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El algodón cambia de época de siembra en busca de protagonismo en el suelo chaqueño

No cabe duda de que el algodón volvió para quedarse en suelo chaqueño, pero aún se evalúa en qué ventana de siembra podría tener una mejor respuesta, considerando las condiciones climáticas poco previsibles en el desafiante ambiente de la región Occidental del país. En las últimas experiencias acumuladas en la región, la siembra del rubro dependía del perfil de humedad del suelo, por ende, comenzaba en diciembre y se extendía hasta enero, ya que, si se ampliaba el periodo de plantío, podían sumarse riesgos de heladas puntuales en la etapa final del ciclo productivo. Pero en esta oportunidad, exponemos un posicionamiento a mediados de octubre, con el objetivo de obtener una mejor respuesta de este noble cultivo. El equipo de Productiva C&M visitó, junto a la gente de Gensus Paraguay, el desarrollo de las parcelas del oro blanco en Infante Rivarola, departamento de Boquerón, en el área de acción de Estancia Yporã Allí, en donde se destaca una superficie de 960 hectáreas de agricultura bajo riego, con un planteo de alta diversificación para mitigar situaciones adversas, el Ing. Agr. Michel Serafini, asesor técnico de Gestión Agrícola S.A. (GASA), atendió las consultas de nuestro medio. El profesional comentó que sembraron algodón a mediados de octubre, una época poco habitual en el Chaco, pero, aprovechando la tecnología de riego y la necesidad de un cultivo de esta característica en el sistema de rotación, se optó por el rubro textil para cubrir 240 hectáreas, para lo cual fueron utilizados tres materiales genéticos representados en Paraguay por Gensus: Guaraní INTA BGRR, Porã 3 INTA BGRR y DP1238. Serafini comentó que esta parcela de algodón fue sembrada sobre rastrojos de trigo y antes del cereal albergaba poroto; es decir, esta superficie proviene de una intensa rotación de cultivos, por lo que su estructuración se va consolidando. En cuanto al plan de rotación, tras la cosecha de la presente campaña de algodón, esta área volverá a recibir la siembra de trigo, siguiendo con ese proceso de construcción del suelo. El algodón fue sembrado a un distanciamiento de 90 cm entre hileras, con 15 semillas por metro, que representan 166.000 semillas por hectárea. Este manejo tiene como propósito obtener una productividad de entre 1800 y 2000 kg de fibra de algodón por hectárea. “El sistema de riego te permite hacer tres cultivos por año. El trigo tuvo una aplicación de fertilización nitrogenada y a este cultivo de algodón se le volvería a realizar a través del fertirriego, aprovechando la tecnología que tenemos”, explicó. El gran desafío de la presente campaña de algodón, considerando este nuevo posicionamiento en el Chaco, es mantener el stand de plantas. Para lograr este objetivo realizaron una buena siembra y un manejo efectivo, sobre todo, de plagas, principalmente trips, que generaron preocupación, pero que ahora están totalmente controladas. El ingeniero agrónomo comentó que, normalmente, con el sistema de riego realizan las aplicaciones del fertilizante líquido nitrogenado, pero si el cultivo necesita algo más, se acompaña con un fertilizante foliar, como, por ejemplo, el potasio en plena etapa de floración del cultivo. Acotó que estas aplicaciones adicionales se hacen con dron. “Las aplicaciones se realizan con dron; entonces, al ingresar con un insecticida se aprovecha para aplicar el foliar, que se suma al trabajo de nutrición desarrollado con el fertirriego”, explicó. Experiencia. En la campaña anterior hubo rendimientos que no llenaron las expectativas, debido a la cantidad de lluvia registrada, que incluso superó la línea de 1000 mm. Como resultado de esta condición, lograron cosechar entre 1600 y 1700 kg por hectárea de peso bruto. Indicó que cuentan con un presupuesto de 400 mm de agua en todo el ciclo, ya que el pivote tiene una capacidad de riego de 8 mm en 24 horas en 80 hectáreas. El costo de producción asciende a USD 900 la hectárea, acotó. El concepto de la unidad de producción apunta a una rotación de cultivos de manera constante, por medio de la incorporación de rubros con raíces diferentes, que actúan sobre el suelo, de tal manera a seguir construyendo ambientes más productivos. [Material publicado en la edición 133 (noviembre) de Revista Productiva, en el segmento Agricultura Productiva]

Revista

Una película repetida que necesita un final diferente: la intervención de campos naturales para elevar la productividad

