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Agricultura

Nueva soja convencional de Embrapa combina productividad y control de malezas

Embrapa Soja en Paraná y Caramuru Alimentos lanzaron la variedad de soja BRS 579, un material genético que combina un alto potencial de rendimiento con una opción adicional para el manejo de malezas en sistemas de producción convencionales, ya que el nuevo cultivar cuenta con tecnología STS (Soja tolerante a la sulfonilurea), según informó el portal web de la institución brasileña. La nueva variedad está indicada para productores del centro-norte de Mato Grosso (región edafoclimática de soja REC 402) que buscan cultivares de ciclo medio a tardío, que corresponden a grupos de maduración (GM) entre 7,0 y 9,0+. La variedad pertenece al GM 7.9 y, por tanto, tiene «un ciclo coherente con el sistema productivo de la región, y puede usarse para escalonar la cosecha y para sembrar al inicio de la cosecha», explica el investigador Roberto Zito, de Embrapa Soja. La BRS 579 destaca por su sanidad, con una tolerancia moderada al nematodo del nudo radicular (Meloidogyne javanica) y resistencia a las razas 3 y 14 del nematodo quiste de la soja, patógenos importantes en la región de cultivo. La BRS 579 también cuenta con tecnología STS (Soja tolerante a la sulfonilurea). Las sulfonilureas son un grupo químico de herbicidas que inhiben la enzima ELA (acetolactato sintetasa). Ya se registran y utilizan herbicidas de esta categoría en soja con restricciones de dosis, especialmente en cuanto a dosis, ya que pueden causar fitotoxicidad al cultivo, algo que no ocurre en cultivares de soja STS, como el BRS 579. El investigador Fernando Adegas, de Embrapa Soja, explicó que la fitotoxicidad es un daño que un herbicida causa a la soja. Puede deberse a varios factores, como errores de dosificación, condiciones meteorológicas adversas, estrés de las plantas, entre otros. Entre las posibles pérdidas se encuentran: amarilleamiento, necrosis, deformaciones y retraso en el crecimiento de las plantas. La tecnología STS funciona como un «escudo genético». Aunque la soja puede sufrir pérdidas severas de rendimiento al entrar en contacto con herbicidas del grupo sulfonilurea, las variedades STS tienen tolerancia natural a estas moléculas. «Esto permite al agricultor aplicar el producto en post-emergencia (cuando la soja ya está cultivada), eliminando las malas hierbas que compiten por nutrientes y luz», señaló Adegas. «Con esta nueva solución tecnológica, entregamos al productor no solo una semilla, sino también la productividad asociada a una herramienta de gestión capaz de aportar más tranquilidad y rentabilidad al final de la cosecha», añade el profesional. Para los investigadores, la gran diferencia de la soja STS es que ofrece una alternativa al uso exclusivo del glifosato, el principal herbicida utilizado en cultivares transgénicos que están en el mercado. La tecnología permite un control efectivo de plantas difíciles de gestionar y resistentes a otros productos del campo, manteniendo el vigor y el crecimiento sin cambios y asegurando una alta productividad. «Esta nueva variedad puede integrarse en diferentes sistemas de gestión, siendo una herramienta esencial para la rotación de los ingredientes activos, lo que prolonga la vida útil de las tecnologías disponibles en el mercado», remarcó Adegas. [Foto: Nueva soja convencional de Embrapa / Gentileza Embrapa]

