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Manejo integrado de malezas debe arrancar ya en entrezafra, advierte experto

La transición otoño-invierno húmeda y templada acelera la germinación de buva y otras malezas, subrayó en Nación Productiva el Ing. Agr. Fabrício Krzyzaniak y alertó que el control debe arrancar en presiembra de los cultivos de entrezafra para no complicar la soja de setiembre. El director de Farm Consultoría recomendó un manejo integrado, con desecación sistemática, herbicidas residuales como terbutilazina y preemergentes en trigo como flumioxazina y pyroxasulfone. Además, destacó el uso de brachiaria en el cultivo de maíz para cortar la luz a las hierbas dañinas. El profesional señaló que, a diferencia de otros años, se experimenta un invierno húmedo y con temperaturas amenas, además de lloviznas y tiempo cerrado, y temperaturas ideales para la germinación de buba y de otras malezas también. “A campo estamos viendo que hay mucha buba germinada y falta todavía unos 40 días para cosecha de muchas parcelas. Algunas plantas ya emergieron con 3, 5 centímetros. Muy posiblemente, los productores van a tener plantas con 10, 15, 20 centímetros luego de la cosecha”, expresó y acotó que tanto la buba como otras malezas cuanto más grande, más se complica su control. Resaltó que el manejo de las malezas se debe iniciar en la presiembra de los cultivos de entrezafra. “Así se hace el control ya pensando en el cultivo principal, que va a ser la soja con siembra ya en setiembre”, aseguró. El profesional comentó que la mayoría de las malezas, excepto la buva, tienen la preferencia de germinación en temperaturas arriba de 20 a 25 grados, tal como la Lecherita (Euphorbia heterophylla), la Bidens Pilosa, Ka’aruru (Amaranthus). Aunque resaltó que hay un porcentaje de semillas que tienen la capacidad de germinar en condiciones de temperatura más amena. “Entonces estamos experimentando la germinación no solamente de buba, de marcela, pero también en menor cantidad Amaranthus y Bidens”, remarcó. Dentro de este escenario señaló que el trabajo de desecación debe ser integrado de malezas. “Un manejo sistemático, por ejemplo, para maíz, desde la desecación, el uso de herbicidas tales como Atrazina, terbutilazina, asociadas a Mesotrione o Tembotrione. Desde el inicio ya vamos limpiando las áreas de maíz. Terbutilazina, que tiene un residual un poco más largo para la mayoría de las malezas”, subrayó. Agregó que el manejo de integrado es sumamente importante como el uso de Brachiaria en medio del maíz. “Ustedes saben que una gran parte de las malezas que tenemos son fotoplásticas positivas, son malezas cuya semilla necesita tener luz para iniciar la germinación”, expresó. Por otro lado, en áreas que no son de maíz, vamos a decir, donde se hace zafriña para semilla, resaltó que el trigo es una excelente posibilidad para manejo de estas malezas. “Tenemos ahora la introducción de herbicidas preemergentes para el cultivo de trigo, porque hace 10 años atrás se usaba metsulfuron para control de las malezas dentro del cultivo de trigo y hoy prácticamente no usa más esta molécula, que es un inhibidor de ALS. La mayoría de las malezas ya es resistente a este grupo de herbicidas, tales como Ka’aruru, Bidens y Euphorbia”, acotó. En ese sentido, en vista de que en el cultivo de trigo se fue complicando también el manejo de malezas, mencionó que desde la firma formaron un equipo de investigación para hacer estudios sobre manejo de malezas en parcelas de trigo, empezando por preemergentes. “Destaco el uso de flumioxazina, pyroxasulfone, s-metolacloro. Estas moléculas podemos hacer asociadas o separadas. Entonces, tenemos herramientas para hacer el control de malezas dentro del trigo, y también, en posemergencia del trigo, tenemos el saflufenacil, que es una molécula muy interesante, que podemos estar mezclando también con otros herbicidas, hormonales, o mismo el Metsulfuron que tiene su eficiencia reducida, pero no podemos olvidar también que hay otras malezas en medio de todo el cultivo de trigo que también pueden ser susceptibles a este principio activo”, manifestó. [Foto: Buva (conyza) / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Tras una buena zafra principal, zafriña arroja resultados mixtos en Volendam