El norte de la región Oriental cuenta con un potencial enorme, pero aún se repite la película en esta zona, aunque algunos productores ya comienzan a escribir un nuevo guion para lograr un final diferente, en donde la intervención con tecnología y conocimiento entregue niveles de productividad nunca antes experimentados en esta zona del país. En ese afán, Productiva acompañó una jornada de campo en La Celestina, ubicada en San Alfredo, departamento de Concepción, organizada por Tecnopecuaria y Rainbow Paraguay, en donde se establecieron planes de manejo de control de malezas para lograr una mayor cobertura de pasto y así mejorar la carga animal por hectárea. Luis Villalba, director de La Celestina, comentó que en la empresa están trabajando en la implantación de pasturas en campos naturales, además de la incorporación del sistema santa fe, un consorcio de maíz con MG5. Indicó que hace cuatro años vienen intensificando la producción, con el objetivo de generar alimento para el invierno, como un ensilaje de autoconsumo de maíz destinado a la nutrición de los desmamantes, que en un sistema de encierre convierten de manera eficiente estos recursos. Este manejo nutricional está permitiendo que las vaquillas sean servidas entre los 12 y 15 meses de edad, hecho que permite adelantar el periodo de servicio de las hembras y lograr un ternero más dentro del ciclo productivo de cada animal. Además de lograr este beneficio, la disponibilidad de ensilaje está aliviando la carga de las pasturas, ya que incluso los machos están encerrados, por lo que se consiguiendo el rebrote y crecimiento del pasto, aprovechando las lluvias que se presentaron en esta temporada. Villalba comentó que los campos naturales cuentan con características bastante particulares por su contenido de materia orgánica, que posee tenores de entre 3 y 3,9 %, lo que crea un espacio propicio para la implantación de pasturas. “Como el suelo es un poco arcilloso, mantiene mucho tiempo la humedad; las nuevas pasturas que estamos haciendo las hacemos con la variedad MG5, para hacer el pastoreo rotativo en esas áreas con la invernada, mientras que la cría la estamos consorciando con la variedad humidícola, debido a que tienen mayor humedad”, explicó. En las áreas con consorcio de variedades, la carga animal llega prácticamente a dos unidades por hectárea. El cambio fue drástico porque de un campo natural, donde anteriormente se manejaba entre 0,3 y 0,5 unidades ganaderas por hectárea, actualmente se llega a dos, con lo cual se demuestra la mejora en la capacidad receptiva del campo. En las áreas degradadas, la única intervención encontrada es la mecanización, con las rastreadas y cambio de pasturas. Posteriormente, el manejo químico es esencial para combatir las malezas y dejar el ambiente propicio para que el pasto amplíe su cobertura. Consorcio. Si bien la incorporación del maíz dentro del sistema de producción es estratégica para la nutrición animal, es fundamental para el manejo del suelo, y eso nos demuestran aquellas pasturas que vienen en rotación de áreas del cereal, que hoy tienen una mejor respuesta receptiva de la carga animal. Villalba comentó que en las superficies que tuvieron la implantación del maíz y posterior pastoreo el rendimiento de la pastura es superior. “En las primeras cargas se nota el crecimiento, ya que esas áreas fueron fertilizadas con 100 kg de fertilizante por hectárea y también el crecimiento de las malezas es prácticamente nulo. Entonces, el crecimiento foliar de la pastura es mucho mayor, por ende, su capacidad de carga es también mayor. Prácticamente, llega a una carga de tres unidades ganaderas por hectárea en esas áreas en los primeros tiempos”, indicó. A su vez, Marcos Mendoza, director de Tecnopecuaria SRL, comentó que esta jornada se realizó dentro del marco de una alianza con la firma Rainbow Paraguay. Agregó que, actualmente, representan las líneas de pasturas de esa compañía, por lo tanto, están trabajando en el posicionamiento de las tecnologías en las áreas ganaderas en donde trabajan. Agregó que existen varias tecnologías que pueden ayudar a lograr un mejor control de malezas en pasturas y, por lo tanto, elevar la productividad por hectárea. Además, se complementan con nuevas técnicas de aplicación, considerando el ambiente o la condición del pasto. El profesional comentó que en esta condición actual de la ganadería el productor se anima a realizar intervenciones para convertir el campo en dos o tres pisos; es decir, mejorar la capacidad receptiva a través de la aplicación de tecnología. Por su parte, el Ing. Agr. José Ortega, asesor técnico comercial de Rainbow en la región norte, comentó que el ámbito ganadero experimenta una dinámica diferente. Para atender esa necesidad creciente la compañía dispone de tecnologías para el control de malezas, con el propósito de elevar la carga animal por hectárea. Mencionó que disponen de tecnologías como Torch, Torch Plus y Torch Mix. El posicionamiento del primero de ellos es para corte y aplique. El segundo se recomienda para el manejo de las herbáceas y semileñosas, mientras que el tercer producto, de triple mezcla, es ideal para el control de malezas semileñosas, leñosas y herbáceas. Luego, el Ing. Agr. Felipe González, gerente de Tecnopecuaria, comentó a Productiva que la aplicación foliar para el manejo de malezas es una opción importante para lograr una buena efectividad, tanto en áreas de la región Oriental como de la Occidental. Acotó que mediante una asistencia técnica se puede discernir las mejores estrategias de intervención de las superficies de pasturas. Por último, Luis Amarilla, asesor técnico de Chacoterra Agronegocios, explicó que, conforme a la necesidad del campo, existen herbicidas simples, de doble o de triple mezcla. “Son utilizados de manera estratégica de acuerdo con la evaluación en cada parcela. A ninguna se le puede dar un tratamiento por teléfono, todo es in situ”, enfatizó. Amarilla expresó que el objetivo es hacer un relevamiento correcto y brindar una asistencia técnica en tiempo y forma para poder sugerir las mejores alternativas. [Material publicado en la edición 133 de Revista Productiva (noviembre) en el segmento Ganadería Productiva] [Foto principal: jornada técnica sobre control de