Programas

Apuntan a materiales genéticos diferenciados para lograr altos rindes en arroz

El Ing. Agr. Marlon Marques, vicepresidente de Eladia S.A., destacó en Nación Productiva, que la producción de arroz de alta productividad requiere de materiales genéticos diferenciados. Enfatizó que la estabilidad y calidad de estas variedades son fundamentales para lograr altos rendimientos y satisfacer las demandas del mercado. Agregó que dentro de la firma están probando algunos materiales tropicales que se destacan por su resistencia al acame, capacidad para soportar cargas adicionales de fertilizante y que brinden la posibilidad de en una ventana ideal de siembra y cosecha. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el profesional resaltó que el gran desafío que tiene la producción de arroz para llegar a los altos rindes productivos es contar con una genética adaptada y diferenciada. “Cuando entró el nuevo gobierno dijo que necesitábamos organizar la casa y legalizar los materiales genéticos, las variedades que estaban en el mercado y bueno, se puso en campaña junto con las instituciones en ese proceso. A partir de ahí empezamos a tener acceso a materiales tropicales, para la investigación y realizar las pruebas en las áreas experimentales”, acotó. En ese proceso de probar nuevos materiales tropicales, explicó que primero se apunta a la estabilidad del material y luego a la cuestión de calidad, que es sumamente importante para poder comercializar el producto. “No puede un material producir mucho en un año y otro no. Entonces el primero busca la estabilidad y lo segundo es la calidad. Para qué producir 15 toneladas si no tenemos comprador, nosotros exportamos el 90 % de la producción”, señaló. Otro punto importante, una vez que se supera la exigencia de la estabilidad y la calidad, es encontrar materiales tropicales que brinden la posibilidad de trabajar en una ventana de siembra y cosecha que mantenga la calidad conforme a nuestro clima. “Por la amplitud térmica, si meto el termómetro, tengo 45 grados y después te llueve a la tardecita, ese grano si está muy seco ya acaba teniendo problemas de calidad. Pero la calidad no es solamente el quebrado. También se habla de cocción, de translucidez. A la doña de casa le gusta algo que no solamente cocine, por más que la calidad requerida del arroz pueda variar. Bueno, acá se come el arroz quesú; en Brasil se come el arroz suelto; en Colombia arroz con coco. Entonces yo creo que nosotros tenemos que enfocarnos en no perder eso”, remarcó. En ese contexto, de trabajar con arroz de alta productividad y lograr los 15 k, se apuntó principalmente a la estabilidad productiva y la calidad de los materiales. “Bueno creo que nosotros ya tenemos ese material, se está estudiando en el área experimental. Tuvimos la introducción de dos materiales muy importantes acá a nivel país, uno que tiene una aceptabilidad de calidad enorme, también con una buena resistencia al vuelco para no acamarse. Y tenemos otro material que nos deja poner una carga más de fertilizante y una calidad enorme con un potencial productivo para llegar a eso”, afirmó. Subrayó que hace unos días recibieron la visita de un investigador de Embrapa, quien destacó el trabajo que se viene realizando, remarcando que hay materiales genéticos y condiciones climáticas, por lo que se puede lograr el objetivo de obtener materiales de altos rindes productivos, pero que las investigaciones deben seguir. “Me sorprendió su dato, creo que eran 2000 kilos en 10 años o en 20 años, sé que esos eran 150 kilos por año de aumento de genética, lo que siempre decía es que hay que hacer las cosas bien. Nosotros hace 15 años que tenemos 10 a 12 toneladas, bueno ahora estamos buscando ese arroz de 15 toneladas que sea ese arroz nutritivo, que sea arroz de calidad y que dé una seguridad al productor”, enfatizó. Marques señaló que con el trabajo que están haciendo las instituciones públicas, más el trabajo investigativo que realiza la parte privada se abre un nuevo horizonte para la producción de arroz en nuestro país. [Foto: Campo de arroz / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Apuntan a nuevas variedades de maní para impulsar el crecimiento del cultivo

El grupo Transagro, en colaboración con Embrapa, trabaja en el desarrollo y registro de nuevas variedades de maní de alta calidad para la región Oriental, con el apoyo del Senave, expresó a Productiva, el Ing. Agr. Marcelo Hartmann, gerente de Agromaní. Comentó que la campaña 2025/26 está siendo exitosa, con un avance de cosecha del 70 % y rindes muy buenos. Agregó que el rubro tiene algunos requisitos innegociables, como la capacidad de máquinas, uso de cobertura, rotación de cultivos y semillas de alta calidad. El profesional destacó que Agromaní y Transagro trabajan juntos en la obtención de nuevas variedades, con el apoyo del Senave, que está impulsando la legalización de variedades en Paraguay. En ese sentido, destacó que la región Occidental, a través de la Cooperativa Fernheim, ya ha registrado variedades y es pionera en este proceso, mientras que la región Oriental busca formalizar su producción. “En la región Oriental la empresa Transagro está haciendo un trabajo espectacular con el tema de registrar variedades, junto a Embrapa, hablamos del Instituto Agronómico de Campinas, y están buscando desarrollar variedades, formalmente en Paraguay, lo cual para la marca país, dice muchísimo y hace grandes diferencias”, remarcó. Comentó que se apunta a materiales que produzcan calibres o tamaños de granos adecuados, atendiendo la necesidad del mercado internacional. “También son materiales ligados al ciclo del cultivo, que no sean ciclos muy largos o muy cortos, y también al manejo, principalmente, de enfermedades, son materiales que tienen mayor tolerancia a enfermedades de hojas”, subrayó. Hartmann enfatizó que la campaña 2025/26 está siendo bastante exitosa con un avance de cosecha del 70 % con rindes espectaculares y también con una calidad muy buena, que para el maní es muy importante, ya que en muchos casos es un producto para consumo directo. Agregó que la campaña se presentó con muchas precipitaciones hasta comienzos de enero, eso hizo que haya una proliferación muy fuerte de enfermedades de hojas en el maní, como la cercospora y algunas infecciones de tallo. A partir del 10 de enero, en varias regiones, se dio una caída en las precipitaciones, lo cual también afectó productividad y, además, la aparición de otros problemas como el ácaro. “Entonces, tuvimos ambos problemas, pero, buenos resultados a pesar de esos problemas”, subrayó. Comentó que en esta campaña se sacó un poco el pie del acelerador. Remarcó que desde la empresa buscan moderar la expansión del cultivo de maní, ya que requiere un manejo especializado y no es tan sencillo como otros cultivos como la soja. A pesar del interés de los productores después de una buena cosecha en 2025 en un contexto de sequía, en comparación con la soja, la firma quiere asegurarse de que el cultivo sea sostenible a largo plazo. “Vemos muchos productores preguntando por semilla para sembrar, y eso queremos tratar con cuidado, y que el cultivo realmente venga para quedarse para siempre”, afirmó y acotó que ofrecen las provisiones para que el productor se sienta asistido técnicamente. Según el profesional, hay requisitos innegociables para el cultivo de maní, que incluyen tener capacidad de máquinas para cosechar la producción en tiempo y forma, realizar un manejo integrado del sistema con buena cobertura y rotación de cultivos, y utilizar semillas de alta calidad, que representan un costo significativo en la producción. Celebró que las empresas están especializándose en aportar soluciones integrales al sistema de cultivo, incluyendo maquinaria y manejo de plagas, enfermedades y malezas, buscando ayudar al productor agrícola para mejorar la productividad. Además, de los trabajos que llevan a cabo para contar con más opciones en cuanto a materiales genéticos. Comentó que la última campaña de maní no fue tan buena al igual que la soja, pero dentro de las condiciones climáticas registradas, el maní respondió dentro de lo esperado. “Hablamos justamente del concepto de que el maní tiene esa capacidad resiliente después de haber pasado por una sequía, eso lo hemos visto claramente en la primera campaña, y eso sí tuvo un impacto bastante positivo dentro de los productores”, resaltó. Finalmente, dijo que el gran desafío para Paraguay es producir un maní de calidad internacional y cumplir las expectativas del mercado. [Foto: Marcelo Hartmann / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Bayer refuerza la innovación en la familia Cripton con nuevas soluciones para el manejo de enfermedades