Los productores del sur de San Pedro cerraron una zafra principal de soja muy buena tras cuatro años difíciles, con rendimientos promedio de 3000 kg/ha, según el Ing. Agr. Pedro Viveros, de la Cooperativa Volendam. En la soja zafriña, en cambio, los resultados fueron variados según la fecha de siembra, la implantada a fines de diciembre después de girasol se vio afectada por las altas temperaturas de enero a marzo y la escasa lluvia, y rindió entre 1500 y 1800 kg/ha. Mientras que, la sembrada a fin de enero y febrero tuvo mejor desempeño en la etapa crítica, con promedio de 2000 kg/ha. El profesional señaló que, para la zafra principal de soja fue un año muy bueno en comparación con los últimos cuatro años, los rendimientos promedio estuvieron alrededor de 3000 kilos por hectárea, en la zona de la colonia Volendam, en la región sur del departamento de San Pedro Sur. Por su parte, la soja de segunda presentó dos condiciones con resultados variados, dependiendo de la época de implantación. La soja zafriña sembrada en parcelas de girasol a finales de diciembre, no presentaron los resultados esperados, debido a la alta temperatura registrada entre enero a marzo y la poca lluvia que tuvieron sus incidencias en la etapa vegetativa. “Lo que se sembró después de girasol tuvieron rindes de 1500 a 1800 kilos por hectárea”, acotó. Mientras que la soja que se sembró a fin enero y febrero, registraron mejores condiciones en la etapa crítica. “Estamos teniendo un promedio un poquito más de 2000 kilos, o alrededor de 2000 kilos por hectárea”, expresó. Viveros recordó que la siembra de entrezafra fue bastante variada en el área de acción de la cooperativa Volendam con maíz, soja, chía y sorgo, que este ultimo año perdió mucho espacio. [Foto: Ing. Agr. Pedro Viveros / Archivo / Productiva C&M]

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Fuerte presión de roya sobre siembras tempranas requirió hasta seis aplicaciones

Durante la campaña principal de soja se registró una alta presión de roya, principalmente sobre las siembras de setiembre hasta la primera semana de octubre, lo que requirió de cinco hasta seis aplicaciones, mencionó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, director de FitoLab Paraguay. Advirtió sobre la alta carga de inóculos y la importancia de realizar el manejo preventivo para combatir cualquier incidencia de la enfermedad en el cultivo de zafriña. El profesional comentó que hubo una alta presión de la roya de soja en la campaña principal, en especial en las parcelas de soja que fueron establecidas en el mes de septiembre hasta la primera semana de octubre. “Con total certeza, puedo manifestar que llegamos a un promedio de aplicaciones de entre cinco a seis aplicaciones fungicidas en el cultivo de soja, cuando el clima comenzó a ser bastante lluvioso en las áreas específicas de esas siembras”, remarcó. Agregó que posteriormente hubo un periodo bastante seco, en especial en el sur y parte en la región centro del país, principalmente en el mes de febrero, lo cual hizo que aminore un poco la presión de la roya. “Especialmente para las sojas sembradas más tardíamente, donde el nivel de presión de la roya no fue tan expresivo, debido a las condiciones de ambiente que nos favorecieron al desarrollo de la enfermedad. No obstante, no hay que olvidar que no porque no haya un ambiente ideal la roya se haya terminado. Tuvimos soja en el campo con presencia de roya”, acotó. El experto en fitopatología señaló que, si bien sobre la soja tardía hubo una mínima expresión o niveles de severidad bastante bajos, igual eso permite la sobrevivencia del patógeno en las plantas. “Recordemos que es un patógeno biotrófico, solamente sobrevive en plantas vivas. Está esperando el momento oportuno para establecerse en la soja zafriña. Eso justamente va a ser el hospedaje nuevamente de la roya en los periodos sucesivos. Durante el periodo de entrezafra, va a determinar la presencia de hospedantes alternativos como la soja guacha para que se establezca en el siguiente ciclo”, explicó. Agregó que es una lucha titánica y permanente que deben realizar los investigadores para poder evitar las pérdidas que pueda ocasionar esta enfermedad en las áreas comerciales. Atendiendo el ingreso a la zafriña con una alta carga de inóculos, el profesional recomendó que el productor debe estar atento para realizar un manejo preventivo. “El productor paraguayo es bastante bueno, con altos niveles de conocimiento, utiliza la tecnología de primera mano, entonces siempre nosotros pregonamos y recomendamos que el manejo preventivo tiene que ser enfocado de manera especial y de eso no hay ninguna duda, es el mejor manejo de enfermedades en la soja”, aseguró. En cuanto al momento de aplicación de fungicida, remarcó que las aplicaciones en el estadio vegetativo son sumamente importantes para combatir cualquier incidencia de enfermedad. “Realizando ese manejo preventivo los resultados son bastante diferenciados”, expresó. Morel subrayó que, dentro del nuevo paradigma de control, las aplicaciones en la soja de siembra normal comienzan en el estadio V4 – V6, utilizando los mejores grupos químicos para evitar que la enfermedad se establezca plenamente en la planta. “Sabemos que en el tercio inferior son las que van a ocurrir las primeras infecciones de enfermedad en la planta y en el cultivo”, manifestó. En lo que se refiere a la soja de zafriña, incluso recomendó adelantar un poco más las primeras aplicaciones para evitar que la enfermedad también tenga un efecto importante en el cultivo. “Recordando que la soja de segunda zafriña apenas tiene un ciclo de 90 días de la emergencia de la madurez, entonces siempre la recomendación es que tenemos que adelantar en esos cultivos y debido al rápido desarrollo del periodo fenológico de la soja en esta segunda siembra”, concluyó. [Foto: Pulverización en cultivos de soja / Archivo / Productiva C&M]