Agricultura Revista

¡Sí, se puede!: el Chaco nos sigue enseñando y desafiando

Ni el más optimista hubiera pensado producir trigo en suelo chaqueño hace 10 años y menos aún comenzar a obtener rendimientos, que raras veces escuchamos que se logran en la región Oriental o incluso en Argentina, en donde el cereal expone su mejor perfil. Pero no cabe duda de que, mediante la persistencia del productor, el conocimiento aplicado y la tecnología, se pueden derribar ciertos paradigmas en una zona que se presenta como la principal en expansión de la frontera agrícola. En julio de este año el equipo de Productiva C&M había visitado la unidad de producción de Agro Sena, cuando las parcelas tenían un desarrollo óptimo, tras una emergencia de plantas ideal y un stand que hacía suponer la obtención de una meta elevada: lograr 5000 kg por hectárea de productividad. ¿Cómo lo iban a hacer? Nuestro equipo volvió a la unidad de producción en la etapa de cosecha. El Ing. Agr. César Sena, asesor técnico de Timac Agro Paraguay, comentó ese día que en esta campaña se decidió realizar una fuerte intervención de todo el sistema de productivo que se maneja bajo sistema de riego en esta unidad de producción. Allí, el uso de enraizadores, fertilización nitrogenada y el cuidado cultural permitió obtener un desarrollo excepcional de todo el cultivo, sumados a las condiciones climáticas favorables en gran parte de su ciclo. “Estamos finalizando la campaña de trigo en Agro Sena y los resultados son bastante buenos. La idea inicial fue alcanzar 5000 kg por hectárea, cuando que en el Chaco es difícil llegar a esos niveles. Nos desafiamos junto al señor Ronny Hoeckh, propietario de Agro Sena, para lograr esos resultados en la cosecha. Además, tuvimos buenas condiciones para el trigo, situación que nos confirmó que este ambiente tiene una alta productividad”, destacó. El trabajo inicial consistió en el desarrollo de análisis de suelo para planificar las intervenciones puntuales, además de la evaluación de cada ambiente para suministrarle las soluciones con base en las necesidades existentes. Uno de los aspectos más destacados fue el posicionamiento del producto comercial Sulfammo Meta 29, un nitrogenado de liberación controlada, que permitió trabajar de manera eficiente en los periodos de humedad baja. En el presupuesto inicial se apuntaba a obtener 350 mm de agua, considerando la provisión del riego, hecho que ayudó a exponer el potencial productivo del cultivo que, si bien no llegó a la meta de los 5000 kg/ha, registró una marca histórica para el establecimiento de 4600 kg/ha. “Estamos muy contentos, porque si bien habíamos apuntado a 5000 kg, el rendimiento estuvo en 4600 kg por hectárea y sacando aquellos factores del ambiente que limitan el desarrollo de altos rendimientos, logramos una productividad histórica en Agro Sena, que había llegado a los 4000 kg en la campaña anterior”, expresó. Además de realizar un trabajo fuerte en el diagnóstico y fertilización, esta asesoría también definió la cantidad de semillas, la dosis y el manejo en cuanto a fitosanitarios. También se logró sumar datos estadísticos a esta tarea en Agro Sena, con el propósito de evaluar y medir cada metro cuadrado del suelo. Es más, el objetivo inicial apuntaba a 5 millones de plantas, pero, finalmente, se llegó a 4 millones. “Tuvimos buena estabilidad, buen desarrollo de macollos, buena producción de espigas por metro cuadrado”, agregó. El profesional indicó que registraron 450 espigas por metro cuadrado con un peso de granos de 38 gramos por cada 1000 semillas y con pH de 90, que, finalmente, se expone en los números de productividad. Calidad de granos En años anteriores la calidad del trigo estaba sujeta a los niveles de pH, con números que arrojaban entre 80 y 82; sin embargo, en esta campaña llegaron a 90, debido, principalmente, a la tecnología y a las condiciones ambientales presentadas. Además de brindarle el nitrógeno requerido por la planta, también se realizaron suministros de yeso para equilibrar el calcio y magnesio. Sena comentó que el productor, en general, evalúa cada dólar que invierte y más aún en el Chaco, por ende, indicó que mediante un manejo efectivo es posible un retorno importante de la inversión. Agregó que es necesario seguir trabajando para estructurar mejor los suelos del Chaco, con el propósito de continuar impulsando al desarrollo de la actividad agrícola en esta zona, pero con una planificación y la decisión oportuna sobre la aplicación de planes de manejo y tecnologías, que respondan a la condición particular de la región Occidental. Tras la cosecha de trigo, en Agro Sena comenzaron a hacer una evaluación para observar la condición de los suelos, con fines de reposición de nutrientes y la necesidad de agua suministrada por el riego. En la cadena de rotación se prevé la incorporación de maní y sésamo, que requieren, de igual manera, un sistema de nutrición eficiente para apuntar a una alta productividad. El Chaco es bastante desafiante, por lo tanto, el productor debe proyectar el análisis de foliar y del suelo para promover planes eficientes de nutrición, que, sumados a un manejo profesional, generan un retorno importante de la inversión inicial. [Nota de Tapa de la edición 133 de Revista Productiva] [Foto: cosecha de trigo en el establecimiento Agro Sena, Chaco paraguayo / Revista Productiva]

