La nutrición y la corrección de suelo aparecen como uno de los factores preponderantes para acortar la brecha de productividad en soja, según el Ing. Agr. Pedro Chávez. En entrevista en Nación Productiva, el investigador explicó que en Paraguay se fertiliza sin calcular la demanda real por tonelada de grano y que la soja extrae más nutrientes de los que se reponen, generando saldos negativos. Resaltó que aplicar calcáreo y planificar una correcta fertilización por lote son pasos fundamentales para alcanzar el potencial real de cada campo.
La nutrición aparece como uno de los principales cuellos de botella que impiden a Paraguay alcanzar su máximo potencial productivo en soja, según los primeros resultados del diagnóstico nacional de lotes que presentará Fields Crops Paraguay, este sábado, en el Soybean Summit 2026.
El Ing. Agr. Pedro Chávez, investigador del IPTA, explicó que el problema no es solo de cantidad de fertilizante, sino de planificación. «No sabemos cuánto es que la planta necesita de cada nutriente por tonelada de grano. Y entonces muchas veces realizamos la fertilización, pero solamente para producir la mitad de lo que es nuestro potencial», señaló.
El profesional puso como ejemplo que, si se aplican 200 kilos de fertilizante y el año acompaña, se puede lograr un buen rinde. Pero al no calcular la demanda real, se ignoran otros nutrientes que quedan limitados. «Si yo necesito 11, 12 kilos de fósforo para producir una tonelada de grano, yo tengo que multiplicar eso por el potencial que tengo y tener en cuenta que el suelo está aportando», indicó.
Según el profesional, la soja está extrayendo más nutrientes de los que se reponen. «La soja es un cultivo que extrae mucho y deja poco. En el caso del potasio estamos exportando 40-50 % del potasio. Entonces hay que reponer lo que estamos quitando», advirtió Chávez.
Al aplicar menos de lo que el cultivo extrae, el suelo queda con saldo negativo. Eso, sumado a una baja reposición, amplía la brecha entre el potencial climático del lote y el rinde real que obtiene el productor.
El segundo componente ligado a la nutrición es la corrección de suelo. En Paraguay y Brasil los suelos son naturalmente ácidos y, según Fields Crops, eso bloquea la disponibilidad de los fertilizantes aplicados.
«Si mi suelo tiene problemas de acidez y le aplico fertilizante, estoy tirando el fertilizante y no siendo eficiente», afirmó el investigador. Los estudios del grupo indican que, con pH en agua por debajo de 5,8 en soja, ya se pierde productividad.
Por eso Chávez remarca que la aplicación de calcáreo es clave y además es uno de los insumos más baratos del sistema. «Es muy importante realizar esa corrección de suelo», dijo.
El diagnóstico de Fields Crops, realizado en 17 productores de 6 departamentos, concluye que atacar la nutrición y la acidez de forma específica por lote es el camino para cerrar la brecha. «Lo que nosotros hacemos es entender el potencial y en base a ese potencial saber cuáles son los factores que están limitando la productividad del productor. Y realmente atacar el problema como corresponde», concluyó.
[Foto: Soja – cultivo / Archivo / Productiva C&M]


