En un escenario regional marcado por la volatilidad política y las desaceleraciones cíclicas, Paraguay logró sostener un crecimiento económico relativamente estable, con el sector primario como uno de sus principales pilares estructurales. Para Adrián Barbero, director de Barbero Agronegocios, esta performance no es casualidad sino el resultado de una visión estratégica de largo plazo que incorporó a la agricultura y la ganadería como ejes centrales del proyecto país.
De acuerdo con el referente, el Paraguay es hoy un referente regional en producción agropecuaria gracias al resultado de una visión sostenida en el tiempo, como la de integrar la agricultura y la ganadería como ejes estructurales del proyecto país.
“Muchas personas me preguntan por qué le doy tanta importancia a Paraguay y por qué lo tomo como referencia internacional de desarrollo. Mi conclusión es que Paraguay entendió, desde hace mucho tiempo, la buena utilización de sus recursos naturales, especialmente la tierra”, afirmó.
Barbero subrayó que el sector agrícola aporta entre el 15% y el 20% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que, según su análisis, no solo refleja peso económico, sino también una estrategia de desarrollo consistente. “Es muy importante que el PBI se sostenga en ese nivel sobre la agricultura. Eso habla de una política y de una visión que se mantuvo en el tiempo”, remarcó.
El empresario enfatizó, además, el efecto multiplicador del agro en la economía. “La agricultura derrama riqueza para donde va. Hay muchas versiones distorsionadas sobre el sector, pero la realidad es que es un foco tremendo de generación de riqueza y empleo”, sostuvo.
En ese sentido, recordó que alrededor del complejo agropecuario se articulan múltiples actividades: productores, semillerías, plantas industriales, proveedores de agroquímicos, transportistas, tractoristas y trabajadores vinculados a toda la cadena de valor.
Desde su perspectiva, esa dinámica permitió que Paraguay se consolidara como uno de los principales referentes internacionales tanto en agricultura como en ganadería. Destacó particularmente el posicionamiento en soja (cultivo en el que el país figura entre los principales productores globales) y el avance sostenido en la producción y exportación de carne. “Lo que más valoro es que esa visión nunca cambió, pese a los mitos que se dicen del agro. Al contrario, cada año, el país se potencia más desde el sector primario”, señaló.
Si bien reconoció el crecimiento de otros sectores como el inmobiliario y el financiero, Barbero insistió en que el diferencial paraguayo radica en haber asumido que la agricultura y la ganadería pueden ser un disparador exponencial del desarrollo. “Paraguay entendió que ahí está su gatillo de crecimiento, lo aceptó y lo trabaja de forma excepcional”, afirmó.
A su juicio, esa decisión estratégica permitió una verdadera transformación estructural, que no solo impactó internamente, sino que posicionó al país como referencia regional en producción agropecuaria, con capacidad de hablar “con mucho peso” en los mercados internacionales de alimentos.
[Foto: Adrián Barbero / Gentileza]


