La ganadería mundial atraviesa un escenario de tensión estructural marcado por un déficit creciente de terneros, una situación que ya impacta en los sistemas productivos y en la dinámica de precios, y Paraguay no queda ajeno. Así lo explicó el Dr. César Borba, quien advirtió que la producción de carne bovina enfrenta una brecha cada vez mayor entre oferta y demanda a nivel global.
“En 2014, el mundo tenía cerca de 1.200 millones de cabezas bovinas y hoy estamos en torno a 900 millones, mientras que el consumo creció más de un 20 % en ese mismo periodo”, señaló.
Este desbalance se traduce en una menor disponibilidad de terneros, un fenómeno que se repite en los principales países productores, como Estados Unidos, Australia, Brasil y Argentina. La consecuencia directa es un mercado con alta demanda y precios sostenidos para la reposición.
En ese contexto, Borba explicó que los sistemas productivos han tendido que acelerar las etapas de recría y terminación —la invernada— acortando los ciclos para responder a la demanda. Sin embargo, esta dinámica también genera presión sobre el stock ganadero.
A nivel local, la situación se agrava por factores climáticos recientes. Paraguay atravesó varios años de sequía que afectaron los índices reproductivos, reduciendo significativamente la tasa de preñez y, en consecuencia, la producción de terneros.
“El principal desafío hoy es volver a producir terneros. Los precios están altos justamente porque no hay oferta suficiente en el mercado”, afirmó.
Frente a este escenario, la recuperación de la cría se posiciona como un eje estratégico para sostener el crecimiento del negocio ganadero, en un contexto donde la escasez de reposición ya es una realidad tanto a nivel local como global.
[Foto: Ganado bovino / Archivo / Productiva C&M]


