La multinacional Tyson Foods, una de las principales procesadoras de carne del mundo, anunció el cierre en enero de 2026 de una de sus plantas más grandes de carne vacuna en Estados Unidos, ubicada en Lexington, Nebraska, que emplea a cerca de 3200 trabajadores, debido a la marcada escasez de ganado, que se encuentra en su nivel más bajo en casi 75 años, un fenómeno que golpea a toda la industria y que anticipa mayor presión sobre los precios y los márgenes.

 

La compañía informó que la planta ubicada en Lexington, Nebraska, que emplea a cerca de 3200 trabajadores, dejará de operar en enero de 2026. La decisión ocurre en un contexto crítico: el rodeo estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en casi 75 años, lo que reduce la disponibilidad de animales terminados y obliga a los empacadores a pagar valores más altos por la hacienda.

 

Además del cierre en Nebraska, Tyson reducirá a un solo turno las operaciones de su planta de Amarillo, Texas, una decisión que afecta a 1700 personas, según reportó Reuters.

 

En un comunicado oficial la empresa reconoció el impacto social de las medidas: “Tyson Foods reconoce el impacto que estas decisiones tienen en los miembros de nuestro equipo y en las comunidades donde operamos”. La compañía prevé completar los ajustes hacia el 20 de enero y compensar parte de la capacidad perdida aumentando la producción en otras unidades.

 

El negocio de carne vacuna de Tyson atraviesa un período especialmente delicado. En los últimos 12 meses la unidad acumuló pérdidas ajustadas de USD 426 millones, con una caída adicional de USD 291 millones, en comparación con el ejercicio previo.

 

Para el año fiscal 2026 la compañía proyecta un resultado negativo de entre USD 400 y USD 600 millones, reflejo de un mercado que opera bajo altos costos del ganado y menor disponibilidad de animales listos para faena.

 

La planta de Lexington era una de las piezas claves del sistema industrial de Tyson, con capacidad para procesar alrededor de 5000 cabezas por día, equivalente a cerca del 5 % del sacrificio total de Estados Unidos. No obstante, ya operaba por debajo de su capacidad, señaló Matt Wiegand, corredor de FuturesOne en Nebraska.

 

El cierre afectará directamente a la localidad de unos 10.000 habitantes y a los criaderos de engorde de la zona, que perderán un destino central para su producción.

 

La senadora Deb Fischer, de Nebraska, calificó la decisión como un golpe muy duro: “La decisión de Tyson tendrá un impacto devastador”. Recordó, además, que hace pocos años los grandes empacadores registraban márgenes extraordinarios, mientras el resto de la cadena sufría pérdidas durante la caída de faena pospandemia.

 

En Amarillo, la planta de Tyson cuenta con capacidad para sacrificar cerca de 6000 cabezas diarias, por lo que la reducción a un turno también recortará significativamente la oferta procesada. Aunque la empresa aseguró que reorganizará su producción para atender la demanda, el sector prevé que el ajuste fortalezca los precios del ganado en el corto plazo, en un ciclo ganadero estadounidense marcado por una prolongada liquidación y una fuerte disminución del stock nacional.

 

Con estos cambios, la industria cárnica de Estados Unidos enfrenta un nuevo escenario de escasez estructural, mayores costos y plantas operando por debajo de su capacidad, mientras los productores y las comunidades locales evalúan las consecuencias económicas y sociales de los cierres.

 

[Fuente: Reuters]