La eficiencia reproductiva vuelve a posicionarse en el centro de la estrategia ganadera, y dentro de ese esquema, la preñez precoz de vaquillas se presenta como una de las herramientas más concretas para mejorar los resultados económicos del sistema. El Dr. César Borba explicó a Productiva, que trabajar con vaquillas de entre 15 y 18 meses permite acortar los ciclos productivos y optimizar el uso de los recursos, generando un impacto directo en la rentabilidad.
Desde el punto de vista económico, la diferencia es significativa. Según indicó, mantener una vaquilla un año adicional en el campo puede representar un costo de entre 700.000 y 900.000 guaraníes, mientras que implementar un esquema de suplementación para lograr una preñez temprana puede requerir una inversión inferior a los 500.000 guaraníes.
A esto se suma el avance tecnológico en nutrición y manejo, que hoy permite sostener buenos niveles productivos incluso en etapas posteriores, como la segunda preñez, un aspecto que anteriormente representaba mayores limitantes.
En este contexto, la correcta planificación nutricional resulta determinante, especialmente para asegurar que las vaquillas alcancen las condiciones necesarias para una reproducción eficiente sin comprometer su desarrollo futuro.
Revertir la liquidación de hembras. Este enfoque productivo cobra aún mayor relevancia si se considera el proceso que atravesó el sector en los últimos años, marcado por una fuerte salida de vientres hacia faena. Según explicó Borba, la combinación de sequía, baja productividad y precios poco favorables llevó a muchos productores a tomar decisiones forzadas para sostener su flujo financiero.
“Muchos ganaderos no tuvieron otra alternativa que vender vacas y vaquillas, además de los machos, para poder sostenerse en un escenario muy complicado”, señaló.
Sin embargo, el contexto actual presenta un cambio de tendencia. Con mejores precios del ganado y condiciones climáticas más estables, el foco debe trasladarse nuevamente hacia la retención de hembras y la recomposición del rodeo.
En ese sentido, el especialista remarcó que el desafío no pasa solo por aumentar la cantidad de animales, sino por mejorar la eficiencia del sistema desde su base, integrando herramientas como la preñez precoz, la suplementación estratégica y una gestión más precisa de los recursos.
Así, en un escenario donde la reposición es cada vez más limitada, la combinación entre retención de vientres y eficiencia reproductiva se consolida como el camino para sostener la competitividad de la ganadería paraguaya.
[Foto: Dr. César Borba / Productiva C&M]


