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Costo de producción de trigo llega USD 550/ha e impacta en el área de siembra

El elevado costo de producción del cereal fue uno de los principales factores para la reducción de superficie sembrada. André Valcarenghi, de Grupo AV en San Ignacio, dijo a Productiva que bajó de 1300 hectáreas de la campaña pasada a 850 y explicó que sembrar una hectárea hoy cuesta USD 550 entre semilla, fertilizantes y fungicidas. Con el precio de referencia de USD 200/tn, se necesitan 2700 kg/ha solo para cubrir gastos en tierra propia. Agregó que este año también hubo ajuste de fecha de implantación con el objetivo de liberar los lotes a tiempo para la soja de setiembre y evitar pérdidas como las de zafras pasadas por siembra tardía. Valcarenghi comentó que este año, dentro de la unidad familiar, decidieron bajar unas 450 hectáreas en comparación con la ultima campaña. “El año pasado nosotros teníamos un aproximado de 1300 hectáreas de trigo sembrado, este año bajamos a 850, entre 900 hectáreas de cultivo de trigo, se disminuyó un poco del área”, subrayó. Uno de los factores de la disminución del área se debe al costo alto de producción del cultivo, señalando que en esta campaña llegó a USD 550 por hectárea “hoy me cuesta sembrar trigo entre semillas, fertilizantes, fungicidas, el desgaste de máquina, todas esas cosas, me cuesta hoy un aproximado de USD 550”, afirmó. En ese contexto, mencionó que actualmente el punto de referencia del precio del trigo es de USD 200. “Entonces tenemos que cosechar aproximadamente 2700 kilos de trigo por hectárea para cubrir los costos, y eso nosotros estamos hablando de un costo en tierras propias, no campo alquilado, si es un campo alquilado tienes un costo mayor”, aclaró. Dentro de este escenario, remarcó que una parte del área disminuyó por el costo de producción, pero que también juega un papel importante el momento de la siembra de soja. Señaló que el rendimiento, el año pasado, se ubicó en torno de 3100 kilos por hectárea. Si bien dijo que el año fue relativamente bueno desde el punto de vista productivo, para el retorno de la inversión no fue tan bueno, ya que la cosecha quedó muy cerca del punto de equilibrio, sin mucho margen para el productor. Enfatizó que el cultivo de trigo es un rubro muy importante dentro del sistema productivo. “Es un cultivo que viene muy bien para la rotación de cultura. En esas áreas donde estamos haciendo trigo este año, nosotros habíamos hecho maíz el año pasado, y entonces en invierno se hizo avena, ahora estamos entrando con trigo, justamente para rotar un poco la cultura”, resaltó. Agregó que el trigo aporta mucho para el manejo de herbicidas, ya que hay muchas opciones para aplicarlas en el cultivo, que permiten mantener las parcelas limpias y con cobertura para la campaña de soja. El productor señaló que la siembra de trigo culminó hace 20 días, y afirmó que la mayoría de los productores en esta región decidieron ingresar temprano este año, con la idea de poder entrar también con la soja en la ventana ideal. “La gente optó por sembrar más este año entre mayo y junio, a finales de mayo y principios de junio, pensando en levantar este trigo entre final de agosto a comienzos de septiembre, para poder ya terminar su siembra de soja. Porque normalmente se arranca el cultivo de soja en otras áreas, mientras se cosecha el trigo, y cerrar su siembra de soja encima del trigo, pero en los últimos años, se cosechó un poco tarde el trigo, entonces retrasó la siembra de soja, y esa soja tardía agarró la sequía de enero y febrero, entonces ese año la gente optó por sembrar más temprano”, explicó. Resaltó que el clima acompaña y el cultivo presenta un buen desarrollo. “Lo que hay de trigo acá de cultivo de invierno hasta el momento está muy lindo. Otros cultivos también están viniendo muy bien”, concluyó. [Foto: André Valcarenghi / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

