El productor Marcio Giordani Mattei, de Santa Rosa del Monday, Alto Paraná, comentó que las condiciones climáticas fueron muy favorables para la siembra de soja. Si bien la idea era arrancar en los primeros días de setiembre, hubo intensas precipitaciones que impidieron iniciar la implantación de acuerdo con lo planificado; no obstante, precisó que ni bien se presentó el escenario ideal se hizo la siembra.

 

Un punto fundamental de esta campaña son las altas temperaturas del suelo, pero como hace 30 años se realiza la siembra directa en esta unidad de producción, Mattei indicó que se está cosechando el resultado de todo ese trabajo. “Hay buena materia orgánica, hay mucho rastrojo en la tierra tanto de maíz como de trigo, hay muy buena cobertura, entonces eso ayuda a que la temperatura del suelo también disminuya”, subrayó.

 

Mattei indicó que el campo está completamente mapeado de agricultura de precisión. La cal agrícola es colocada de acuerdo con la necesidad del suelo y de forma tecnificada.

 

Con esto el objetivo es también reponer el nitrógeno y el fósforo, que son nutrientes deficientes en esta región, acotó. Además, esta inversión en tecnología permite saber la necesidad de compra de los productos para la aplicación.

 

Por otra parte, el agricultor señaló que realiza un intenso manejo de malezas por el elevado costo que representa, sobre todo luego de la cosecha de maíz. Este año se trabajó mayormente con los productos preemergentes, para luego continuar con el uso de fungicidas a los 50 días.

 

En cuanto a la elección de variedades de soja, dijo que en la finca no se utilizan materiales con un ciclo menor a 122 días porque el cultivo es propenso a ser afectado por las altas temperaturas.

 

Con el pronóstico del fenómeno climático El Niño y la probabilidad de aparición de enfermedades el productor refirió que hace foco en la primera aplicación de fungicida, entre los 30 a 50 días, con miras a evitar futuros problemas y garantizar la cosecha.

 

El agricultor siempre hace bien su trabajo, que es del plantío hasta la cosecha, lo que le corresponde siempre va a hacer bien. Y si el clima ayuda, entonces solamente esperar la cosecha de los frutos”, puntualizó.

 

Integración agrícola-ganadera. Esta unidad de producción también apuesta por la integración agrícola-ganadera, teniendo como punto referente a la producción de leche a través de la selección genética y un manejo adecuado de los recursos. El productor explicó que la lechería siempre fue una actividad desarrollada en su familia desde la década de 1970, pero fue evolucionando a tal punto que se decidió a hacer el sistema compost.

 

Hace cinco años la producción diaria de leche era de 16 litros y actualmente ese volumen se ha duplicado mediante las buenas prácticas agrícolas, el bienestar animal y la provisión de genética superior, recalcó. Además, insistió en la importancia de contar con personal capacitado y motivado para llevar a cabo el negocio del tambo en una región agrícola.

 

En la parte nutricional, mencionó que la dieta de los animales se centra en el uso del maíz, pasto tifton, soja y sales minerales en forma complementaria. También incluye un sistema de separación de los residuos del animal e irrigación para la fertilización de la pastura.

 

[Material publicado en el segmento Agricultura Productiva de la edición Nº 107 de setiembre, página 16]

[Foto icon-camera : Revista Productiva]