Entrevista Revista

“Creo que trabajar en el campo es algo que da mucha satisfacción”

Jéssica Medeiros Giacomelli es la protagonista en esta edición de Revista Productiva. La productora de Mbaracayú, Alto Paraná, recuerda cómo su familia debió superar varias dificultades al instalarse en Paraguay en 1967. Ella enfrentó la pérdida temprana de su padre y su inspiración para elegir la carrera de Agronomía fue su madre, quien con un gran compromiso continuó con el trabajo de campo. Ficha personal Jéssica Medeiros Giacomelli es productora e ingeniera agrónoma. Su abuelo migró a Paraguay y desde aquel entonces la familia comenzó a trabajar en el país. Hoy, como parte de la tercera generación que produce en Paraguay, ella está comprometida con su familia, con su pueblo, con el país. Una mujer tranquila, pero con convicciones sólidas, trabaja en la región de Mbaracayú, Alto Paraná, donde pudo construir un espacio de progreso para ella y su familia. ¿Qué recordás de tu infancia? Yo tengo muchos recuerdos. Creo que hoy las cosas ya son un poco diferentes. Hay una cierta facilidad en algunas cosas, pero, por, sobre todo, recuerdo mucho a mi papá que siempre ha trabajado con máquinas pequeñas y era todo más sufrido. Mi padre falleció cuando yo tenía 10 años. Mi hermano tenía 14 años. Era una época en la que íbamos a empezar a trabajar y ahí él falleció. Mi mamá empezó a cuidar de todo sola y mi hermano, que era muy joven, después comenzó a ayudarla. ¿Cuándo comenzaste a relacionarte más con el agro? Antes de ocurrir lo de mi padre, yo no pensaba en hacer Agronomía, pero me vino a la cabeza para ingresar a la universidad y estudiar esta carrera. Ahí pensé que hacer y me preguntaba: ¿debería hacer algo aquí dentro? Yo creo que el mayor desafío era cómo seguir, porque no teníamos las máquinas y las tecnologías que tenemos hoy. Además, no era tan fácil producir bien, porque no existía tanta tecnología. ¿Qué representa tu madre para vos? En principio, iba a estudiar Derecho, pero mi mamá me inspiró a seguir el camino del agro, sobre todo cuando veía que ella enfrentaba todas las cosas en la familia o en la chacra. Después de un tiempo, ella volvió a casarse y su marido comenzó a ayudarle a emprender nuevamente el trabajo de campo. Cuando terminé la facultad ella me dijo que era el momento que debía ocuparme del campo. Yo amo estudiar, pero también me gusta el campo, porque cada año viene una nueva tecnología y eso necesita actualizarse. ¿Cómo sos como persona? Soy apasionada por lo que hago. Creo que trabajar en el campo es algo que da mucha satisfacción, porque es un trabajo a cielo abierto. Siempre estás viendo cosas nuevas, vivenciando cosas nuevas y estás aprendiendo constantemente. ¿Alguna vez te sentiste inferior en este ámbito del agronegocio por ser mujer? Muy pocas veces me sentí tal vez con cierta indiferencia, un poco de discriminación. Antes