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Soja en campos bajos: recomiendan concentrar la siembra en dos golpes

Aparte del drenaje y la reestructuración del suelo para la siembra de soja 2023/24, uno de los aspectos agronómicos a considerar para tener éxito es la concentración de la siembra en dos momentos, considerando el pronóstico de fuertes lluvias en la región Oriental por la irrupción del fenómeno climático El Niño, según la recomendación del Ing. Agr. Rodrigo Schoenfeld, responsable de Investigación del Instituto Riograndense de Arroz (IRGA).   En Nación Productiva charlamos con el técnico Rodrigo Schoenfeld sobre las estrategias a tomar durante la presencia de El Niño en Paraguay.   Pensando que la irrupción de El Niño se daría en octubre y las lluvias se concentrarían en ese mes, el investigador del IRGA recomendó empezar la siembra en los primeros días de setiembre y extender como máximo a los días 10 y 12, a fin de conseguir que la soja se desarrolle, es decir, cuando empiezan las precipitaciones que ya estén desarrolladas con 20 a 30 días, siempre y cuando se tenga un buen drenaje de las áreas. “Si se siembra al final de setiembre, hay muchas posibilidades de que se pierda el cultivo o se tenga que resembrar”, subrayó.   La segunda fecha de siembra recomendada es después de las lluvias de octubre, ya sea al final del décimo mes o principios de noviembre, teniendo en cuenta que “no existe una soja que resista el exceso hídrico”, señaló.   El profesional recomendó a los productores que tengan calma al momento de elegir las áreas para la soja en campos bajos, si es necesario reducirlas, con el objetivo de utilizar aquellas zonas con menos riesgos de pérdidas.   Asimismo, recordó que para la próxima campaña hay buenas expectativas para el cultivo de arroz por la condición de precios y stocks internacionales.   Otros aspectos agronómicos a considerar son la utilización de productos hormonales para ayudar al desarrollo de las raíces y hojas, la cal agrícola para mejorar la estructuración del suelo y la parte biológica, así como la escarificación del suelo que favorece el drenaje superficial y el uso de cultivares mejor adaptados a los suelos marginales.   Finalmente, valoró que Paraguay está en un proceso de aprendizaje, de errores y aciertos, con la implementación de un sistema de producción agrícola, pero ya es un cambio irreversible, insistió.   [Foto icon-camera : Ilustrativa / Revista Productiva]  

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Tecnología permite llevar la soja a nuevas fronteras

La incorporación de la soja en los suelos bajos de la región Oriental es todo un hecho, pero requiere un manejo diferenciado y la utilización de tecnología para alcanzar mejores resultados. Estos criterios ayudaron a la oleaginosa a expandirse hacia nuevas fronteras agrícolas.   En Nación Productiva, el agroclásico de los domingos emitido por Canal PRO, conocimos dos experiencias sobre la integración de la soja en los campos bajos: una por parte del Ing. Agr. Leandro Semeniuk, gerente técnico del Ingenio de Arroz Tío Nico, ubicado en Paraguarí, y otra del Ing. Agr. Adrián Szot Cuba, responsable técnico de Establecimiento Hugo Hutz, situado en Itapúa. Ambos validaron la importancia de incorporar la oleaginosa en zonas anegadas, especialmente mediante el uso de tecnología y correctos manejos productivos.   En la ocasión, Szot Cuba recaló que la amplia ventana tecnológica permite llevar el cultivo de la soja más allá de las fronteras productivas. Además de Itapuá, zona de acción de Establecimiento Hugo Hutz, el ingeniero citó a Ñeembucú como una zona de expansión de la oleaginosa, ya sea en forma de nuevas áreas o como estrategia de rotacion con el arroz.   El responsable técnico de la firma señaló que se lograron muy buenos resultados con el sistema de drenaje, ya que hace cinco años se está trabajando con esta modalidad. Agregó que los manejos dependen de las precipitaciones, puesto que el establecimiento no posee la capacidad de regar las áreas.   En la próxima campaña el objetivo del Establecimiento Hugo Hutz es mantener la estructura de la soja en campos bajos, ya que se ha logrado el 100 % del desarrollo del campo.   Por su parte, Semeniuk, gerente técnico de la empresa arrocera, resaltó que “el inicio de la soja en áreas de arroz se refiere a mayores costos de estructuración”. Señaló que la compañía no tiene planes de expandir el área sojera y solo se busca la rotacion de cultivos.   Así también, destacó que gracias a la adquisición de equipamientos está previsto iniciar el proceso de suavización de hasta 800 hectáreas del campo en Paraguarí, siempre y cuando las condiciones climáticas acompañen.   [Foto icon-camera : Revista Productiva]  

