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Nueva política alimenticia de EE. UU. abre ventana estratégica para aumentar envíos de carne paraguaya

El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva agenda nutricional que prioriza el consumo de alimentos “reales” (como carne, lácteos, frutas y verduras) por encima de los productos ultraprocesados, una decisión que podría tener implicancias directas para los países exportadores de alimentos, entre ellos Paraguay, que buscan aumentar su participación en ese mercado, especialmente en el segmento de la proteína. La iniciativa fue presentada por la administración de Donald Trump como una respuesta a la crisis sanitaria que enfrenta la población estadounidense, marcada por enfermedades vinculadas a dietas de baja calidad. El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., sostuvo que la nueva política apunta a “devolver a los alimentos de verdad al centro de la mesa” y corregir los desequilibrios del sistema alimentario. En la misma línea, la secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que la reforma permitirá reordenar el sistema productivo para favorecer a los agricultores y ganaderos que producen alimentos genuinos. “Eso significa más proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales en las mesas estadounidenses”, señaló. Oportunidad para Paraguay. Este giro de política se da en un contexto en el que Estados Unidos enfrenta crecientes dificultades para autoabastecer su demanda de proteínas animales y otros alimentos básicos, lo que obliga al país a recurrir cada vez más a las importaciones. Recordemos al cierre del 2025, Estados Unidos finalizó como el segundo mayor comprador de carne bovina paraguaya, por lo tanto, al ser nuestro país uno de los exportadores de la proteína roja y alimentos con mayor dinamismo en los últimos años, este escenario refuerza una oportunidad estratégica. Con una oferta creciente de carne bovina, porcina y aviar, además de una industria láctea en proceso de expansión, Paraguay se encuentra bien posicionado para responder a una demanda estadounidense que se orienta cada vez más hacia proteínas de calidad y alimentos menos procesados. A esto se le suma la apertura reciente de ese mercado a productos cárnicos paraguayos, que ya comenzó a reflejarse en un aumento de los envíos. En ese contexto, la nueva política alimentaria de Washington no solo redefine los hábitos de consumo en Estados Unidos, sino que también podría acelerar una mayor inserción de proveedores externos capaces de garantizar volumen, calidad y competitividad, un espacio en el que Paraguay busca consolidarse como socio estratégico.

El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva agenda nutricional que prioriza el consumo de alimentos “reales” (como carne, lácteos, frutas y verduras) por encima de los productos ultraprocesados, una decisión que podría tener implicancias directas para los países exportadores de alimentos, entre ellos Paraguay, que buscan aumentar su participación en ese mercado, especialmente en el segmento de la proteína.

La iniciativa fue presentada por la administración de Donald Trump como una respuesta a la crisis sanitaria que enfrenta la población estadounidense, marcada por enfermedades vinculadas a dietas de baja calidad. El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., sostuvo que la nueva política apunta a “devolver a los alimentos de verdad al centro de la mesa” y corregir los desequilibrios del sistema alimentario.

En la misma línea, la secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que la reforma permitirá reordenar el sistema productivo para favorecer a los agricultores y ganaderos que producen alimentos genuinos. “Eso significa más proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales en las mesas estadounidenses”, señaló.

Oportunidad para Paraguay. Este giro de política se da en un contexto en el que Estados Unidos enfrenta crecientes dificultades para autoabastecer su demanda de proteínas animales y otros alimentos básicos, lo que obliga al país a recurrir cada vez más a las importaciones.

Recordemos al cierre del 2025, Estados Unidos finalizó como el segundo mayor comprador de carne bovina paraguaya, por lo tanto, al ser nuestro país uno de los exportadores de la proteína roja y alimentos con mayor dinamismo en los últimos años, este escenario refuerza una oportunidad estratégica.

Con una oferta creciente de carne bovina, porcina y aviar, además de una industria láctea en proceso de expansión, Paraguay se encuentra bien posicionado para responder a una demanda estadounidense que se orienta cada vez más hacia proteínas de calidad y alimentos menos procesados. A esto se le suma la apertura reciente de ese mercado a productos cárnicos paraguayos, que ya comenzó a reflejarse en un aumento de los envíos.

En ese contexto, la nueva política alimentaria de Washington no solo redefine los hábitos de consumo en Estados Unidos, sino que también podría acelerar una mayor inserción de proveedores externos capaces de garantizar volumen, calidad y competitividad, un espacio en el que Paraguay busca consolidarse como socio estratégico.

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