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Agricultura

Proyectan menos área de trigo en Alto Paraná por precios bajos y amenaza de El Niño

La siembra de trigo en Alto Paraná tendrá una merma este año, principalmente por los valores deprimidos del cereal y el pronóstico de un fenómeno de El Niño fuerte, según explicó a Productiva, Aurio Frighetto, presidente de la CAP filial Alto Paraná. Subrayó que el trigo es muy susceptible a situaciones climáticas y un Niño intenso traería mucha agua a finales de invierno e inicio de primavera, lo que no favorece al cultivo por el riesgo de enfermedades de final de ciclo y brotado en pie por exceso de humedad. Agregó que, muchas parcelas podrían ir a cobertura con avena o a canola en lugar de trigo. Frighetto indicó que el productor se mantiene bastante cauteloso y trabaja para no aumentar su pasivo por compromisos atrasados, por lo que este año la estimación en esa región productiva es una merma en cuanto a la implantación del cultivo de trigo. “Justamente por los precios de los commodities, el trigo ya es una cultura bastante susceptible a situaciones climáticas, tenemos en puerta la entrada de un super “El Niño”, eso está haciendo con que el productor recapacite todas sus proyecciones de siembra, porque teniendo un Niño bastante fuerte sabemos bien que vamos a tener un final de invierno e inicio de primavera con mucha agua, y eso no es bueno para el trigo”, subrayó. Frighetto explicó que el trigo es una cultura que se cultiva más bien con un clima templado a frío, no con escarcha, principalmente, en la época de llenado de granos, y tampoco le gusta el exceso de lluvias, ya que la humedad elevada puede acarrear muchas enfermedades de final de ciclo. “Aparte de eso, el trigo es muy susceptible a brotar en el pie mismo por el hecho del exceso de agua, entonces el productor está repensando y capaz que hagan coberturas con avena, o tal vez algunas parcelas con canola, pero sí que va a haber una merma en relación a años anteriores de áreas sembradas de trigo en nuestra zona”, afirmó. Recalcó que la merma de área de trigo responde, principalmente, a estos dos factores, los valores deprimidos y al pronóstico del Niño, pero que existen otras variables que mantienen cautelosos a los productores. “Es un conjunto de situaciones donde hace que se replantee, como hoy en día tenemos la posibilidad de tener con mucha antelación los pronósticos climáticos, entonces el productor empieza ya a hacer cálculos y con estas condiciones, venimos arrastrando ya años bastante complicados, con la soja y con el propio maíz de años anteriores”, expresó. Subrayó que el productor sigue teniendo compromiso atrasado, por lo que trata de analizar y recapacitar sobre todas las decisiones a fin de no aumentar su pasivo. “Entonces es bastante complicado, hay que ir analizando caso a caso y ver esta situación, pero sí que, en línea general, nosotros tuvimos una reunión muy grande la semana pasada, y en línea general el productor está bastante cauteloso en cuanto a siembra de trigo de aquí para adelante”, concluyó. [Foto: Trigo / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Cultivo de maíz zafriña se recupera en Guairá tras un arranque difícil