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Soja y arroz, combinación perfecta para producir alimentos en campos bajos

Un matrimonio que se va fortaleciendo es el que componen el arroz y la soja en los campos bajos, que antes eran áreas marginales improductivas sin capacidad de generar alimentos o en algunos casos, escasos kilos de ganancia de carne por hectárea/año.   Es así que esta propuesta nace luego de la necesidad de cortar el tremendo avance de las malezas resistentes a los herbicidas manejados en el cultivo de arroz. Este cereal venía perdiendo productividad y pronto se avizoraban, incluso, campos abandonados por la presión de las hierbas indeseadas, principalmente el arroz colorado.   Hoy, tras haber explorado buenas herramientas de manejo, mediante el acceso al conocimiento y tecnología aplicados en Brasil y Uruguay, en Paraguay el horizonte de la producción de arroz se amplía de la mano de una alternativa agrícola en estos campos, la soja, reina de las proteínas que realiza un fantástico trabajo de “herbicida natural” en esta integración.   Todo este concepto fue plasmado en la última jornada de campo del Ingenio de Arroz Tío Nico, desarrollado en Caapucú, departamento de Paraguarí. En esa ocasión, el Ing. Agr. Leandro Semeniuk, encargado de Producción de Arroz Tío Nico, comentó que se tomó la decisión de incorporar soja en los campos del cereal para reducir la incidencia de malezas que provocaba pérdidas de áreas, por una parte, y, por otra, elevar la productividad del arroz.   Indicó que la rotación de soja y arroz generó grandes productividades y un área más limpia, por lo que se busca que la oleaginosa sea una herramienta técnica y lucrativa para la empresa. “Paga los costos, mejoramos el suelo y tenemos productividad de arroz tanto en calidad como en cantidad”, especificó.   Por otra parte, señaló que la firma realizó varias adecuaciones para llevar adelante este proyecto. Entre los cambios, mencionó que trabajaron con profesionales de Brasil, realizaron análisis de suelos, se adquirieron nuevas tecnologías y se aumentaron los sistemas de drenaje.   La estimación de aumento de rendimiento con este sistema es del 20 % y una disminución del 15 % de los costos de producción. “Al cumplir con los requerimientos de la soja, estamos entregando dos a cuatro veces de mejor condición que al hacer arroz con arroz”, destacó.   Indicó que se realizó un trabajo minucioso para la selección de variedades de soja con tecnología STS para lograr un mejor comportamiento de la oleaginosa en estas áreas tradicionalmente arroceras.   Como gran intervención para las próximas campañas, adelantó el inicio del trabajo de suavización de las áreas, mediante la incorporación de maquinarias adaptadas para este fin, además de la suma de profesionales altamente capaces con el fin de reducir la incidencia de áreas con complicaciones de manejo de agua.   