El proceso de evaluación de la nueva tecnología que hoy dispone la firma UPL fue en condiciones muy exigentes y es una herramienta que presenta alta performance, afirmó a Nación Productiva, el Ing. Agr. Paulo Grau, responsable de investigación y desarrollo de UPL Cono Sur. Se trata una metadiamida del grupo 30 IRAC, de amplio espectro de control para orugas en maíz y soja. Es la primera molécula de esta subfamilia comercializada a nivel global y fue desarrollada y evaluada en Paraguay.
El profesional resaltó que el proceso de evaluación de la nueva tecnología que hoy está disponiendo la firma UPL fue evaluada en condiciones muy exigentes. “Desde cultivo de tejido, de diferentes protocolos de alimentación artificial, en macetas, en invernaderos, finalmente en el campo, varias especies de lepidópteros, varios cultivos de hospederos, y realmente era lo que esperábamos y aún más. Digo aún más porque nos sorprendió la performance, sobre todo cuando se trata del control del lepidóptero, de órdenes donde están las orugas”, acotó.
Explicó que es una molécula nueva del grupo 30 IRAC. “Con el grupo 30 tenemos una molécula en el país como el Isocycloseram, pero esto es una nueva subfamilia otra vez, y es la primera molécula de esa nueva subfamilia comercial a nivel global, y de hecho, el primer país en el mundo en tener, lanzar y en estar mucho más avanzado en información de esta nueva molécula”, subrayó.
La nueva molécula de UPL, una metadiamida, cuyo nombre comercial es Cisvaroc, posicionada para el control de orugas en maíz y soja, principalmente. “A pesar de ser una tecnología que tiene un amplio espectro de control, al igual que las otras moléculas de este grupo, su destaque está en el control de orugas”, acotó.
En este escenario de fuerte presión de gusano cogollero en el maíz dijo que, si bien es una herramienta que tiene una performance que va a lograr tener comparativamente un control mejor en situaciones complicadas, el mejor posicionamiento es el preventivo, en la primera aparición de raspado de hoja se debe aplicar.
“La primera aplicación es crucial, “raspó aplicó”, y a partir de ahí monitorear y determinar un umbral, porque tenemos que tener en cuenta que en el maíz, ya tenemos un mix de aplicaciones consecutivas iniciales ahora con el tema de la cigarrita y los chinches, entonces realmente determinar un umbral es una estrategia inteligente, ahí nosotros hablamos de cuando tenemos más de 20 % de las plantas con nota 3 en adelante en la escala de Davis, los colegas y los productores conocen, volvemos a hacer la aplicación independientemente del intervalo, para que no se vaya de control la situación, es necesario entrar en esos momentos”, acotó.
En cuanto a la susceptibilidad de esta molécula en contraer cierta resistencia, dijo que no hay todavía esa información, pero la recomendación es aplicar no más de dos veces dentro del ciclo de cultivo.
“Podemos tolerar una tercera vez, siempre mezcla con otro mecanismo de acción con efecto contra la plaga, hacer rotación de acción, es decir, intercalar entre las aplicaciones de esta molécula, y la aplicación es preventiva, creo que eso va a ser lo más importante para tener una performance lo más alta posible y así reducir la presión de selección”, expresó.
Mencionó que no hay un estadio específico, pero si pensamos en la fisiología de la planta, Grau enfatizó que hasta V6 es importante cuidar la burbuja que construye el rinde en el maíz. “Ahí realmente tenemos que hacer mucho más ajustado el manejo y donde es más difícil, porque la planta es más pequeña, nosotros tenemos que llegar al cogollo y la planta es un embudo, mientras el embudo sea más grande, es decir, con plantas más grandes, va a ser más fácil captar y llegar al objetivo”, manifestó.
Finalmente, dijo que hay que aceptar que hay un cambio de paradigma en el manejo de plagas en el maíz, el cogollero dejó de ser una plaga secundaria y pasó otra vez a ser una plaga primaria.
“Esto va a empezar a definir nuestra estrategia de manejo, esto nos obliga a volver a un criterio de umbral económico y tomar decisiones más precisas. La zafriña es un sistema que ya viene cargado de intervenciones. El productor que entienda eso se anticipa a sostener el rendimiento y el que llegue tarde, va a correr siempre detrás del problema que es lo que estamos viviendo. El desafío es claro, no solo controlar la oruga, sino que llegar antes de ella al cogollo y así tener un éxito en todo el sistema”, concluyó.
[Foto: Ing. Agr. Paulo Grau / Archivo / Productiva C&M]


