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Bajante del río Paraná genera demoras logísticas en pleno desalijo de granos

En pleno periodo de desalijo de granos, tras la finalización de la cosecha de soja, el sistema logístico enfrenta dificultades en uno de los principales corredores de exportación del país. La bajante del río Paraná, especialmente en el tramo ubicado aguas abajo de la represa de Yacyretá, provoca demoras en la navegación y mayores costos para el sector agroexportador. Según explicó el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), Raúl Valdez, la situación es particularmente delicada si se considera que alrededor del 40 % de la producción nacional de soja se origina en el cinturón productivo que utiliza los puertos del río Paraná, principalmente en los departamentos de Itapúa y Alto Paraná. “Estamos teniendo problemas muy serios de navegación en ese tramo. Los bajos niveles del río generan demoras importantes y sobrecostos logísticos muy significativos”, explicó. Uno de los factores que agrava el escenario es el caudal de descarga de la represa de Yacyretá, que actualmente no alcanzaría niveles suficientes para garantizar una navegación fluida. Como consecuencia, el tráfico fluvial se acumula en determinados puntos del río y los convoyes de barcazas encuentran dificultades para rotar con normalidad. “Se va generando un congestionamiento en la zona y eso termina provocando pérdidas económicas muy importantes para todo el sistema logístico”, señaló Valdez. La situación se da además en un momento clave para el comercio exterior del país, ya que coincide con el pico de movimiento de granos en puertos y silos, impulsado por una de las mayores cosechas de soja de los últimos años. Mejor panorama en el río Paraguay. A diferencia de lo que ocurre en el Paraná, el escenario es más favorable en el río Paraguay, principal vía de salida de la producción agroindustrial del país. Aunque el sistema continúa operando bajo condiciones de aguas relativamente bajas, la navegación se mantiene estable gracias a los trabajos de dragado, la coordinación del tráfico y el control fluvial. Actualmente no se registran congestiones relevantes a lo largo de este corredor logístico y se espera que las condiciones comiencen a mejorar hacia la segunda quincena de marzo. Además, el momento más crítico relacionado con el aporte de sedimentos del río Bermejo (que suele generar complicaciones en esta época del año) ya habría sido superado. Expectativas para el resto del año. De cara a los próximos meses, el directivo de Cafym señaló que las perspectivas sobre los niveles de los ríos siguen “siendo cautelosas”. Sobre ese punto, sostuvo que el comportamiento de las lluvias en las cuencas regionales será determinante para la evolución de la navegabilidad. Además, precisó que uno de los puntos de atención es el estado del Pantanal, un gigantesco sistema natural que funciona como regulador hídrico para el río Paraguay. Según indicó Valdez, los niveles de agua en esta región se encuentran actualmente por debajo del promedio, lo que podría traducirse en nuevos episodios de bajante durante la segunda mitad del año si las precipitaciones invernales no alcanzan los niveles esperados. En ese contexto, desde el sector naviero insisten en la necesidad de avanzar en obras e intervenciones que permitan mejorar la previsibilidad del sistema fluvial. “Lo que aprendimos en estos años es que, sin intervenciones en los ríos, es muy difícil lograr condiciones estables de navegación, tanto en periodos de bajante como en etapas de crecida”, concluyó. [Foto: Barcazas sobre el río Paraná / Archivo / Productiva C&M]

En pleno periodo de desalijo de granos, tras la finalización de la cosecha de soja, el sistema logístico enfrenta dificultades en uno de los principales corredores de exportación del país. La bajante del río Paraná, especialmente en el tramo ubicado aguas abajo de la represa de Yacyretá, provoca demoras en la navegación y mayores costos para el sector agroexportador.

Según explicó el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), Raúl Valdez, la situación es particularmente delicada si se considera que alrededor del 40 % de la producción nacional de soja se origina en el cinturón productivo que utiliza los puertos del río Paraná, principalmente en los departamentos de Itapúa y Alto Paraná.

“Estamos teniendo problemas muy serios de navegación en ese tramo. Los bajos niveles del río generan demoras importantes y sobrecostos logísticos muy significativos”, explicó.

Uno de los factores que agrava el escenario es el caudal de descarga de la represa de Yacyretá, que actualmente no alcanzaría niveles suficientes para garantizar una navegación fluida.

Como consecuencia, el tráfico fluvial se acumula en determinados puntos del río y los convoyes de barcazas encuentran dificultades para rotar con normalidad. “Se va generando un congestionamiento en la zona y eso termina provocando pérdidas económicas muy importantes para todo el sistema logístico”, señaló Valdez.

La situación se da además en un momento clave para el comercio exterior del país, ya que coincide con el pico de movimiento de granos en puertos y silos, impulsado por una de las mayores cosechas de soja de los últimos años.

Mejor panorama en el río Paraguay. A diferencia de lo que ocurre en el Paraná, el escenario es más favorable en el río Paraguay, principal vía de salida de la producción agroindustrial del país. Aunque el sistema continúa operando bajo condiciones de aguas relativamente bajas, la navegación se mantiene estable gracias a los trabajos de dragado, la coordinación del tráfico y el control fluvial.

Actualmente no se registran congestiones relevantes a lo largo de este corredor logístico y se espera que las condiciones comiencen a mejorar hacia la segunda quincena de marzo. Además, el momento más crítico relacionado con el aporte de sedimentos del río Bermejo (que suele generar complicaciones en esta época del año) ya habría sido superado.

Expectativas para el resto del año. De cara a los próximos meses, el directivo de Cafym señaló que las perspectivas sobre los niveles de los ríos siguen “siendo cautelosas”. Sobre ese punto, sostuvo que el comportamiento de las lluvias en las cuencas regionales será determinante para la evolución de la navegabilidad.

Además, precisó que uno de los puntos de atención es el estado del Pantanal, un gigantesco sistema natural que funciona como regulador hídrico para el río Paraguay.

Según indicó Valdez, los niveles de agua en esta región se encuentran actualmente por debajo del promedio, lo que podría traducirse en nuevos episodios de bajante durante la segunda mitad del año si las precipitaciones invernales no alcanzan los niveles esperados.

En ese contexto, desde el sector naviero insisten en la necesidad de avanzar en obras e intervenciones que permitan mejorar la previsibilidad del sistema fluvial. “Lo que aprendimos en estos años es que, sin intervenciones en los ríos, es muy difícil lograr condiciones estables de navegación, tanto en periodos de bajante como en etapas de crecida”, concluyó.

[Foto: Barcazas sobre el río Paraná / Archivo / Productiva C&M]

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