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Crece la preocupación en el agro regional ante posible formación de un “Súper Niño”

Los modelos climáticos internacionales comenzaron a encender señales de alerta en el Cono Sur ante la posible formación de un “Súper Niño”, un fenómeno oceánico-atmosférico que podría modificar drásticamente el régimen de lluvias en países como Brasil, Argentina, Uruguay y también Paraguay durante la campaña 2026/2027. Las proyecciones más recientes apuntan a una rápida transición desde condiciones neutrales hacia una fase cálida intensa del Pacífico ecuatorial, con probabilidades crecientes de un evento El Niño de fuerte magnitud entre finales de 2026 e inicios de 2027. Especialistas advierten que el fenómeno podría provocar un escenario de lluvias muy superiores a los promedios normales en buena parte del bloque suramericano, especialmente en el sur de Brasil, Uruguay, norte y centro de Argentina, así como también Paraguay, elevando el riesgo de inundaciones, excesos hídricos y complicaciones logísticas para el agro. Algunos modelos climáticos incluso ya manejan la posibilidad de un “Súper Niño”, categoría utilizada cuando las anomalías térmicas del Pacífico superan los 2°C o 3°C por encima de los niveles normales durante varios meses consecutivos. De acuerdo con reportes recientes del Climate Prediction Center (CPC-NOAA) de Estados Unidos, las probabilidades de desarrollo de El Niño durante el segundo semestre de 2026 superan actualmente el 80 %, aunque todavía existe incertidumbre respecto a su intensidad definitiva. En el plano productivo, el fenómeno genera lecturas mixtas. Por un lado, mayores lluvias suelen favorecer los rindes agrícolas y la disponibilidad de pasturas en amplias regiones del Cono Sur. Sin embargo, un exceso hídrico prolongado también puede derivar en pérdidas productivas, problemas sanitarios, deterioro de caminos rurales y complicaciones para la logística exportadora. Los especialistas remarcan que cada evento Niño presenta comportamientos diferentes y que aún es prematuro proyectar impactos exactos para cada país. No obstante, coinciden en que el monitoreo climático será clave durante los próximos meses ante un escenario que podría alterar significativamente las condiciones productivas de la región. [Foto: Lluvia / Archivo / Productiva C&M]

Los modelos climáticos internacionales comenzaron a encender señales de alerta en el Cono Sur ante la posible formación de un “Súper Niño”, un fenómeno oceánico-atmosférico que podría modificar drásticamente el régimen de lluvias en países como Brasil, Argentina, Uruguay y también Paraguay durante la campaña 2026/2027.

Las proyecciones más recientes apuntan a una rápida transición desde condiciones neutrales hacia una fase cálida intensa del Pacífico ecuatorial, con probabilidades crecientes de un evento El Niño de fuerte magnitud entre finales de 2026 e inicios de 2027.

Especialistas advierten que el fenómeno podría provocar un escenario de lluvias muy superiores a los promedios normales en buena parte del bloque suramericano, especialmente en el sur de Brasil, Uruguay, norte y centro de Argentina, así como también Paraguay, elevando el riesgo de inundaciones, excesos hídricos y complicaciones logísticas para el agro.

Algunos modelos climáticos incluso ya manejan la posibilidad de un “Súper Niño”, categoría utilizada cuando las anomalías térmicas del Pacífico superan los 2°C o 3°C por encima de los niveles normales durante varios meses consecutivos.

De acuerdo con reportes recientes del Climate Prediction Center (CPC-NOAA) de Estados Unidos, las probabilidades de desarrollo de El Niño durante el segundo semestre de 2026 superan actualmente el 80 %, aunque todavía existe incertidumbre respecto a su intensidad definitiva.

En el plano productivo, el fenómeno genera lecturas mixtas. Por un lado, mayores lluvias suelen favorecer los rindes agrícolas y la disponibilidad de pasturas en amplias regiones del Cono Sur. Sin embargo, un exceso hídrico prolongado también puede derivar en pérdidas productivas, problemas sanitarios, deterioro de caminos rurales y complicaciones para la logística exportadora.

Los especialistas remarcan que cada evento Niño presenta comportamientos diferentes y que aún es prematuro proyectar impactos exactos para cada país. No obstante, coinciden en que el monitoreo climático será clave durante los próximos meses ante un escenario que podría alterar significativamente las condiciones productivas de la región.

[Foto: Lluvia / Archivo / Productiva C&M]

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