Investigación. Por su parte, el Ing. Agr. Rodrigo Schoenfeld, investigador del Instituto Riograndense de Arroz (IRGA), que está asesorando a productores de Paraguay a través de un contrato con Matrisoja, destacó las mejoras del manejo con la expansión de los rubros agrícolas en los campos bajos y la ganadería, principalmente por el incremento de la productividad para el productor. Acotó que mejoraron las condiciones ambientales por la reducción del gas metano.   La alianza del arroz y la soja también permitió controlar las malezas, plagas y enfermedades. Resaltó, además, que se trata de un proceso de aciertos y errores, ya que se requiere de mayor conocimiento sobre la preparación de los suelos y el uso de los cultivos alternativos para luego pensar en lograr una estabilidad en los procesos.   “El productor debe cumplir todas las etapas e ir despacio. Veo un sector productivo que va madurando y está consolidándose en Paraguay”, concluyó.   Decisión. El capitán del barco, don Nicolás Semeniuk, director general de la empresa, comentó acerca de la importancia del proceso de desarrollo del área arrocera de la firma y del país, ya que este progreso ayuda a los productores a sobrevivir a los desafíos que se enfrenta el sector agrícola. Sobre la iniciativa, manifestó que vieron la necesidad de incorporar soja para cuidar las áreas afectadas por el arroz colorado.   En cuanto a los desafíos, comentó que las inversiones a futuro están ligadas a una mejor tecnología para evitar las pérdidas de rendimiento ante la formación de los espejos de en el momento de cosecha. Asimismo, el empresario instó a las autoridades a que le dejen trabajar al sector productivo y le provean el apoyo necesario para ello.   “Vamos a seguir adelante con la empresa Tío Nico para demostrar que hay muchas cosas que se pueden hacer en este país porque en el campo está nuestro futuro. Si logramos ese futuro, el Paraguay va a cambiar”, añadió.   Nuevas generaciones. Elías Ovelar Semeniuk, integrante de la tercera generación de Arroz Tío Nico, comentó que se siente orgulloso de su familia, ya que creció con buenos valores y principios. Destacó el crecimiento de la empresa a lo largo del tiempo y el trabajo realizado por cada uno de sus familiares.   “Tengo un desafío muy grande porque estoy cambiando de rol. Me desempeñaba como futbolista y hoy me toca con mucho orgullo encarar una nueva etapa”, puntualizó.   Subrayó que su abuelo, Nicolás Semeniuk, es un gran ejemplo de superación por la forma en la que él y su abuela llevaron adelante el emprendimiento Tío Nico. Agregó que lo más importante es mantener la humildad para que el trabajo esté bien hecho.   BASF. En cuanto a las innovaciones de BASF Paraguaya, la Ing. Agr. Nora Huber, miembro del área de Desarrollo Técnico de Mercado de la compañía, resaltó los herbicidas Basagran y Herbadox para el manejo de malezas en arroz. Explicó que se presenta una formulación renovada y amigable con el medioambiente debido su lenta liberación, por lo que el banco de semillas para el cultivo de arroz es más fácil de manejar.   Por otro lado, hizo hincapié en la utilización de productos preemergentes para el manejo de malezas. En ese caso, el Herbadox es una solución ideal presiembra y