El maíz zafriña en la zona de Colonia Independencia, Guairá, logra recomponerse tras un inicio marcado por la sequía que se extendió de enero a casi marzo, explicó a Productiva, el Ing. Agr. Marvi Escher, directivo de la Estancia del Grupo Escher. La campaña arrancó con un “pequeño desespero”, la empresa tenía contrato bajo sistema barter con una empresa del sector (insumos a cambio de granos), y todo el equipo listo, pero sin la lluvia necesaria. Agregó que, bajo este sistema el punto de equilibrio se ubica entre los 4500 a 5000 kg/ha, incluyendo cosecha, flete e insumos. La siembra comenzó el 10 de febrero, fecha ideal si hay humedad, aunque el suelo estaba tan duro que el disco de corte de la sembradora no entraba. “Teníamos semillas en el galpón, productos químicos, pero lo más importante, la lluvia, faltaba”, señaló. La primera lluvia tardó 12 a 15 días después de la implantación y fue muy zonificada, 20 mm en la parte norte de la estancia y solo 7 mm a 500 metros, en el sector sur. Eso generó germinación despareja. Luego las precipitaciones se normalizaron y fue favoreciendo a las siembras más tardías. Pese al riesgo que implicó la falta de lluvias, se mantuvo el manejo con insecticidas, fungicidas y herbicidas, ajustando la inversión según la respuesta del cultivo. “Si el cultivo no te responde, quitás un poco el pie del acelerador para que la pérdida no sea tan grande”, indicó Escher. Hoy, el productor estima que un 15 % del área fue golpeada por la falta de humedad y el resto evoluciona saludable, con buena esperanza de rinde. El susto más reciente fue una mínima de 4°C, crítica porque el maíz está en llenado de granos, etapa muy sensible a heladas. Comentó que la alianza fue con la empresa Agrofértil para implementar el sistema barter y que bajo este sistema el punto de equilibrio ronda los 4500 a 5000 kg/ha, incluyendo cosecha, flete e insumos. En esta zafriña, el 60 % del área de la unidad productiva fue destinada a maíz, 25 % a trigo y el resto a cobertura con Brachiaria ruziziensis y avena, principalmente, en suelos en proceso de recuperación tras años de caña dulce. Todo el maíz se sembró en febrero, hasta el 15 como fecha ideal, para evitar heladas. La cosecha se prevé entre julio y agosto, y luego entrará soja. En ese sentido, Escher remarcó que la clave es no dejar el suelo descubierto. “Lo mejor que se puede hacer es no dejar el suelo sin ninguna planta. Ahí vendrían las malezas”, advirtió. Subrayó que, con ruziziensis se cubre bien el suelo y el manejo de malezas es más barato. “En cambio, si aparecen malezas de hoja ancha, el costo de desecación y preparación para la siguiente soja se dispara”, concluyó. [Foto: Plantación de maíz / Gentileza Ing. Agr. Marvi Escher]

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Avena: nuevo mapa genético abre un espacio hacia cultivos más nutritivos y resilientes

Un nuevo estudio internacional publica los primeros pangenoma y panscriptoma completos del cultivo de la avena, que revelan la diversidad genética, las variaciones cromosómicas y los patrones de expresión que hasta ahora dificultaban los avances en nuevas variedades más productivas, nutritivas y adaptadas al cambio climático, según expresa el portal ChileBio.   Con los nuevos paneles de referencia genética, los datos de expresión génica y los mapas cromosómicos detallados ahora disponibles, los investigadores y mejoradores de plantas podrán seleccionar con mayor precisión las características deseables. Por ejemplo, se puede priorizar el betaglucano, un compuesto conocido por promover la salud cardiovascular, mientras que características como la altura de la planta, la época de floración y la tolerancia a la sequía se pueden optimizar para mejorar la adaptación y la productividad en entornos específicos.   La avena está en auge. Como cereal altamente nutritivo con beneficios para la salud bien documentados, no sorprende que los alimentos a base de avena sean alternativas populares a los productos lácteos y de trigo. Contienen compuestos que ayudan a reducir el colesterol y el riesgo de enfermedades metabólicas, y son menos propensos a provocar alergias. Con avances en el mejoramiento genético, las futuras variedades de avena podrían ser aún más nutritivas, productivas y sostenibles.   Pero durante años los mejoradores de avena no han sabido por qué el progreso en la optimización del rendimiento y la calidad ha sido más lento que en otros cultivos importantes. Resulta que el genoma excepcionalmente grande y complejo de la avena ha sido un factor importante que ha limitado ese progreso.   Los profesores de ciencias de plantas y vida silvestre de la Universidad Brigham Young (BYU) en Estados Unidos, Rick Jellen y Jeff Maughan, junto con un consorcio internacional de investigadores, dieron un paso importante para desentrañar esta complejidad. Su nueva investigación, publicada en Nature y Nature Communications, inaugura una nueva era para la genética y el mejoramiento de la avena. Los estudios describen la diversidad genética en una amplia gama de variedades de avena, que muestran cómo se expresan genes específicos, cómo influyen en características claves y cómo las reordenaciones cromosómicas afectan la herencia y la adaptación.   “La secuenciación del primer genoma de la avena (en 2022) nos proporcionó la información fundamental”, afirmó Maughan, experto en secuenciación genética. “La secuenciación de numerosos genomas de avena nos permitió observar cómo cambia la historia de una variedad a otra”, agregó.   Para el estudio publicado en Nature los investigadores desarrollaron el pangenoma, un mapa exhaustivo de la diversidad genética presente en la avena moderna. Esta referencia incluye 33 líneas de avena silvestres y domesticadas e identifica genes compartidos por todas las variedades, así como aquellos exclusivos de cada tipo. El pangenoma es esencial porque revela el espectro completo de genes presentes en las diferentes variedades de avena.   “Al estudiar una sola variedad, perdemos gran parte de la diversidad genética que podría ser valiosa para la mejora de la avena en el futuro”, concluyó Maughan.   Partiendo del pangenoma, el equipo también creó un panscriptoma: un atlas de expresión génica que muestra qué genes están activos en diferentes tejidos vegetales (como hojas, raíces y semillas) en diversas etapas de desarrollo.   Utilizando el Centro de Secuenciación de ADN de la Universidad Brigham Young (BYU), los investigadores examinaron la actividad génica en seis tipos de tejidos y etapas de desarrollo en 23 líneas de avena. También exploraron variaciones estructurales a gran escala en el genoma de la avena, incluyendo inversiones cromosómicas (segmentos con orientación invertida) y translocaciones (segmentos desplazados a nuevas ubicaciones).   “El genoma de la avena es relativamente dinámico en cuanto a la forma en que los cromosomas se rompen y se reordenan”, afirmó Jellen, experto en estructura cromosómica y herencia. “Confirmamos que estos reordenamientos cromosómicos son parcialmente responsables de la falta de progreso en el mejoramiento de la avena”, agregó.   En el artículo complementario publicado en Nature Communications, el equipo internacional analizó aproximadamente 9000 muestras de avena de todo el mundo para estudiar la estructura poblacional y las regiones genómicas asociadas con la adaptación local. Sorprendentemente, algunas de las mismas reorganizaciones cromosómicas identificadas en el estudio de Nature también se vincularon con la adaptación ambiental, lo que valida su importancia adaptativa y para el mejoramiento genético.   Maughan enfatizó el papel fundamental del Centro de Secuenciación de ADN de la Universidad Brigham Young (BYU) y la solidez de la colaboración global para lograr estos resultados.   “Para mí, lo más emocionante de este proyecto fue la colaboración y la oportunidad de trabajar con algunos de los genetistas de cultivos más destacados del mundo”, afirmó Maughan. “No solo son expertos en avena, sino que se encuentran entre los mejores en sus respectivos campos”, acotó.   [Fuente: ChileBIO]    

