Claus Escher, referente de la producción agropecuaria y actualmente presidente de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS), fue nuestro protagonista en Productiva Life y exponemos la nota en esta edición de Revista Productiva.

 

Contanos sobre tu vida y la historia de tu familia

Soy Claus Escher, nacido acá en Paraguay, mis abuelos fueron inmigrantes, nací en Asunción y vivo en Colonia Independencia. Tengo 64 años, actualmente soy presidente de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS), tenemos una empresa familiar, de la cual soy uno de los accionistas.

 

Mi abuelo fue combatiente en la Primera Guerra Mundial y terminada la guerra Alemania estaba destruida y su familia tenía cinco hectáreas y ellos eran seis hermanos, entonces él decidió lanzarse, ya que en el sur de Alemania había una propaganda que decía que el Estado paraguayo le regalaba 20 hectáreas a la pareja y 10 hectáreas a gente soltera. Se fue a Buenos Aires, Argentina, y de ahí le llamó a su novia, que luego le siguió, y ya en 1924 llegaron a Colonia Independencia.

 

En 1930 nació mi papá y ahí empezaron a trabajar. Ahí la colonia, como eran lugares donde se producía vino, empezaron a hacer uva, y con la uva nuestra familia surgió, pero se fue apagando con el correr del tiempo y el contrabando del vino argentino.

 

Después teníamos que cambiar de rubro. Esta propiedad mi papá compró en 1957 y empezó a plantar caña dulce, yerba, papa y al final de cuentas la caña dulce fue la que más resultó, entonces comenzó a hacer miel.

 

Siempre hay que diversificar e incursionamos un poco más en la ganadería también.

 

¿Cómo fue ese proceso de incursionar en la producción agropecuaria?

A partir de 1995, aproximadamente, adquirimos una tierra para plantar yerba y a la par empezamos a plantar soja. En aquel entonces era una maquinita chiquitita y el resto era a mano.

 

En 1997 compramos la primera cosechadora. Más tarde terminamos con la yerba e incursionamos más en los granos y hoy por hoy mi hermano, con dos hijos, hace la ganadería de la empresa Bodega Escher, que se formó en 1998.

 

Con dos hijos hacemos la agricultura y con eso nos manejamos, entonces ese es nuestro trabajo y gracias a Dios estamos sanos y trabajamos bastante.

 

¿Qué más recordás de tus inicios?

Mi padre compró una fábrica abandonada en Villarrica, empezamos a desarmarla durante un año y la armamos de nuevo en 1980. Empezamos a trabajar en molienda de caña dulce y en 1981 me fui un año al Brasil por cuestión de destilería y estuve trabajando en una fábrica cerca de Belo Horizonte.

 

En 1982 fui a Alemania todo el año e hice un curso de tratamiento de hierros, tornería y fresadora. Pasé a una escuela para aprendices de mecánica a campo y a final del año volví a la fábrica y en ese ínterin empezamos a trabajar.

 

¿Cuándo formaste tu familia?

En el año 1990 nos casamos, se construyó la casa, tenemos dos hijos y dos nietos. Uno de los hijos es ingeniero agrónomo que hace la cuestión del campo y el otro es agromecánico formado en la Escuela Técnica de Loma Plata y perfeccionado en Alemania.

 

¿Qué es lo más valioso que aprendiste trabajando en el campo?

La disciplina, el orden y todo eso. No importa cómo lo hagas, tenés que hacer nomás.

 

“La disciplina, el orden y todo eso. No importa cómo lo hagas, tenés que hacer nomás”

¿Cuáles son las limitaciones a las que más te has enfrentado en la zona?

Siempre estamos con el problema de los sintierra y las invasiones. Vos le hacés el bien a tu pueblo, pero igual nomás te demanda y te complica la vida.

 

No les podés decir “yo soy agricultor”. Yo estoy trabajando hace 30 años en soja y les puedo explicar punto por punto qué es lo que hay que hacer en gestión ambiental, pero no quieren escuchar, esa es gente con otra ideología, la izquierda fuerte, y esas son cosas que son muy difíciles.

 

Creo que esos son los momentos difíciles. Además, tuvimos acá un secuestro en febrero del año pasado, y a uno le pesa también. Tengo dos hermanas fallecidas, que se fueron muy temprano, y esos son golpes fuertes también; sin embargo, siempre tengo que mirar hacia el frente y tengo que luchar.

 

Hay lindos años en los que podés invertir en máquina y mejorar todo lo que tenés para estar más presente. Si tenemos la familia, los hijos o nietos, son cosas muy reconfortantes y te dan ganas otra vez para continuar trabajando.

 

¿Cuál es la enseñanza que se les puede dejar a las nuevas generaciones?

Creo que tenés que dar el ejemplo, ser humilde, honrado y respetarle a la gente. Deben tener una visión del futuro, somos personas que tenemos que trabajar y ahorrar.

 

Desde chiquitito uno debe tener orden, disciplina y así es mucho más fácil. Además de los cuidados pertinentes porque hoy por hoy nuestro mundo está muy corrompido.

 

Cuando más uno convive con los hijos mejor salen después las relaciones. Tenemos que pensar en la evolución con la comunicación y con la tecnología, y todo se lleva con el tiempo y uno tiene que tener la cabeza abierta y acompañar.

 

“Cuando más uno convive con los hijos mejor salen después las relaciones”

Mensaje final

El estudio va primero y el trabajo adjunto. A mí no me importa si es multimillonario o lustrabotas porque para mí son todos iguales y el respeto, antes que todo.

 

El entorno familiar tiene que ser fortificado para que todos convivamos juntos y al final de cuentas nuestro patrón es la empresa. Nuestro trabajo tenemos que pasarles a los que nos siguen y ellos a los que le siguen para que todos estemos en cadena trabajando.

 

A mis colaboradores lo mismo. Tenemos que trabajar bastante, ser sociables e ir para el frente y les digo también que tenemos que aprovechar la naturaleza, ser buenos y hallarse por la gracia de Dios.

 

El agricultor siempre está atento porque si llueve, tiene que estar en la oficina, haciendo números y pedidos y si no llueve, tenés que estar en la chacra.

 

No digo que es sacrificado e inclusive admito que posiblemente más holgado. A la gente de la oficina le digo que se vaya el campo, que se vaya a pasear un poco en la naturaleza para su cuestión sentimental y para su apertura a la naturaleza porque la naturaleza te pone aire fresco.

 

Ficha personal

Claus Escher es un productor agropecuario de 64 años de edad. Nieto de inmigrantes, nacido en Asunción. Actualmente, es presidente de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS).

 

Participó en varios encuentros locales e internacionales en representación de la producción agrícola.

 

Reconocido en el sector productivo, con su carisma y notable sentido del humor supo superar las limitaciones para consolidar el negocio familiar, denominado Bodegas Escher.

 

[Material publicado en el segmento Entrevista de la edición Nº 108 de octubre, páginas 12 y 13]

[Foto icon-camera : Revista Productiva]