El aumento del precio internacional del aceite de soja podría también “generar nuevas oportunidades para la agroindustria paraguaya”, ya que impulsaría el procesamiento de la oleaginosa, fortaleciendo así el ingreso de divisas para el país. Para el presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Raúl Valdez, el actual contexto internacional, marcado por tensiones geopolíticas y el encarecimiento del petróleo, favorece la cotización de este derivado de la soja.
El dirigente recordó que ya durante el 2025 el aceite de soja tuvo un papel clave para sostener los ingresos por exportaciones, en un escenario en el que los envíos de grano en estado natural registraron menores volúmenes y precios más bajos. “Se exportó menos grano y el precio también fue menor, pero el aceite de soja aumentó tanto en volumen como en valor, lo que permitió generar un ingreso de divisas muy importante para el país”, explicó.
De acuerdo con Valdez, uno de los factores que impulsa el precio del aceite de soja es la suba del petróleo a nivel internacional, lo que genera una relación directa con el mercado de biocombustibles.
El encarecimiento del diésel convencional reduce la brecha de precios frente al biodiésel, elaborado en gran parte a partir de aceites vegetales, entre ellos el de soja. Esta situación lleva a que varios países incrementen las mezclas obligatorias de biodiésel en los combustibles.
“Cuando el diésel se encarece, la diferencia con el biodiésel se achica, y eso hace que en muchos mercados se utilice más aceite de soja para la producción de biocombustibles”, explicó.
Este escenario abre una ventana de oportunidad para la agroindustria paraguaya, que podría incrementar los niveles de molienda para aprovechar la mayor demanda internacional de aceite. Según el titular de Cappro, el país tiene margen para aumentar el volumen de procesamiento, especialmente si se confirma la buena producción de soja prevista para la campaña actual.
Además, el mayor uso de biocombustibles también podría generar efectos positivos en el mercado energético, ya que permitiría mantener precios más estables para el combustible frente a las variaciones del diésel convencional.
No obstante, Valdez advirtió que el factor determinante seguirá siendo la disponibilidad de materia prima y las condiciones del mercado internacional. “Lo primero es confirmar que tenemos una muy buena cosecha. A partir de ahí, con agilidad comercial y ajustes en los precios, se podrá estimular o no una mayor molienda de soja”, concluyó.
[Foto: Aceite de soja / Archivo / Productiva C&M]


