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Eficiencia del sector ganadero sostiene crecimiento de exportaciones de carne, pese a estancamiento del hato

Aunque el hato ganadero de Paraguay permanece estancado hace más de 10 años, el país consiguió incrementar de manera sostenida sus exportaciones de carne, abrir nuevos mercados y generar mayores ingresos. Si bien el último informe de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) expuso las limitaciones estructurales del sistema productivo local, dejó en evidencia cómo la eficiencia productiva, sanitaria e industrial permitió sostener el crecimiento del comercio exterior aun sin expansión del stock bovino. El informe “Análisis del mercado de la carne bovina en Paraguay”, elaborado por la Conacom, señala que entre 2007 y 2014/2015 el hato ganadero nacional registró un crecimiento prácticamente lineal. Sin embargo, a partir de ese período la evolución del stock bovino ingresó en una etapa de estancamiento, caracterizada por leves subas y bajas, sin una tendencia sostenida de expansión. De acuerdo con proyecciones realizadas en 2013 dentro del marco del Plan de Aumento de la Tasa de Procreo, elaborado conjuntamente por la ARP, IICA, MAG y Senacsa, el hato ganadero debía crecer a una tasa anual del 4,2 % y alcanzar para 2024 unos 23.48 millones de cabezas. No obstante, la realidad distó considerablemente de ese objetivo. Los factores del estancamiento. Según recoge el estudio, los productores atribuyen el estancamiento del hato a múltiples factores. Entre ellos, se destaca la baja producción de crías asociada a la falta de inversión en tecnologías que mejoren la productividad, así como los incendios forestales que afectaron a establecimientos de la región Occidental. A esto se suman eventos climáticos adversos recurrentes, como sequías e inundaciones alternadas en momentos críticos del ciclo productivo. El informe también subraya que la dinámica del hato ganadero está estrechamente vinculada a la oferta y la demanda del mercado de carne bovina. En un escenario donde el consumo interno no muestra un crecimiento significativo y la expansión de los mercados de exportación no genera señales suficientes de rentabilidad para el productor, los incentivos para aumentar el stock resultan limitados. Evolución del stock. En términos sanitarios, el documento de la Conacom recuerda que el récord histórico de animales vacunados contra la fiebre aftosa se registró en 2014, con 14.438.995 bovinos, cifra que marcó el punto más alto del hato nacional. Posteriormente, el stock descendió hasta 13.462.995 cabezas en 2016/2017. En los años siguientes se observaron leves recuperaciones: 13.801.993 animales inmunizados en 2019 y 13.972.516 en 2020. Sin embargo, en 2021, con la pandemia en su punto más crítico, el número volvió a caer a 13.488.997 cabezas. Desde entonces, las variaciones fueron moderadas hasta cerrar el año 2024 con 13.413.512 bovinos vacunados. Para inicios de 2025, antes del periodo de vacunación contra la fiebre aftosa, el hato se ubicó en torno a 12.8 millones de cabezas, lo que reflejó una nueva contracción interanual. De acuerdo con el informe: “gremios del sector productivo atribuyen esta caída a factores estructurales que afectan la rentabilidad del sistema ganadero nacional”. La clave de la eficiencia. Pese a este escenario de estancamiento (e incluso de reducción del hato en casi 1.5 millones de cabezas respecto al pico de 2014), Paraguay logró consolidar una expansión sostenida de sus exportaciones de carne bovina. En los últimos años, el país incrementó tanto el volumen exportado como los ingresos generados, alcanzando cifras récord y diversificando destinos, especialmente en el último quinquenio. Este desempeño se explica, en gran medida, por mejoras estructurales en la eficiencia del sistema como, por ejemplo, una mayor tasa de extracción, un mejor aprovechamiento de la faena, avances en sanidad animal, inversiones industriales, mayor cooperación público-privada y una estrategia comercial más agresiva permitieron producir y exportar más carne sin necesidad de aumentar el stock bovino. En todos estos años Paraguay logró posicionarse como un proveedor competitivo a nivel internacional apoyándose en productividad, calidad sanitaria y apertura de mercados, demostrando que es posible crecer en exportaciones aun con un hato ganadero estancado. No obstante, el informe de la Conacom advierte que este modelo tiene límites. Sin correcciones estructurales que devuelvan previsibilidad y rentabilidad al productor primario, la sostenibilidad del crecimiento podría verse comprometida. El desafío, según plantea el estudio, será equilibrar la eficiencia lograda en la industria y el comercio exterior con incentivos claros que permitan recomponer el crecimiento del hato y asegurar la competitividad del sector cárnico paraguayo en el largo plazo.

