y no con moléculas aisladas. “Las carboxamidas, combinadas con estrobilurinas y triazoles, son fundamentales hoy para sostener la eficacia en el control no solo de roya, sino también de Cercospora”, indicó. Este último punto cobra especial relevancia ante otro fenómeno que hoy preocupa al sector: el cambio dinámico en la población de patógenos, que obliga a ajustar la estrategia de manejo, los momentos y los intervalos de aplicación. En ese sentido, destacó la Cercospora, en particular, ya que viene ganando protagonismo campaña tras campaña, al tiempo que recomendó la inclusión de fungicidas multisitios como complemento clave: “Muchos productores piensan en carboxamidas solo para roya, pero hoy la Cercospora está adquiriendo una importancia considerable”, señaló. En cuanto al manejo, el especialista fue también claro al marcar prioridades. “La aplicación más importante es la del cierre de hilera. Si se comete un error ahí, no se puede corregir después”, sostuvo. También alertó sobre los intervalos y recomendó que estos no superen los 14 días, porque se pierde cobertura y eso favorece el mayor desarrollo de enfermedades. Incluso cuestionó prácticas instaladas como la aplicación temprana V0: “No soy un defensor exclusivo de V0. Prefiero anticipar una buena aplicación en el cierre con un producto eficiente”. En un contexto agrícola donde los patógenos también evolucionan, Glymax y Sumitomo le recomiendan al productor ajustar su estrategia, apoyándose en nuevas combinaciones, en el uso de carboxamidas y en un manejo más preciso. [Foto: Eder Blainski, de la consultora brasileña Terra Paraná / Productiva C&M]

Agricultura

Sumitomo desembarca en Paraguay y posiciona Pladius Xpert junto a Glymax

Sumitomo Chemical desembarcó en Paraguay con una nueva molécula fungicida denominada Indiflin, que posiciona en el mercado nacional, a través del producto comercial Pladius Xpert, de la mano de Glymax, empresa con la cual realiza una intensa gira en las principales regiones productivas del país para presentar en sociedad esta nueva tecnología, explicó a Productiva, el Ing. Agr. Ronald Gómez, representante comercial de Sumitomo Chemical en Paraguay. Este martes 14 de abril, la gira de Pladius Xpert llegó hasta Katuete, departamento de Canindeyú, donde los productores conocieron el alcance de esta tecnología, que viene al país con el propósito de brindar un revolucionario aporte al manejo de las enfermedades en el cultivo de la soja. El profesional expresó que Pladius Xpert es un nuevo fungicida sistémico de alta performance para el cultivo de la soja, diseñado para un control rápido y seguro de enfermedades como la roya. Este fungicida combina tres ingredientes activos: impirfluxam + picoxystrobin + difenoconazole. “En Sumitomo entendemos que la innovación y el desarrollo de nuevas herramientas es vital para acompañar a los productores en la búsqueda constante de proteger los cultivos para alcanzar altos techos productivos”, aseguró. A través de la molécula Indiflin, la tecnología ofrece alta translocación y cobertura foliar, maximizando la productividad del cultivo. Además, se caracteriza por su rápida acción y protección duradera de la hoja, lo que permite una planta más sana y productiva. El representante comercial de Sumitomo Chemical en Paraguay comentó que además de realizar trabajos de evaluación con la empresa Glymax, también optaron por desarrollar trabajos en diferentes regiones con consultoras prestigiosas para la obtención de datos que respalden la incorporación de esta nueva tecnología en el manejo de enfermedades del cultivo de soja en el país. Sumitomo y Glymax, a través de la Gira Pladius Xpert, ya realizaron presentaciones en Bella Vista (Itapúa), Juan Eulogio Estigarribia (Caaguazú), Santa Rosa del Aguaray (San Pedro) y Katuete (Canindeyú). La próxima semana el recorrido continuará en el departamento de Alto Paraná, específicamente en las regiones de San Alberto (martes 21), Santa Rita (miércoles 22) y San Cristóbal (jueves 23). [Foto: Ing. Agr. Ronald Gómez, Sumitomo Chemical en Paraguay / Productiva C&M]

Agricultura

“Invertir en semilla certificada es apostar a mayor producción”