La carinata se presenta como una opción de cultivo de invierno en el norte

La carinata tuvo su primera campaña comercial en el invierno 2025 y se presenta como una opción valedera para el norte de la región Oriental por su alta resistencia tanto a heladas como al calor. A esto se le suma su aparte agronómico, gracias a su raíz pivotante y alta producción de materia orgánica, mencionó a Productiva el Ing. Agr. Ignacio Ortiz, asesor técnico de Agroganadera 43 S.A., unidad productividad ubicada en el departamento de San Pedro. Agregó que con los ajustes necesarios se podrá ir mejorando el margen de rentabilidad.   El profesional expresó en el agroclásico de los domingos, ocasión en la que fueron analizados los resultados de la primera campaña de la carinata, que, debido a los últimos cuatro ciclos agrícolas con bajas producciones de soja por a las condiciones climáticas adversas, los productores de esta región se vieron obligados a buscar opciones para el invierno.   “Mirando el cultivo de invierno, solamente teníamos el maíz; en ese ínterin entra un jugador, que es la carinata, una crucífera, un cultivo nuevo que está impulsando la firma Caltech”, acotó y agregó que el trigo no es una opción en el departamento de San Pedro por su alto costo de producción y su bajo rendimiento debido a las altas temperaturas.   Destacó que la carinata es un cultivo que tiene un sistema radicular muy importante, que es una de sus principales bondades. La raíz pivotante de la planta supera un metro de largo y puede romper capas compactadas, además de dejar un importante remanente de fertilizante, explicó el profesional.   “En un principio íbamos a destinar mil hectáreas, pero eso cayó debido a la exigencia de la Unión Europea, por los regímenes que pone sobre las áreas habilitadas para este cultivo. Quedamos con 250 hectáreas, que ya es una buena área para ir midiendo y calibrando el cultivo y para ir mejorando la producción”, expresó.   Se destinó un suelo de mediana a alta fertilidad para la carinata, ya que es un cultivo nuevo y requiere condiciones óptimas. El área elegida produce en condiciones normales alrededor de 4000 kg de soja, lo que significa que es un suelo que tiene un buen potencial productivo. “Decidimos hacer la siembra en la primera quincena de abril. En cuanto a época, estuvo bastante bien, ya que el periodo recomendado es de 15 de abril a 15 de mayo”, resaltó.   Comentó que este año se registró un invierno muy atípico, con buena lluvia y también con temperaturas bajo cero, lo que no se registraba hacía cinco años. “Eso también vimos con este cultivo, que no hay riesgo de perder la producción con heladas”, manifestó.   Agregó que el sistema radicular le permite al cultivo la tolerancia a temperaturas extremas y que podría tener un desarrollo interesante, incluso con regímenes de lluvia reducidos.   En cuanto a plagas, señaló que, al ser una crucífera, comparte similitudes con la canola y es susceptible a las mismas plagas, incluyendo la plutella y la mosca blanca.   “Nosotros nos manejamos muy bien con los productos biológicos en el caso de BT (Bacillus thuringiensis), para la plutella, y en el caso de Beauveria, para la mosca blanca. Manejamos muy bien con estas aplicaciones de productos con mezcla con los químicos. También utilizamos clorantra y niprole para control de orugas y algunos insecticidas fisiológicos”, explicó.   En lo que refiere a enfermedades, el profesional también resaltó el uso de productos biológicos, como la triple cepa. “En la primera mezcla, que son los Bacillus subtilis, Bacillus pumilus y Bacillus velezensis, y en la segunda, fungicidas químicos. Sería una mezcla de un químico con un cobre, que sería también para controlar enfermedades como alternaria y otras”, subrayó.   Finalmente, mencionó que en la presente campaña se obtuvo un rendimiento promedio de 1400 kg por hectárea en una superficie de 250 hectáreas y con un punto de equilibrio de 1200 kg. Aseguró que, con los ajustes de fertilización, de población y un manejo correcto, se puede reducir el punto de equilibrio y mejorar la productividad.   [Foto: cultivo de carinata / Productiva TV]    

