El sector agroindustrial local, que venía de años difíciles, cerró el 2025 con números excepcionales, y ante la inminente cosecha récord de soja prevista para este año, las expectativas son nuevamente alentadoras. Sin embargo, desde el sector señalan que el nivel de molienda dependerá de la competitividad del sector y de la evolución de los mercados internacionales, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica a causa de los conflictos entre Israel, Irán y EE.UU. Así lo señaló el presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Raúl Valdez.
El dirigente analizó las perspectivas del sector, tras el buen arranque registrado en los primeros meses de 2026. Recordó que actualmente la capacidad instalada de molienda de la industria alcanza alrededor de 4,5 millones de toneladas anuales, mientras que en 2025 el sector logró procesar cerca de 3,3 millones de toneladas de soja, uno de los mejores resultados de los últimos años.
“Eso significó una utilización cercana al 80 % de la capacidad nominal, lo cual es un indicador muy positivo si se compara con años anteriores en los que veníamos con niveles de actividad bastante más bajos”, explicó.
De cara al 2026, Valdez indicó que el factor más relevante es el alto volumen de producción que se espera para la campaña agrícola, que podría convertirse en una de las mayores cosechas de soja registradas en el país.
“Estamos en un año en el que la zafra récord es prácticamente un hecho. Eso se irá confirmando con el avance de la cosecha en las últimas parcelas y posteriormente con el ingreso de la zafriña en los próximos meses”, señaló.
Según explicó, la gran disponibilidad de materia prima genera mejores condiciones de comercialización, tanto para la industrialización local como para la exportación de granos.
Utilización de la capacidad. Las plantas asociadas a Cappro cuentan con una capacidad nominal de procesamiento cercana a 13.830 toneladas por día, lo que proyectado sobre unos 330 días de operación (considerando las paradas técnicas habituales) equivale a poco más de 4,5 millones de toneladas anuales.
Sin embargo, el titular del gremio aclaró que no es habitual que la industria opere cerca del máximo de su capacidad. “El año normalmente comienza con niveles de molienda muy altos, porque es el momento en que la soja está disponible y se concentran las condiciones comerciales que favorecen el procesamiento”, explicó.
No obstante, a medida que avanza el año, los márgenes de molienda tienden a deteriorarse, principalmente por cuestiones de competitividad frente a otros países exportadores.
Competitividad y mercados externos. De acuerdo con Valdez, la industria paraguaya enfrenta desafíos para posicionar sus productos en los mercados internacionales, lo que termina impactando en el ritmo de procesamiento. “Por lo general, la utilización de la capacidad instalada termina más cerca del 70 % que del 90 %, porque hacia el último trimestre del año la molienda disminuye de manera significativa”, indicó.
A este escenario se suman factores externos que influyen en la dinámica del comercio internacional, como la volatilidad de los precios y las tensiones geopolíticas, particularmente las vinculadas al conflicto en Medio Oriente.
“Todo eso repercute en las condiciones de comercialización. Al final del día, lo que determina si la industria muele más o menos es la posibilidad de colocar esos productos en los mercados internacionales”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que el panorama global sigue siendo incierto, por lo que el desempeño final de la agroindustria dependerá en gran medida de cómo evolucionen los precios y la demanda internacional durante el año.
[Foto: Raúl Valdez / Archivo / Productiva C&M]