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Valores actuales del maíz ubican el punto de equilibrio en 4000 kg/ha

Con el precio actual del maíz, de aproximadamente USD 150 la tonelada, el punto de equilibrio se ubica en 4000 Kg/ha, afirmó en Nación Productiva, el productor Robson Affonso, quien estimó un crecimiento del 25 % a 30 % en el área de maíz zafriña en sus zonas de trabajo (Alto Paraná y Amambay), impulsado por condiciones climáticas favorables y precios relativamente buenos, aunque con cautela en la inversión debido a los riesgos del cultivo. El productor manifestó que, con el precio actual del grano, el punto de equilibrio se ubica en 4000 kilos por hectárea. “Tenemos un costo de aproximadamente 4000 kilos por hectárea y si cosechas más ya tienes un poco de lucro”, sostuvo. En cuanto al precio del maíz, dijo que está un poco mejor, con negocios que rondan los USD 150 la tonelada. “No podemos vender mucho porque tenemos contrato y si no cumplimos el contrato las multas son severas, pero con el costo de producción hoy podemos cerrar a USD 150, que para mí ya es bueno”, manifestó. Affonso resaltó que en la cultura del maíz el productor actúa con más cautela en cuanto a inversión, considerando que es un cultivo con más riesgo. “Tenemos que ir con cautela, invertimos lo que hay que poner, el abono, semillas de buena calidad y el tratamiento que sí o sí tenemos que hacer”, remarcó y agregó que en estos puntos no se puede escatimar ya que se puede comprometer la productividad. Resaltó que se observa un crecimiento importante de maíz zafriña en esta campaña en la zona de Alto Paraná. “Estuvimos hablando con varios productores, aquí en Pedro Juan Caballero también vemos eso, que aumentó un 25 % a 30 % la siembra del maíz”, acotó. Comentó que la campaña de siembra de maíz zafriña arrancó con lluvias reducidas, pero con humedad suficiente para avanzar con la siembra, además, de cierta presión de cigarritas en algunas zonas. “Es poca lluvia, pero son lluvias así de 8 a 15mm que viene y eso para la germinación del maíz ya es muy bueno. No tenemos ningún problema así de estrés hídrico hasta el momento”, expresó. A pesar de estas condiciones aseguró que el área de maíz crecerá como mínimo un 25 %. Agregó que, en su caso particular, el 70 % de la superficie productiva es destinada al maíz, un 10 % a cobertura y el resto, al maíz zafriña. Mencionó que el uso de cobertura es sumamente importante y muestra resultados auspiciosos, si bien no se puede dejar una superficie grande sin producir en la entrezafra, el objetivo es ir rotando las áreas. Dentro del plan de manejo, mencionó que para el maíz están previstas dos aplicaciones de fungicidas, mientras que el uso de insecticidas depende de cómo se presenta el clima. “Puede ser que cuatro o cinco aplicaciones de insecticidas, de repente puede ser más. En el desarrollo final de la soja tuvimos mucha infestación de chinches y este es un insecto de difícil control, pero estamos manejando bien, para que no tengamos problemas, si eso le ataca al maíz ahora, las pérdidas son irreversibles”, remarcó. [Fuente: Maíz / Archivo / Productiva C&M]

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