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Construyendo una alta productividad de trigo

El trigo, un alimento preponderante en la mesa de los consumidores, pasa por situaciones variables en Paraguay, pero ante estas complicaciones, existen productores que no escatiman esfuerzos ni recursos para apuntar a la construcción de una alta productividad del trigo.   El equipo de Productiva C&M se trasladó hasta la región de Fram, Itapúa, en donde Cristhian Portal trabaja en su unidad productiva junto a sus hermanos y sus padres.   El joven productor, en el momento de la entrevista, resaltó que se venía trabajando con la soja zafriña para posteriormente sembrar trigo, por lo que se estableció un esquema de fertilización que apunta a obtener una alta productividad del cereal, utilizando al cultivo anterior para un mejor aprovechamiento de los nutrientes. En la siembra de la oleaginosa se utilizaron fertilizantes con micronutrientes con una óptima dosis, pensando en la reserva para el trigo.   Explicó que para el trigo se pensó en una reposición de azufre y NPK, considerando que lo primordial es el nitrógeno en el cultivo. Dependiendo del nivel de humedad, también se decidió hacer una aplicación de nitrógeno foliar dentro del rango de 200 a 220 kg de fertilizante por cultivo y una reposición de potasio y nitrógeno al boleo.   En lo que refiere a la soja, el agricultor optó por el uso Trichoderma en parcelas específicas que presentaban problemas de nematodos, en tanto que en trigo se utilizó lo básico en cuanto a insecticidas y fungicidas; es decir, el manejo arrancó en el cultivo precedente, pero teniendo como foco desde el vamos el cereal.   Condiciones. Acotó que en las primeras siembras de soja zafriña, durante el mes de enero, las condiciones fueron las adecuadas, pero a partir de febrero la situación se complicó con la llegada de las lluvias que propiciaron una alta presión de enfermedades. “Ya veníamos trabajando con espaciamiento de 15 días, pero aun así hubo parcelas que tuvieron bastante presión y pérdidas de 20 %”, precisó.   Estimó un promedio de 1800 kg por hectárea en este cultivo de la oleaginosa.   Sobre la experiencia con el trigo, explicó que es una pasión debido a que en cada campaña el productor sigue apostando por este cultivo. “Todas las campañas vamos apuntando a un buen trigo; el año pasado no se dio, pero no por eso vamos a hacer un trigo de menor calidad, por eso tratamos de apuntar a buenos rendimientos”, enfatizó.   Indicó que en esta campaña se determinó una distribución de tres épocas de siembra, abarcando prácticamente 30 % en cada golpe. Además, seleccionaron las mejores variedades respecto al año pasado.   “El 2023 fue un excelente año para seleccionar variedades y se está trabajando con las más resistentes en esta campaña. Creería que se va a sembrar muchísimo trigo, tal vez no tenga buena calidad panadera, pero sí una resistencia a ciertas enfermedades”, señaló.   Para la unidad de producción se adquirieron semillas para reproducción de variedades que son de mejor calidad panadera y para la próxima campaña se espera trabajar prácticamente con el 100 % de estos materiales. “Si querés un trigo de mejor rendimiento y calidad panadera necesitás de más inversión”, subrayó.   El productor habló de trabajar con 60 a 65 semillas por metro lineal y llevando en cuenta todos los requisitos, el piso estaría en torno a los 3000 kg en un año con buenas condiciones.   Por otro lado, mencionó que en las siembras tempraneras es común la aparición de orugas, por lo que resalta la atención a esta problemática. En el caso del manejo de enfermedades, recordó que en el mejor de los casos se llega a tres aplicaciones y en años de mucha lluvia y poco frío suma cinco aplicaciones de fungicidas.   A diferencia de otras regiones, destacó la facilidad que se tiene para la comercialización del trigo. “Prácticamente, todo el trigo que tenés es todo el trigo que vendés; no siempre tiene el mejor precio, pero se vende”, refirió.   En la ocasión, indicó que en la zona todavía no se aplica alguna bonificación por calidad de trigo. “Ese es el plagueo de muchos años y muchas veces eso repercute también en la rentabilidad del trigo y tal vez desalienta la siembra”, comentó el agricultor.   Con relación a los beneficios que ofrece la siembra de trigo para el cultivo siguiente, que es la soja, dijo que en promedio se registra un ahorro de USD 80 en costo de desecación. “Son resultados que se ven al final de tres campañas porque en la zafra uno no puede contabilizar eso”, destacó.   También hizo foco en escalonar la siembra de trigo para establecer una planificación más efectiva.   “Mi mensaje sería siempre seguir apostando por los cultivos de invierno pensando no tanto en la rentabilidad, sino en el beneficio de mantener cubierto el suelo en invierno y de mantenerlo limpio, porque en nuestro caso, el trigo es el que nos ayuda a limpiar la parcela. Por muchísimos años vimos gente que prácticamente tuvo la parcela destrozada por malezas y por dejar el invierno vacío”, concluyó.   [Material publicado en el segmento Agricultura Productiva de la edición Nº 116 de junio de Revista Productiva, página 18] [Foto icon-camera : Revista Productiva]    