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Soja: fiel compañera del arroz en suelos marginales

La incorporación de la soja como una alternativa de rotación con el arroz es una tendencia agronómica que ayuda a reducir, por una parte, la incidencia de malezas para el cereal y, por otra, a dotarles de un rubro económicamente viable a estos suelos considerados, en muchos casos, marginales.   En la zona de San Cosme y Damián, el equipo de Productiva acompañó al Dr. Ing. Agr. Héctor Ramírez, director de Arrozal S.A., en una gira por parcelas de arroz que se encuentran en rotación con soja.   “En este, así como en muchos campos, existe una rotación de arroz con soja, porque es lo mejor que hay, ya que se le brinda una mayor vida al suelo, mejorándolo con materia orgánica, fundamentalmente en niveles de nitrógeno y también reduce los niveles de infestación de arroz colorado”, manifestó.   Este sistema está avanzando rápidamente en Paraguay y Brasil, que tienen muchos problemas con el arroz rojo. Actualmente, muchos campos que eran de arroz, específicamente, hoy reciben esa rotación de especies.   Expresó que en Paraguay se dispone de mucha más tierra para el desarrollo de este sistema. Agregó que existen campos para arroz, pero que no tienen suficiencia de agua; por lo tanto, esta rotación de soja en tierra baja irá creciendo en los próximos años.   Ramírez acotó que este avance requiere una canalización más profunda para el drenaje y para que baje el nivel freático, porque cuando durante los periodos lluviosos es muy fácil que estos campos bajos se inunden. Añadió que la soja no soporta ese periodo largo de inundaciones con altas temperaturas.   Así también, destacó que puede mejorar la parte de fertilidad de los suelos y el drenaje para los campos de arroz, ya que todavía falta mejorar el manejo del agua, tanto de riego como de drenaje. “Bienvenida la soja para la zona porque va a resolver problemas de arroz rojo y también está mejorando la estructura del suelo para el propio arroz”, significó.   Expresó que en la zona visitada se pueden observar diferentes opciones de cultivos agrícolas, ya que es un campo que tiene una alta infestación de arroz colorado. “Venimos trabajando con diferentes manejos para saber si podemos recuperar el potencial, ya que es un campo muy productivo, pero en cierta forma el arroz colorado venía quebrantando esa parte y llevando hacia abajo los niveles de productividad”, resaltó.   Control Para el control de malezas en el cultivo de arroz desarrollaron dos estrategias. Una de ellas fue dejar el suelo sin uso por un año, solamente con preparaciones sucesivas, ya que en la medida que fueron apareciendo las malezas, fueron eliminadas mecánicamente. En ese sentido, hubo tres fases de discos durante un año con el fin de reducir el banco de semillas. Luego de lograr el objetivo, se realizaron desecaciones químicas con glifosato.   En la parcela de arroz la siembra arrancó a finales de agosto en un campo limpio, en donde se observa el efecto del trabajo realizado.   La segunda estrategia fue el manejo con la barra química, cuyo objeto fue conseguir que la maleza no llegara a producir semilla. Agregó que mediante estas dos alternativas se logró reducir los niveles de infestación del arroz colorado.   Corrección Al incorporar la soja en campos de arroz es necesario considerar ciertos manejos, como la corrección de la acidez del suelo para alcanzar un escenario propicio de desarrollo de la producción de la oleaginosa. “Es fundamental la corrección de suelos en la parte nutricional y de acidez porque estos campos son muy ácidos y con alto contenido de aluminio, que puede ser tóxico para la soja. Se tiene que hacer el encalado en diferentes niveles”, recomendó Ramírez.   Después del cultivo de arroz los niveles de fósforo y potasio en el suelo aumentaron, considerando que los campos vírgenes que iniciaron con este rubro registraban al principio niveles muy bajos de estos nutrientes. Acotó que luego de unos cinco a diez años de cultivo de arroz, los niveles de fósforo aumentaron sustancialmente. Además, con la corrección la disponibilidad de esos nutrientes también mejoró tanto para la soja como para el cereal.   Por otra parte, la sequía que se registró al inicio de la siembra en esta campaña demandó el establecimiento de una estrategia importante como lo es el baño de siembra. “Tenemos la gracia de Dios de disponer de suficiente agua tomada del río Paraná, entonces lo que hacemos con el campo preparado es un baño para que emerjan las malezas para desecarlas antes de la siembra”, explicó.   De esa forma se logra una germinación más rápida, ya que el objetivo es ganarle la carrera a las malezas en este periodo, considerando que el arroz ejerce una cobertura del suelo que inhibe la germinación de malezas; por lo tanto, cuanto más rápido se realiza el trabajo, la competencia con la maleza será menor.   Además, con este enfoque se busca minimizar el uso de herbicidas porque no es fácil controlar al arroz colorado porque ya es resistente, a pesar de que la variedad de arroz utilizada sea tolerante. “La opción que tenemos de control químico prácticamente ya no responde en esta situación”, aseveró.   Estructuración La estructuración de los campos bajos es necesaria para obtener un éxito en la producción de soja y consolidar el drenaje en cultivos de arroz.   Ramírez explicó que la incorporación de la paja de manera inmediata después de la cosecha es lo mejor que existe porque en estos campos se llega a 10 000 kg de arroz por hectárea y con eso la biomasa del cereal también es elevada. Dijo que el índice de cosecha de paja-grano en el arroz es del 50 %, por ende, incorporar con discos esa paja es muy difícil una vez que se seque en el campo.   “Nosotros no recurrimos a la quema y, por otro lado, el reciclaje de la paja es muy importante porque absorbe muchos nutrientes, entonces queda mucho remanente de elementos nutricionales en

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