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Mix de plagas expone el potencial productivo del maíz

El maíz de zafriña enfrenta un mix de plagas, que ataca en simultáneo y puede generar un daño económico muy elevado, si no se controla a tiempo, advirtió la Ing. Agr. Stella Candia, directora de MAS Consultora Agronómica. A la Spodoptera frugiperda, que este año rompió la barrera de la biotecnología y atacó incluso híbridos con tecnología alta y media, se suman la chinche barriga verde, la cigarrita del maíz y, en etapa reproductiva, el pulgón verde. Señaló que solo la Spodoptera puede causar mermas de 30 % a 40 %, pero el daño combinado del conjunto de plagas podría ser mucho mayor. La profesional resaltó que el maíz es un cultivo que tiene un potencial enorme, pero también posee plagas claves que, una vez que están presentes dentro del sistema productivo, pueden reducir la producción porque son directas. “El maíz es el cultivo elegido por las plagas en esta zafriña”, destacó. Mencionó la Spodoptera frugiperda, que es una plaga importante en el cultivo del cereal, donde la biotecnología tenía prácticamente el control o la disminución de la población del insecto. “Esta zafriña se comportó muy diferente, empezó a atacar cultivos con alta biotecnología o una tecnología media, y la que no tenía tecnología fue atacada en mayor grado. Esta plaga es polífaga, que está dentro del sistema de producción, o sea que se encuentra en la soja, maíz, sorgo y trigo”, afirmó. Esta situación hace que no se corte su ciclo y se esté manifestando desde el inicio del cultivo; en la soja actúa como cortadora y luego pasa al cultivo de maíz. Agregó que las condiciones ambientales favorecieron para su proliferación. “La alta temperatura hace que la masa de huevos pueda eclosionar con muy pocos días y el ciclo biológico con altas temperaturas se acorta. Entonces, eso trae como consecuencia mayor cantidad de población en una zafra”, explicó. Acompañando a la Spodoptera frugiperda también se registró ataque de chinche barriga verde, además de la cigarrita del maíz. “Son varias plagas claves en el mismo momento y esto hace que el productor deba optar no solamente por una biotecnología, sino también aplicaciones de productos tanto químicos como biológicos”, recomendó. Sumadas a este mix de insectos ya mencionados también suelen aparecer plagas esporádicas en la etapa reproductiva del maíz. “Actualmente, ya debemos contar con el pulgón verde, que ya es una plaga de cada año y también el productor ya lo está tomando como una plaga en la cual tiene que aplicar una medida de control”, recordó y acotó que viene a sumar más daño al cultivo, ya que es un insecto chupador. Comentó que algunas de estas plagas tienen enemigos naturales, los denominados insectos benéficos. Para la Spodoptera están la tijereta, que se alimentan de huevos y larvas pequeñas, además de la avispa parasitoide, denominada Campoletis, que tiene la capacidad de controlar solamente larvas pequeñas. También los escarabajos Coccinelidae, lo que el productor llama de vaquita de San Antonio y le separa de lo que son las vaquitas plagas. “Pero aun con toda esta población de enemigos naturales vemos una población muy elevada de Spodoptera frugiperda”, acotó. Aparte de los insectos benéficos o microbiológicos, también existen los enemigos microbiológicos, como el baculovirus. “Además del Bacillus thuringiensis de aplicación foliar, tenemos a Bauveria bassiana y otros entomopatógenos que el productor está colocando como para una base biológica en el cultivo y colabora en algo”, mencionó. Subrayó que la población de Spodoptera frugiperda está rebasada por el factor climático y porque tiene alimento durante todo el año. “Entonces, estamos ante una población descontrolada, más tolerante, contra la cual los productores han aplicado varios ingredientes activos, pero no están viendo el éxito que veían en zafras pasadas”, remarcó. Agregó que el daño económico puede llegar a entre 30 % y 40 %, en el caso de la Spodoptera frugiperda, pero cuando se habla del conjunto de plagas en maíz, el porcentaje de daño puede llegar a ser muy elevado. “Porque el chinche de barriga verde y la cigarrita actúan directamente sobre la altura y la sanidad de la planta en sí. Y la Spodoptera hace que esa defoliación continua que hace en el maíz no tenga un follaje sano para hacer una buena fotosíntesis, buena respiración y le dificulta al maíz para realizar toda la parte fisiológica que debería realizar y, en la parte final, se suma el pulgón atacando en la parte reproductiva”, remarcó. Atendiendo ya la altura de las plantas en esa etapa, señaló que se debe optar por algunas tecnologías que permitan realizar las aplicaciones, como los drones u otros equipos. “Para el pulgón tiene que ser sistémico y para el ataque de Spodoptera en mazorca, que, actualmente, estamos observando, debe ser un producto de contacto e ingestión. Entonces, debemos hacer una muy buena mezcla, esa aplicación debe ser perfecta, porque imaginate, tenemos que aplicar y bañar todo lo que sería la mazorca y las hojas donde están los pulgones”, señaló. Para los pulgones la profesional sugiere el uso de productos sistémicos. “Donde tenemos toda la familia de los neonicotinoides, que son productos bastante nobles para mezclar con otros, por ejemplo, ahí tenemos la acetamiprit, el tiametoxam, el imidacloprit. Después están todo un grupo de cetoenoles, donde está, por ejemplo, el spirotetramat, el spiropidion, después está el spirodiclofen, ese es un grupo bastante noble también para mezclar con otros”, expresó. En cuanto a la Spodoptera, recomendó evitar la aplicación de productos fosforados. “Apliquemos, por ejemplo, clorantraniliprole, fluendiamida, esos productos más modernos pueden dar un resultado, debe tener mayor residualidad, porque un producto que no sea residual, que tenga choque, pero no tenga residualidad, en ese contexto, en ese escenario, que son dos plagas que están en la parte alta del maíz, no tendría resultado”, concluyó. [Foto: Ing. Agr. Stella Candia / Productiva C&M]

