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“Paraguay no fija el precio de la carne, lo toma del mercado internacional”, según la CPC

Ante la apertura de investigación a frigoríficos, desde la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) remarcaron que el Paraguay opera estructuralmente como un “tomador de precios” en el mercado internacional de carne bovina, una condición que, según el gremio, explica la dinámica de formación de valores tanto para el productor como para el mercado interno. En un reporte titulado “Paraguay, un mercado tomador de precios: cómo se forman los valores de la carne bovina en una economía abierta”, la cámara argumenta que esta característica no responde a decisiones coyunturales del sector frigorífico ni productivo, sino al propio perfil exportador del país. Actualmente, alrededor del 66% de la faena anual se destina a los mercados externos, mientras que el consumo interno absorbe el 34% restante. Esta estructura determina que el precio clave de referencia (el valor que recibe el productor por el ganado al gancho) esté principalmente condicionado por el precio implícito de exportación. La CPC remarca que Paraguay no posee una escala productiva suficiente para incidir en las cotizaciones globales. En consecuencia, sostiene que ni frigoríficos ni productores fijan precios, sino que los toman de las referencias internacionales. En ese sentido, cita incluso el informe de la Comisión Nacional de la Competencia (CONACOM), que identifica al precio implícito de exportación como el principal determinante del valor pagado al productor. El gremio advierte que cualquier análisis sobre eventuales distorsiones o poder de mercado debe partir de esta condición estructural, ya que, según expone, atribuir variaciones internas a decisiones locales sin considerar el contexto global puede llevar a conclusiones incompletas. Como respaldo técnico, la cámara señala que los estudios muestran una alta correlación entre el precio implícito de exportación y el precio al gancho en el mercado doméstico. En términos de niveles, la correlación alcanza 0,86, mientras que en las variaciones interanuales se sitúa en torno a 0,77, lo que reflejaría una transmisión consistente y estadísticamente significativa de las señales externas hacia el mercado interno. Este comportamiento, sostiene la CPC, es coherente con la llamada “Ley del Precio Único”, principio económico según el cual en mercados integrados los bienes homogéneos tienden a converger hacia un mismo precio, ajustado por costos logísticos y comerciales. En este contexto, el precio al gancho actúa como un valor de arbitraje interno, reflejando las oportunidades y restricciones que impone el mercado internacional. Así, las fluctuaciones externas impactan no solo en los ingresos por exportación, sino también en los márgenes, las decisiones productivas y las expectativas de toda la cadena cárnica. Para el gremio, comprender esta lógica resulta clave en el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la competitividad del sector. Entre los ejes estratégicos menciona el monitoreo permanente de los precios internacionales, la mejora de la productividad primaria, la eficiencia logística, el cumplimiento sanitario y la previsibilidad regulatoria, con el objetivo de consolidar a Paraguay como proveedor competitivo y confiable en el comercio global de carne bovina. [Foto: Frigorífico / Archivo / Productiva C&M]

Ante la apertura de investigación a frigoríficos, desde la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) remarcaron que el Paraguay opera estructuralmente como un “tomador de precios” en el mercado internacional de carne bovina, una condición que, según el gremio, explica la dinámica de formación de valores tanto para el productor como para el mercado interno.

En un reporte titulado “Paraguay, un mercado tomador de precios: cómo se forman los valores de la carne bovina en una economía abierta”, la cámara argumenta que esta característica no responde a decisiones coyunturales del sector frigorífico ni productivo, sino al propio perfil exportador del país.

Actualmente, alrededor del 66% de la faena anual se destina a los mercados externos, mientras que el consumo interno absorbe el 34% restante. Esta estructura determina que el precio clave de referencia (el valor que recibe el productor por el ganado al gancho) esté principalmente condicionado por el precio implícito de exportación.

La CPC remarca que Paraguay no posee una escala productiva suficiente para incidir en las cotizaciones globales. En consecuencia, sostiene que ni frigoríficos ni productores fijan precios, sino que los toman de las referencias internacionales. En ese sentido, cita incluso el informe de la Comisión Nacional de la Competencia (CONACOM), que identifica al precio implícito de exportación como el principal determinante del valor pagado al productor.

El gremio advierte que cualquier análisis sobre eventuales distorsiones o poder de mercado debe partir de esta condición estructural, ya que, según expone, atribuir variaciones internas a decisiones locales sin considerar el contexto global puede llevar a conclusiones incompletas.

Como respaldo técnico, la cámara señala que los estudios muestran una alta correlación entre el precio implícito de exportación y el precio al gancho en el mercado doméstico. En términos de niveles, la correlación alcanza 0,86, mientras que en las variaciones interanuales se sitúa en torno a 0,77, lo que reflejaría una transmisión consistente y estadísticamente significativa de las señales externas hacia el mercado interno.

Este comportamiento, sostiene la CPC, es coherente con la llamada “Ley del Precio Único”, principio económico según el cual en mercados integrados los bienes homogéneos tienden a converger hacia un mismo precio, ajustado por costos logísticos y comerciales.

En este contexto, el precio al gancho actúa como un valor de arbitraje interno, reflejando las oportunidades y restricciones que impone el mercado internacional. Así, las fluctuaciones externas impactan no solo en los ingresos por exportación, sino también en los márgenes, las decisiones productivas y las expectativas de toda la cadena cárnica.

Para el gremio, comprender esta lógica resulta clave en el diseño de políticas públicas orientadas a fortalecer la competitividad del sector. Entre los ejes estratégicos menciona el monitoreo permanente de los precios internacionales, la mejora de la productividad primaria, la eficiencia logística, el cumplimiento sanitario y la previsibilidad regulatoria, con el objetivo de consolidar a Paraguay como proveedor competitivo y confiable en el comercio global de carne bovina.

[Foto: Frigorífico / Archivo / Productiva C&M]

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