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Ganadería

Inversión de JBS impulsa expansión de granjas avícolas en Campo 9

La inversión proyectada por JBS en el sector avícola genera un efecto multiplicador en Campo 9, donde productores integrados ya comenzaron a ampliar sus instalaciones para acompañar el crecimiento previsto de la cadena productiva. Uno de los casos es el de Issac Hildebrand, propietario de la Granja Avícola Pollo Blanco, quien recientemente inauguró una ampliación de su infraestructura con una inversión cercana a los USD 700.000, financiada a través de créditos de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). El productor explicó a Productiva C&M que la expansión responde a las perspectivas que genera el desembarco de JBS en la región y al incremento gradual de la demanda de aves para faena. “Es un proyecto muy grande y tenemos esperanza de que funcione bien, que genere ingresos para la región, más mano de obra y mucho más movimiento económico”, señaló. Hildebrand expuso que la nueva infraestructura incorpora dos galpones con capacidad para 45.000 pollos cada uno, sumando 90.000 aves por ciclo productivo. A esto se agrega un galpón que ya se encuentra en funcionamiento desde hace 14 años y alberga 22.000 pollos, elevando la capacidad total de la granja a 112.000 aves de engorde. El productor avícola comentó que el esquema de producción se desarrolla bajo un sistema de integración. Los pollitos ingresan desde Brasil y permanecen aproximadamente 41 días en la granja hasta alcanzar el peso adecuado. Posteriormente son enviados al frigorífico para su procesamiento, mientras las instalaciones atraviesan un periodo de limpieza y desinfección de dos semanas antes de recibir una nueva carga. Según explicó Hildebrand, actualmente la planta frigorífica de JBS opera con un volumen de entre 16.000 y 20.000 pollos por día, aunque el plan contempla alcanzar inicialmente las 40.000 aves diarias. Las proyecciones de la compañía apuntan a superar las 100.000 faenas por día y, en una etapa posterior, con la construcción de una nueva planta, llegar incluso a más de 300.000 aves diarias. El propietario de Granja Avícola Pollo Blanco destacó que estas expectativas están motivando a más avicultores de la zona a invertir en infraestructura y aumentar su capacidad productiva, con la confianza de que el crecimiento de la industria avícola traerá nuevas oportunidades económicas para el departamento de Caaguazú y sus comunidades. La expansión de las granjas integradas refleja el impacto que ya comienza a generar la inversión industrial en la región, fortaleciendo una cadena productiva que apuesta por la generación de empleo, el agregado de valor y el desarrollo de la avicultura paraguaya. [Foto: Nuevas instalaciones de la granja avícola / Gentileza Granja Avícola Pollo Blanco]

Ganadería

Inversión avícola fortalece la industrialización del agro

La cadena avícola paraguaya continúa ganando protagonismo como generadora de empleo, inversión y valor agregado. En ese contexto, la apuesta de JBS Paraguay se consolida como uno de los proyectos más relevantes para el desarrollo productivo del departamento de Caaguazú, donde actualmente genera más de 700 puestos de trabajo directos y proyecta expandir significativamente sus operaciones en los próximos años. Una comitiva del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), encabezada por el ministro Marco Riquelme, recorrió la Granja Avícola Granjeros Campo 9 – JBS Paraguay, ubicada en Campo 9, una de las unidades que integran la cadena de abastecimiento de la compañía. Durante la visita, el secretario de Estado destacó que el crecimiento de la industria avícola responde a una estrategia orientada a ampliar mercados internacionales, atraer inversiones y generar nuevas oportunidades para los productores nacionales. En ese sentido, recordó la reciente habilitación de Taiwán para la importación de carne aviar paraguaya, un logro considerado estratégico para el sector y que contribuye a fortalecer las perspectivas de expansión de la industria. “JBS es una de las inversiones que están llegando al Paraguay con más de USD 135 millones de inversión inicial y con perspectivas de crecimiento. Esto se da como consecuencia de la apertura de mercados y de la conexión entre la demanda internacional y la capacidad productiva local”, afirmó Riquelme. El ministro señaló que este modelo de desarrollo permite incorporar a productores paraguayos a cadenas de valor orientadas a la exportación, generando empleo, dinamizando las economías regionales y potenciando la industrialización de la producción agropecuaria. Además, destacó el efecto multiplicador que tiene la actividad sobre otros segmentos del agro. Sobre el punto, explicó que cerca del 80 % de la alimentación de las aves proviene de soja y maíz producidos en Paraguay, lo que fortalece el vínculo entre agricultura e industria. “En lugar de exportar solamente granos, estamos transformando esa producción en proteína animal, agregando valor en el país y generando más oportunidades para nuestra gente”, enfatizó. Con la apertura de nuevos mercados y el avance de inversiones industriales, la cadena avícola se posiciona como uno de los sectores con mayor potencial para impulsar las exportaciones, la generación de empleo y el desarrollo económico del interior del país. [Foto: Marco Riquelme en la granja avícola JBS Paraguay / Gentileza MIC]