El maíz de zafriña enfrenta un mix de plagas, que ataca en simultáneo y puede generar un daño económico muy elevado, si no se controla a tiempo, advirtió la Ing. Agr. Stella Candia, directora de MAS Consultora Agronómica. A la Spodoptera frugiperda, que este año rompió la barrera de la biotecnología y atacó incluso híbridos con tecnología alta y media, se suman la chinche barriga verde, la cigarrita del maíz y, en etapa reproductiva, el pulgón verde. Señaló que solo la Spodoptera puede causar mermas de 30 % a 40 %, pero el daño combinado del conjunto de plagas podría ser mucho mayor.

La profesional resaltó que el maíz es un cultivo que tiene un potencial enorme, pero también posee plagas claves que, una vez que están presentes dentro del sistema productivo, pueden reducir la producción porque son directas. “El maíz es el cultivo elegido por las plagas en esta zafriña”, destacó.

Mencionó la Spodoptera frugiperda, que es una plaga importante en el cultivo del cereal, donde la biotecnología tenía prácticamente el control o la disminución de la población del insecto. “Esta zafriña se comportó muy diferente, empezó a atacar cultivos con alta biotecnología o una tecnología media, y la que no tenía tecnología fue atacada en mayor grado. Esta plaga es polífaga, que está dentro del sistema de producción, o sea que se encuentra en la soja, maíz, sorgo y trigo”, afirmó.

Esta situación hace que no se corte su ciclo y se esté manifestando desde el inicio del cultivo; en la soja actúa como cortadora y luego pasa al cultivo de maíz. Agregó que las condiciones ambientales favorecieron para su proliferación.

“La alta temperatura hace que la masa de huevos pueda eclosionar con muy pocos días y el ciclo biológico con altas temperaturas se acorta. Entonces, eso trae como consecuencia mayor cantidad de población en una zafra”, explicó.

