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Mercados abiertos, pero sin volumen: el desafío es aumentar la producción ovina

La disponibilidad de mercados para la carne ovina paraguaya ya no es el principal problema del sector. Actualmente, el desafío pasa por aumentar la producción y generar un volumen suficiente de animales que permita atender de manera sostenida la creciente demanda, indicó a Productiva, el ingeniero Sebastián Galeano, asesor técnico en ovinocultura. Galeano explicó que hoy cualquier productor que apuesta por la ovinocultura tiene la certeza de que existe un mercado para vender sus corderos. Sin embargo, la cadena productiva todavía presenta importantes limitaciones para crecer. Entre ellas mencionó los elevados costos de producción que enfrentan muchos establecimientos de la Región Oriental y la escasa especialización de parte de los productores del Chaco, donde los costos son más competitivos, pero la actividad ovina suele ocupar un lugar secundario dentro de los sistemas productivos. “Tenemos mercados, pero no tenemos una estructura organizada que nos permita producir corderos durante todo el año”, afirmó. Galeano señaló que actualmente los productores que desean abastecer regularmente a frigoríficos o clientes específicos deben encargarse de todo el ciclo productivo, desde la cría hasta la terminación de los animales. Esto obliga a contar con un número importante de vientres para mantener una oferta constante. Como ejemplo, indicó que un productor que pretenda entregar alrededor de 15 corderos por mes necesita manejar entre 300 y 350 vientres, una escala que requiere planificación, infraestructura y mano de obra capacitada. Además, destacó que uno de los principales obstáculos para el crecimiento del rubro es la falta de personal entrenado y comprometido con el manejo de los ovinos, una especie que demanda atención específica para alcanzar buenos índices productivos. Pese a estas dificultades, el ingeniero resaltó que existe un creciente interés por la actividad. Comentó que cada vez más productores solicitan asesoramiento técnico y proyectos productivos para evaluar la incorporación de ovejas a sus establecimientos. No obstante, insistió en que antes de plantear programas de aumento de vientres o metas de exportación, el país debe contar con información precisa sobre el tamaño real de su rebaño. “No podemos calcular cuántos contenedores de carne ovina podemos exportar al año si no sabemos cuántas ovejas tenemos para producir esos corderos”, concluyó. [Foto: Ganado ovino / Archivo / Productiva C&M]

La disponibilidad de mercados para la carne ovina paraguaya ya no es el principal problema del sector. Actualmente, el desafío pasa por aumentar la producción y generar un volumen suficiente de animales que permita atender de manera sostenida la creciente demanda, indicó a Productiva, el ingeniero Sebastián Galeano, asesor técnico en ovinocultura.

Galeano explicó que hoy cualquier productor que apuesta por la ovinocultura tiene la certeza de que existe un mercado para vender sus corderos. Sin embargo, la cadena productiva todavía presenta importantes limitaciones para crecer.

Entre ellas mencionó los elevados costos de producción que enfrentan muchos establecimientos de la Región Oriental y la escasa especialización de parte de los productores del Chaco, donde los costos son más competitivos, pero la actividad ovina suele ocupar un lugar secundario dentro de los sistemas productivos.

“Tenemos mercados, pero no tenemos una estructura organizada que nos permita producir corderos durante todo el año”, afirmó.

Galeano señaló que actualmente los productores que desean abastecer regularmente a frigoríficos o clientes específicos deben encargarse de todo el ciclo productivo, desde la cría hasta la terminación de los animales. Esto obliga a contar con un número importante de vientres para mantener una oferta constante.

Como ejemplo, indicó que un productor que pretenda entregar alrededor de 15 corderos por mes necesita manejar entre 300 y 350 vientres, una escala que requiere planificación, infraestructura y mano de obra capacitada.

Además, destacó que uno de los principales obstáculos para el crecimiento del rubro es la falta de personal entrenado y comprometido con el manejo de los ovinos, una especie que demanda atención específica para alcanzar buenos índices productivos.

Pese a estas dificultades, el ingeniero resaltó que existe un creciente interés por la actividad. Comentó que cada vez más productores solicitan asesoramiento técnico y proyectos productivos para evaluar la incorporación de ovejas a sus establecimientos.

No obstante, insistió en que antes de plantear programas de aumento de vientres o metas de exportación, el país debe contar con información precisa sobre el tamaño real de su rebaño. “No podemos calcular cuántos contenedores de carne ovina podemos exportar al año si no sabemos cuántas ovejas tenemos para producir esos corderos”, concluyó.

[Foto: Ganado ovino / Archivo / Productiva C&M]

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