Entre 2006 y 2024, el PIB ganadero primario de Paraguay pasó de G. 3,1 billones a G. 5,2 billones a precios constantes, lo que representa un crecimiento acumulado cercano al 65 % en términos reales. Este comportamiento refleja una expansión del volumen de producción, apoyada en una mayor faena, mejoras progresivas en los sistemas productivos y la incorporación de nuevas áreas a la actividad.
No obstante, el ritmo de crecimiento del sector se mantuvo en niveles moderados. En promedio, el PIB ganadero avanzó a una tasa anual de 2,8 %, condicionado por factores estructurales propios de la actividad, como los ciclos biológicos y la variabilidad climática, según indica un reciente documento compartido por la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC)
Al analizar la dinámica de precios, el comportamiento muestra una aceleración más marcada. El deflactor del PIB ganadero (indicador que mide la evolución de los precios implícitos del sector) pasó de aproximadamente 65 en 2006 a 176 en 2024 (base 2014 = 100), lo que implica un incremento cercano al 170 % en el período, con una tasa promedio anual del 5,6 %.
Esta diferencia entre volumen y precios permite explicar la evolución del valor total del sector. Mientras la producción creció de forma sostenida, pero moderada, los precios lo hicieron a un ritmo mayor, lo que llevó al PIB ganadero a precios corrientes a multiplicarse más de cuatro veces en menos de dos décadas, pasando de G. 2,1 billones a G. 9,3 billones.
Desde una mirada estructural, el desempeño reciente de la ganadería paraguaya muestra una fuerte incidencia de los ciclos internacionales de precios, en un contexto donde la demanda global de carne ha sido un factor determinante.
Sin embargo, este componente externo también introduce volatilidad, ya que los precios responden a condiciones globales de oferta y demanda, sobre las cuales el país tiene limitada capacidad de incidencia.
En contraste, el crecimiento del volumen productivo depende de variables internas como la eficiencia reproductiva, el manejo de pasturas, la genética, la sanidad y la incorporación de tecnología, factores donde aún existen márgenes importantes de mejora.
En este escenario, el principal desafío hacia adelante será sostener el crecimiento del sector sobre bases más estructurales. Es decir, avanzar hacia una mayor productividad que permita consolidar la expansión del volumen, más allá de los ciclos favorables de precios.
La clave estará en lograr una ganadería más eficiente, capaz de capitalizar los buenos momentos del mercado internacional, pero también de sostener su competitividad en contextos menos favorables.
[Foto: Ganado bovino / Archivo / Productiva C&M]