Acompañando a la Spodoptera frugiperda también se registró ataque de chinche barriga verde, además de la cigarrita del maíz. “Son varias plagas claves en el mismo momento y esto hace que el productor deba optar no solamente por una biotecnología, sino también aplicaciones de productos tanto químicos como biológicos”, recomendó.

Sumadas a este mix de insectos ya mencionados también suelen aparecer plagas esporádicas en la etapa reproductiva del maíz. “Actualmente, ya debemos contar con el pulgón verde, que ya es una plaga de cada año y también el productor ya lo está tomando como una plaga en la cual tiene que aplicar una medida de control”, recordó y acotó que viene a sumar más daño al cultivo, ya que es un insecto chupador.

Comentó que algunas de estas plagas tienen enemigos naturales, los denominados insectos benéficos. Para la Spodoptera están la tijereta, que se alimentan de huevos y larvas pequeñas, además de la avispa parasitoide, denominada Campoletis, que tiene la capacidad de controlar solamente larvas pequeñas. También los escarabajos Coccinelidae, lo que el productor llama de vaquita de San Antonio y le separa de lo que son las vaquitas plagas.

“Pero aun con toda esta población de enemigos naturales vemos una población muy elevada de Spodoptera frugiperda”, acotó.

Aparte de los insectos benéficos o microbiológicos, también existen los enemigos microbiológicos, como el baculovirus. “Además del Bacillus thuringiensis de aplicación foliar, tenemos a Bauveria bassiana y otros entomopatógenos que el productor está colocando como para una base biológica en el cultivo y colabora en algo”, mencionó.

Subrayó que la población de Spodoptera frugiperda está rebasada por el factor climático y porque tiene alimento durante todo el año. “Entonces, estamos ante una población descontrolada, más tolerante, contra la cual los productores han aplicado varios ingredientes activos, pero no están viendo el éxito que veían en zafras pasadas”, remarcó.

Agregó que el daño económico puede llegar a entre 30 % y 40 %, en el caso de la Spodoptera frugiperda, pero cuando se habla del conjunto de plagas en maíz, el porcentaje de daño puede llegar a ser muy elevado. “Porque el chinche de barriga verde y la cigarrita actúan directamente sobre la altura y la sanidad de la planta en sí. Y la Spodoptera hace que esa defoliación continua que hace en el maíz no tenga un follaje sano para hacer una buena fotosíntesis, buena respiración y le dificulta al maíz para realizar toda la parte fisiológica que debería realizar y, en la parte final, se suma el pulgón atacando en la parte reproductiva”, remarcó.

Atendiendo ya la altura de las plantas en esa etapa, señaló que se debe optar por algunas tecnologías que permitan realizar las aplicaciones, como los drones u otros equipos. “Para el pulgón tiene que ser sistémico y para el ataque de Spodoptera en mazorca, que, actualmente, estamos observando, debe ser un producto de contacto e ingestión. Entonces, debemos hacer una muy buena mezcla, esa aplicación debe ser perfecta, porque imaginate, tenemos que aplicar y bañar todo lo que sería la mazorca y las hojas donde están los pulgones”, señaló.

Para los pulgones la profesional sugiere el uso de productos sistémicos. “Donde tenemos toda la familia de los neonicotinoides, que son productos bastante nobles para mezclar con otros, por ejemplo, ahí tenemos la acetamiprit, el tiametoxam, el imidacloprit. Después están todo un grupo de cetoenoles, donde está, por ejemplo, el spirotetramat, el spiropidion, después está el spirodiclofen, ese es un grupo bastante noble también para mezclar con otros”, expresó.

En cuanto a la Spodoptera, recomendó evitar la aplicación de productos fosforados. “Apliquemos, por ejemplo, clorantraniliprole, fluendiamida, esos productos más modernos pueden dar un resultado, debe tener mayor residualidad, porque un producto que no sea residual, que tenga choque, pero no tenga residualidad, en ese contexto, en ese escenario, que son dos plagas que están en la parte alta del maíz, no tendría resultado”, concluyó.

[Foto: Ing. Agr. Stella Candia / Productiva C&M]

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