que, por ser mujer, incluso más por ser descendiente de brasileros, pero, en realidad, mi familia proviene de Italia. Tal vez en una primera impresión afecta, pero luego uno comienza a superar. ¿Recordás una anécdota que tuviste que pasar aquí? Queda en mi mente cómo mi abuela contaba que vivían en el medio de una selva y que su casa tenía grietas en la pared. Ella hablaba que a veces escuchaba al jaguarete y dijo que cuando vino trajo una vaca, en la mudanza, junto en el camión, porque tenía a sus hijos pequeños. Entonces, esa leche que se ordeñaba era para autoconsumo. Ellos pasaron muchas cosas aquí en Paraguay. Otra situación que recuerdo es que cuando terminé la facultad mi mamá me llamó, se sentó a mi lado y me dijo: «Bueno, ahora vos vas a cuidar de toda la parte agronómica y quiero que empieces». Y yo me quedé una semana sin dormir pensando: «Mi Dios, ¿será que voy a conseguir?». Pero gracias a Dios, hasta hoy estoy aquí ayudando. Creo que, como yo había dicho, el miedo a veces es bueno porque hace que tengas más precaución, que no hagas las cosas impulsivamente [ríe]. ¿Cómo lograste estudiar? Yo siempre viví en Paraguay, siempre estudié aquí. Tuve mi primer hijo muy joven. Paré de estudiar por eso. Ahí después volví a estudiar otra vez a la noche, para no perder tiempo. A mí me gusta mucho Paraguay; es mi casa. Yo me casé en el año 2014. De ese matrimonio tengo una hija también. Ahora mi hijo mayor tiene 18 años y mi hija, tres. Tampoco fue nada fácil. ¿Cuáles son los valores que te caracterizan? Yo creo que es la honestidad. Mi mamá siempre me enseñó a ser franca y verdadera con las personas. Siempre me enseñó esto: lo que es tuyo, es tuyo; lo que es mío, es mío. Otro valor es el respeto al prójimo. Por eso considero a mi mamá como una persona muy sabia. Ella sabe conversar, ella me enseñó muchísimo y hasta hoy me enseña. Ella sigue trabajando en la parte administrativa de los granos, en las ventas. ¿Cuál fue el momento más difícil y el más feliz que experimentaste en la vida? Yo creo que la situación más complicada fue la muerte de mi papá. Yo tenía solamente 10 años. Mi mamá a veces se quedaba sola y pensativa y no sabíamos qué hacer para ayudarla. Y la tristeza también de haber perdido tan temprano a nuestro padre. Creo que ese fue el momento más triste que pasamos. Por otro lado, son muchos momentos felices, pero creo que el nacimiento de mis hijos y cuando me casé también son los mejores. Tengo un compañero que me ayudó mucho. Una buena zafra también es un momento muy feliz, cuando Dios nos ayuda con buenas lluvias. ¿Qué recordás de tu padre? Cuando yo era criatura, por ejemplo, hacía un carrito de madera para que nosotros jugáramos. Jugaba mucho con nosotros. Él era una persona muy feliz. Son esos mis recuerdos junto a él. Siempre alegre, feliz. Él era una persona muy buena.

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