En el marco de la feria agropecuaria Innovar 2026, la compañía Bayer CropScience presentó avances clave en su estrategia de protección de cultivos, destacando la evolución de su portafolio dentro de la familia Cripton, con el lanzamiento de nuevas tecnologías orientadas a optimizar el manejo de enfermedades. El responsable de Generación de Demanda de la compañía, Alberto González, valoró la alta participación de productores en el stand y el interés por conocer las innovaciones. Destacó a Productiva, que la continuidad del desarrollo dentro de la familia Cripton, uno de los pilares en la estrategia de fungicidas de la compañía. “Hace dos años lanzamos Cripton Supra y hoy estamos presentando Cripton Ultra, que viene a reemplazar a Cripton X-Pro, un producto que tuvo un muy buen desempeño”, explicó. Añadió que el nuevo fungicida incorpora una carboxamida de última generación y busca fortalecer el manejo integral de enfermedades, especialmente en un contexto desafiante como el de la última campaña agrícola. Según González, las condiciones climáticas, marcadas por abundantes lluvias, generaron una alta presión de enfermedades, particularmente roya, lo que permitió poner a prueba tanto el potencial de las variedades como la eficacia de los tratamientos. “Cripton Ultra se posiciona muy bien para roya, cercóspora y el complejo de enfermedades en general. Además, es uno de los pocos productos en Paraguay con etiqueta para pudrición de grano, una problemática que viene ganando relevancia en la región”, detalló. El desempeño del producto está respaldado por ensayos a nivel local y también por resultados obtenidos en Brasil, donde instituciones como Embrapa lo posicionan entre las mejores opciones frente a estas enfermedades, dijo el ejecutivo. Claves técnicas: anticipación y timing. Más allá del producto, González hizo hincapié en la importancia del manejo estratégico. En ese sentido, remarcó que la clave está en anticiparse al desarrollo de la enfermedad. “Desde nuestro punto de vista, lo más importante es no dejar que la enfermedad progrese. Cripton Ultra está pensado para una primera aplicación temprana, entre los 25 y 30 días, antes de que el problema se instale”, indicó. Asimismo, explicó que el foco técnico evoluciona campaña a campaña. Mientras que el año pasado se trabajó en la optimización de la cantidad de ingredientes activos por hectárea, siguiendo recomendaciones del FRAC (Comité de Acción de Resistencia a Fungicidas), este año la prioridad estará en el momento de aplicación. “No es solamente el producto. Estamos viendo diferencias de hasta 20 a 30 kilos por hectárea cuando no se logra ingresar a tiempo. El timing de aplicación es determinante”, sostuvo. Innovación integral: insecticidas y tratamiento de semillas. Además de los avances en fungicidas, Bayer presentó nuevas soluciones en insecticidas y tratamiento de semillas, reforzando su propuesta integral. Entre ellas, se destacó Arvis, un insecticida con tecnología de formulación Nano Trust, que mejora la absorción y reduce la degradación por exposición solar, aportando mayor residualidad en el control de plagas como chinches. También se presentó el Pack Acceleron Complete, que incorpora el nuevo insecticida Ladoran para tratamiento de semillas, complementando la protección desde etapas iniciales del cultivo. Con estas innovaciones, la compañía reafirma su apuesta por el mercado paraguayo y por el desarrollo de herramientas que permitan al productor enfrentar campañas cada vez más exigentes. “Tenemos un año desafiante, pero también muchas soluciones. Invitamos a los productores a acercarse, conversar y conocer cómo implementar estas tecnologías en sus sistemas productivos”, concluyó González. [Foto: Alberto González / Productiva C&M]

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