Agricultura

“Paraguay hoy tiene más peso en el mercado mundial de alimentos por tener al agro como eje de desarrollo”

En un escenario regional marcado por la volatilidad política y las desaceleraciones cíclicas, Paraguay logró sostener un crecimiento económico relativamente estable, con el sector primario como uno de sus principales pilares estructurales. Para Adrián Barbero, director de Barbero Agronegocios, esta performance no es casualidad sino el resultado de una visión estratégica de largo plazo que incorporó a la agricultura y la ganadería como ejes centrales del proyecto país. De acuerdo con el referente, el Paraguay es hoy un referente regional en producción agropecuaria gracias al resultado de una visión sostenida en el tiempo, como la de integrar la agricultura y la ganadería como ejes estructurales del proyecto país. “Muchas personas me preguntan por qué le doy tanta importancia a Paraguay y por qué lo tomo como referencia internacional de desarrollo. Mi conclusión es que Paraguay entendió, desde hace mucho tiempo, la buena utilización de sus recursos naturales, especialmente la tierra”, afirmó. Barbero subrayó que el sector agrícola aporta entre el 15% y el 20% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que, según su análisis, no solo refleja peso económico, sino también una estrategia de desarrollo consistente. “Es muy importante que el PBI se sostenga en ese nivel sobre la agricultura. Eso habla de una política y de una visión que se mantuvo en el tiempo”, remarcó. El empresario enfatizó, además, el efecto multiplicador del agro en la economía. “La agricultura derrama riqueza para donde va. Hay muchas versiones distorsionadas sobre el sector, pero la realidad es que es un foco tremendo de generación de riqueza y empleo”, sostuvo. En ese sentido, recordó que alrededor del complejo agropecuario se articulan múltiples actividades: productores, semillerías, plantas industriales, proveedores de agroquímicos, transportistas, tractoristas y trabajadores vinculados a toda la cadena de valor. Desde su perspectiva, esa dinámica permitió que Paraguay se consolidara como uno de los principales referentes internacionales tanto en agricultura como en ganadería. Destacó particularmente el posicionamiento en soja (cultivo en el que el país figura entre los principales productores globales) y el avance sostenido en la producción y exportación de carne. “Lo que más valoro es que esa visión nunca cambió, pese a los mitos que se dicen del agro. Al contrario, cada año, el país se potencia más desde el sector primario”, señaló. Si bien reconoció el crecimiento de otros sectores como el inmobiliario y el financiero, Barbero insistió en que el diferencial paraguayo radica en haber asumido que la agricultura y la ganadería pueden ser un disparador exponencial del desarrollo. “Paraguay entendió que ahí está su gatillo de crecimiento, lo aceptó y lo trabaja de forma excepcional”, afirmó. A su juicio, esa decisión estratégica permitió una verdadera transformación estructural, que no solo impactó internamente, sino que posicionó al país como referencia regional en producción agropecuaria, con capacidad de hablar “con mucho peso” en los mercados internacionales de alimentos. [Foto: Adrián Barbero / Gentileza]

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