En el marco de Innovar 2026, el profesor Jonás Farías, director de la Academia de Sementes de Brasil, destacó la importancia del uso de semillas certificadas como base para lograr altos niveles de productividad y eficiencia en los sistemas agrícolas. Durante su participación en el stand de Glymax, el especialista explicó que la calidad de la semilla es un factor determinante en el rendimiento final del cultivo. “Trabajar con semillas certificadas, con procedencia conocida y genética adaptada, es lo que permite alcanzar altos niveles de producción”, señaló a Productiva. En ese sentido, remarcó que los actuales niveles productivos exigen un mayor grado de precisión en cada etapa del proceso. “Sin semillas de alta calidad no es posible sostener rendimientos elevados. Muchas veces el productor no dimensiona cuánto pierde por no utilizar la semilla adecuada”, advirtió. Farías también hizo énfasis en la correcta implantación del cultivo, señalando que la calidad de la semilla debe complementarse con un manejo eficiente. Aspectos como la plantabilidad, la densidad de siembra y el momento oportuno son claves para evitar fallas o duplicaciones que impactan directamente en el rendimiento. Explicó que cada planta que se pierde puede representar una merma significativa en la producción final. Son pérdidas que muchas veces no se perciben, pero que afectan la rentabilidad. Asimismo, destacó que el proceso de producción de semillas certificadas involucra una serie de estándares que garantizan su calidad, desde el campo hasta la entrega al productor. Esto incluye lotes legalizados, seguimiento técnico, cosecha en el momento adecuado para evitar daños mecánicos y un proceso de acondicionamiento con tecnología apropiada. “El objetivo es que la semilla mantenga su calidad en todo el proceso y llegue al productor en condiciones óptimas para expresar su potencial”, indicó. El especialista también subrayó el impacto de la inversión en semillas certificadas a nivel de sistema productivo. Según explicó, en países como Brasil, el crecimiento agrícola estuvo fuertemente vinculado a la profesionalización del sector semillero. “Cuando el productor compra una semilla certificada, no solo está adquiriendo calidad, sino que está invirtiendo en investigación y desarrollo. Eso permite generar nuevos materiales más productivos y resistentes”, afirmó. Finalmente, advirtió que el uso de semillas no certificadas podría comprometer los avances logrados en productividad. “Sin este sistema, podríamos retroceder a niveles de producción mucho más bajos y eso no queremos”, concluyó. [Foto: Jonás Farías / Productiva C&M]

Agricultura

Glymax y Morgan consolidaron su propuesta genética en maíz y sorgo en Innovar 2026

En el marco de Innovar 2026, Glymax y Morgan fortalecieron su presencia conjunta en el mercado paraguayo, presentando avances en genética de maíz y sorgo con foco en adaptación, estabilidad y rendimiento. Lucas Pazzini, responsable del área genética de maíz de Glymax, destacó a Productiva, que la alianza entre ambas compañías apunta a acercar, tanto para el maíz como el sorgo, materiales más eficientes y ajustados a las condiciones productivas del país. “El objetivo es trabajar con genética que responda a los desafíos locales, con buena adaptación y alto potencial productivo”, explicó. Dentro del portafolio, la empresa continúa posicionando híbridos ya conocidos, como el MG 408, un híbrido de ciclo superprecoz, que se destaca por su sanidad y estabilidad en distintos ambientes. A su vez, el MG 593, líder de ventas en Brasil, también gana espacio en Paraguay, con el objetivo de maximizar el rendimiento y ofrecer buen comportamiento frente a condiciones de estrés térmico e hídrico. Para esta campaña, uno de los principales enfoques está puesto en el MG 586, que será lanzado este año. Se trata de un híbrido orientado a elevar la productividad, con énfasis en calidad de grano y sanidad, aspectos clave en el contexto del maíz zafriña, donde las enfermedades vienen representando un desafío creciente. Además, la firma proyecta la incorporación de nuevos materiales en próximas campañas, como el MG 543, junto con el fortalecimiento de la línea de sorgo, un cultivo que viene ganando protagonismo como alternativa de diversificación. En este segmento, se destacan híbridos como el MG 2220 y el MG 2240, enfocados al alto potencial productivo y adaptación a distintas condiciones. Pazzini explicó que el posicionamiento de los materiales responde a diferentes ventanas de siembra y escenarios productivos. En ese sentido, el MG 586 se orienta a siembras tempranas, el MG 593 a ambientes con mayor riesgo de estrés hídrico y el MG 408 a ventanas más tardías, priorizando estabilidad y calidad de grano. Otro punto relevante es la tolerancia de los híbridos a plagas como la cigarrita y los pulgones, problemáticas recurrentes en el cultivo. A esto se suma el trabajo de investigación local de Morgan, que cuenta con una red de ensayos en Paraguay para evaluar el comportamiento de los materiales. “Hoy tenemos 52 híbridos en evaluación en el país, lo que nos permite seleccionar genética más segura y estable para el productor”, señaló. En cuanto al manejo, recomendó monitorear de forma constante los cultivos y realizar aplicaciones oportunas de fungicidas, a fin de sostener los niveles de productividad. Asimismo, destacó el sorgo como una opción viable para diversificar el sistema y reducir riesgos. Finalmente, invitó a los productores a conocer la propuesta genética y a apoyarse en el equipo técnico de la empresa, que brinda acompañamiento en todo el territorio nacional. [Foto: Lucas Pazzini / Productiva C&M]

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