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Guía para identificar daños por heladas en cultivos

Una guía para identificar los daños causados por heladas en cereales y canola fue presentada por la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), de manera a que los agricultores puedan conocer los puntos críticos y tomar las mejores decisiones en sus campos.   La Capeco publicó una guía con datos importantes para los productos sobre el impacto de las heladas en cultivos agrícolas y la forma de identificar los daños que pueden afectar el rendimiento de los cultivos y la calidad de los granos.   En el caso de los cereales (trigo, cebada y avena) y canola, para identificar los daños causados por heladas se sugiere revisar los cultivos entre la elongación del tallo y el llenado de granos, si la temperatura nocturna del aire descendió por debajo de los 2 °C. Asimismo, se deben examinar las áreas bajas del lote o parcela, los suelos livianos (arenosos), de color claro y las áreas conocidas que son propensas a la helada.   El material indica que el daño por helada puede ocurrir al azar, lo que resulta en una alta variabilidad dentro del lote/parcela e incluso dentro de plantas individuales. Por ello, se recomienda el monitoreo de los órganos reproductivos y la formación de grano después de la helada, marcando algunas plantas de referencia y revisándolas unos días después para ver signos de senescencia (muerte) o de avance en el desarrollo del grano.   Al mismo tiempo, es aconsejable realizar un seguimiento del daño causado por heladas en cereales y canola, atendiendo lo susceptibles que son estos cultivos a este fenómeno. La temperatura, tipo de suelo, humedad del suelo, velocidad del viento, relieve del campo (alto o bajo), especie cultivada, etapa de desarrollo del cultivo, nutrición del cultivo y / o densidad del cultivo son algunos de los factores que inciden en el nivel de daño ocasionado por las heladas.   Desde la Capeco, resaltan que las heladas son capaces de generar daños significativos en el rendimiento de los cultivos y la calidad del grano, por lo que se insta a realizar una identificación temprana de los síntomas que permita, posteriormente, tomar decisiones oportunas sobre el destino de los cultivos.   [Foto icon-camera : Gentileza Agro Parlamento]  

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