Aunque el hato ganadero de Paraguay permanece estancado hace más de 10 años, el país consiguió incrementar de manera sostenida sus exportaciones de carne, abrir nuevos mercados y generar mayores ingresos. Si bien el último informe de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) expuso las limitaciones estructurales del sistema productivo local, dejó en evidencia cómo la eficiencia productiva, sanitaria e industrial permitió sostener el crecimiento del comercio exterior aun sin expansión del stock bovino.

El informe “Análisis del mercado de la carne bovina en Paraguay”, elaborado por la Conacom, señala que entre 2007 y 2014/2015 el hato ganadero nacional registró un crecimiento prácticamente lineal. Sin embargo, a partir de ese período la evolución del stock bovino ingresó en una etapa de estancamiento, caracterizada por leves subas y bajas, sin una tendencia sostenida de expansión.

De acuerdo con proyecciones realizadas en 2013 dentro del marco del Plan de Aumento de la Tasa de Procreo, elaborado conjuntamente por la ARP, IICA, MAG y Senacsa, el hato ganadero debía crecer a una tasa anual del 4,2 % y alcanzar para 2024 unos 23.48 millones de cabezas. No obstante, la realidad distó considerablemente de ese objetivo.

Los factores del estancamiento. Según recoge el estudio, los productores atribuyen el estancamiento del hato a múltiples factores. Entre ellos, se destaca la baja producción de crías asociada a la falta de inversión en tecnologías que mejoren la productividad, así como los incendios forestales que afectaron a establecimientos de la región Occidental. A esto se suman eventos climáticos adversos recurrentes, como sequías e inundaciones alternadas en momentos críticos del ciclo productivo.

El informe también subraya que la dinámica del hato ganadero está estrechamente vinculada a la oferta y la demanda del mercado de carne bovina. En un escenario donde el consumo interno no muestra un crecimiento significativo y la expansión de los mercados de exportación no genera señales suficientes de rentabilidad para el productor, los incentivos para aumentar el stock resultan limitados.

Evolución del stock. En términos sanitarios, el documento de la Conacom recuerda que el récord histórico de animales vacunados contra la fiebre aftosa se registró en 2014, con 14.438.995 bovinos, cifra que marcó el punto más alto del hato nacional. Posteriormente, el stock descendió hasta 13.462.995 cabezas en 2016/2017.

En los años siguientes se observaron leves recuperaciones: 13.801.993 animales inmunizados en 2019 y 13.972.516 en 2020. Sin embargo, en 2021, con la pandemia en su punto más crítico, el número volvió a caer a 13.488.997 cabezas. Desde entonces, las variaciones fueron moderadas hasta cerrar el año 2024 con 13.413.512 bovinos vacunados.

Para inicios de 2025, antes del periodo de vacunación contra la fiebre aftosa, el hato se ubicó en torno a 12.8 millones de cabezas, lo que reflejó una nueva contracción interanual. De acuerdo con el informe: “gremios del sector productivo atribuyen esta caída a factores estructurales que afectan la rentabilidad del sistema ganadero nacional”.

La clave de la eficiencia. Pese a este escenario de estancamiento (e incluso de reducción del hato en casi 1.5 millones de cabezas respecto al pico de 2014), Paraguay logró consolidar una expansión sostenida de sus exportaciones de carne bovina. En los últimos años, el país incrementó tanto el volumen exportado como los ingresos generados, alcanzando cifras récord y diversificando destinos, especialmente en el último quinquenio.

Este desempeño se explica, en gran medida, por mejoras estructurales en la eficiencia del sistema como, por ejemplo, una mayor tasa de extracción, un mejor aprovechamiento de la faena, avances en sanidad animal, inversiones industriales, mayor cooperación público-privada y una estrategia comercial más agresiva permitieron producir y exportar más carne sin necesidad de aumentar el stock bovino.

En todos estos años Paraguay logró posicionarse como un proveedor competitivo a nivel internacional apoyándose en productividad, calidad sanitaria y apertura de mercados, demostrando que es posible crecer en exportaciones aun con un hato ganadero estancado. No obstante, el informe de la Conacom advierte que este modelo tiene límites. Sin correcciones estructurales que devuelvan previsibilidad y rentabilidad al productor primario, la sostenibilidad del crecimiento podría verse comprometida.

El desafío, según plantea el estudio, será equilibrar la eficiencia lograda en la industria y el comercio exterior con incentivos claros que permitan recomponer el crecimiento del hato y asegurar la competitividad del sector cárnico paraguayo en el largo plazo.

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