Las perspectivas para el trigo brasileño no son alentadoras en la campaña actual. De acuerdo con Rafael Salomão, periodista de Globo Rural, las estimaciones oficiales muestran una importante reducción en el área sembrada, los rendimientos y la producción total del cereal, situación que preocupa debido a la dependencia de Brasil de las importaciones para cubrir su consumo interno. Durante una entrevista concedida al programa Nación Productiva, explicó que el trigo sigue siendo el principal cultivo de invierno del país, aunque atraviesa un escenario menos favorable que en años anteriores. Los datos más recientes de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) indican que el área sembrada alcanzará 2,11 millones de hectáreas, lo que representa una disminución del 13,4 % respecto al ciclo anterior.
A esta reducción se suma una caída estimada del 7,6 % en los rendimientos, que se ubicarían en 2,97 toneladas por hectárea. Como consecuencia, la producción nacional de trigo se proyecta en apenas 6,29 millones de toneladas, un retroceso cercano al 20 %.
“El productor brasileño está siendo más conservador y probablemente limitará las inversiones destinadas al cultivo de trigo este año”, señaló el periodista.
Entre los factores que generan preocupación se encuentran los riesgos climáticos asociados a un posible evento El Niño de intensidad fuerte o incluso superfuerte. Aunque este fenómeno suele aportar mayores lluvias al sur de Brasil, principal región productora de trigo, también puede afectar la calidad del grano debido a excesos hídricos durante etapas críticas del cultivo.
“La calidad es un factor fundamental para el mercado triguero, especialmente para la industria panadera y alimenticia”, explicó Salomão.
La situación adquiere especial relevancia porque Brasil continúa siendo un importador neto de trigo. Una menor producción interna obligaría al país a depender aún más de las compras externas para abastecer a la industria molinera.
El análisis también coincide con señales observadas en otros países del Mercosur. Referentes del sector en Argentina, Uruguay y Paraguay vienen advirtiendo sobre posibles reducciones en el área destinada al cereal. En el caso paraguayo, se estima una disminución de entre 20 % y 25 %, lo que podría reducir el excedente exportable que tradicionalmente abastece a los molinos del estado brasileño de Paraná.
A este panorama productivo se suman dificultades financieras que atraviesan los agricultores brasileños, entre ellas altas tasas de interés, restricciones crediticias y mayores niveles de endeudamiento, factores que continúan condicionando las decisiones de inversión para la próxima campaña agrícola.
[Foto: Trigo / Archivo / Productiva C&M]