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Siembra de canola crecería casi 50% en esta zafra

A pesar de que el retraso de la cosecha de soja o maíz zafriña limita la mayor implantación del cultivo de canola en este invierno, las óptimas condiciones de humedad, los resultados anteriores de producción y los buenos precios hacen que varios productores opten por primera vez por este rubro de renta, por lo que la superficie de siembra aumentaría casi 50 % respecto a la zafra pasada, comentó al programa Nación Productiva el Ing. Agr. Carlos Soler, director comercial de la firma Great Seeds.   En comunicación con Nación Productiva, el agroclásico de los domingos emitidos por Canal PRO, el Ing. Agr. Carlos Soler, responsable comercial de la firma paraguaya Great Seeds, indicó que este año las condiciones son favorables para sembrar canola. De continuar estos factores positivos de mercado y clima entre abril y mayo, la superficie cultivada podría alcanzar 100 000 hectáreas, es decir, 30 000 hectáreas más que el año pasado, aproximadamente, cuando fueron sembradas 70 000 hectáreas.   “Un buen cultivo de invierno plantado en tiempo y forma es más rentable que una zafriña tardía de soja o maíz”, expresó el ingeniero.   Sobre la mayor intención de siembra, explicó que la tardía implantación de cultivos de verano hace que las reservas de semillas de canola en Paraguay estén condicionadas por la cosecha de la soja o maíz de entrezafra. Sin embargo, los buenos resultados de la campaña 2022, la condición de humedad de los suelos y la situación actual de los precios cumplen un papel importante en la decisión del productor de sembrar este cultivo.   En cuanto a la demanda de la genética, Soler resaltó que se observan muchas de ganas por parte del productor de incursionar en la canola, especialmente en las zonas bajas y del Chaco. Explicó que hasta el momento la empresa igualó el área sembrada con sus materiales del 2022 (14 000 hectáreas); no obstante, aún cuentan con semillas para 10 000 hectáreas más en el país.   A nivel de costos, se proyecta para esta campaña de invierno entre 750 y 900 kg de canola, lo que indicaría un costo de implantación de 350 a 400 USD/hectárea, dependiendo de la tecnología aplicada.   El director de Great Seeds hizo hincapié también en que las variedades sintéticas de canola de la firma presentan una mayor rusticidad y adaptación al suelo paraguayo, además de una mejor respuesta a las condiciones climáticas adversas como las heladas.  

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