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Agricultura

Establecen criterios técnicos de calidad de granos de soja

Con el objetivo de definir los requisitos de identidad y calidad del grano de soja en su estado natural para consumo se presentó la tercera edición de la “NP 23 001 80. Granos Comerciales. Soja. Requisitos”. La actualización de la norma, que permite contar con un padrón de calidad de la oleaginosa, fue lanzada por el Instituto Nacional de Tecnología Normalización y Metrología (INTN) durante la Agrodinámica 2024 (Hohenau, Itapúa).    El INTN resaltó la participación de todas las partes involucradas (consumidor, productor, regulador e intereses generales), quienes compartieron sus conocimientos técnicos y experiencia durante el proceso de normalización.   Señalan que el aporte de esta norma para el sector de granos comerciales es sumamente valioso como herramienta de sustento de las reglamentaciones técnicas y el desarrollo del sector.   Dentro de las condiciones generales de la norma se especifica que el lote o partida de granos de soja que presente olores objetables, granos amohosados, revolcados en tierra y aquellos tratados con productos que alteren su condición natural o que por cualquier otra causa sea de calidad inferior a la indicada en esta en la norma será rechazado.   La norma agrega que en caso de desacuerdos por alguna de las características en la toma de muestras, ensayos fisicoquímicos y sensoriales realizados por el vendedor y/o el comprador, se podrán someter a un peritaje para su arbitraje, conforme lo establece la autoridad competente y cuyo resultado obtenido será considerado como definitivo.   En cuanto a los requisitos, la norma establece que el grano de soja debe cumplir con varias especificaciones, entre las cuales se destaca que la suma total de granos inmaduros, granos chuzos o deformados, granos brotados, granos fermentados, granos ardidos, granos quemados y/o carbonizados, granos amohosados, granos dañados no debe exceder del total de 8 %.   En cuanto a requisitos físicos y químicos, acota que el lote de granos de soja debe tener un valor máximo de humedad de 14 %, y ausencia total de insectos, excreciones de pájaros y roedores, metales, vidrios y semillas tratadas.   El Comité Técnico de Normalización CTN 23 “Granos Comerciales”, encabezado por el INTN y que trabajó para la actualización del documento, estuvo conformado por la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Unión de Gremios de la Producción (UGP), Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Bolsa de Valores de Asunción (BVA), Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de semillas (Senave).   Sobre la actualización de la norma, el presidente de Capeco José Berea, en conversación con productiva.tv, expresó: “Estamos poniendo la casa en orden”. Acotó que había normas que no estaban bien definidas, por lo que se desarrolló en conjunto con otros gremios este trabajo, que ahora debe ser promocionado tanto interna como externamente, es decir, tratar de vender la soja paraguaya con este padrón de calidad. Agregó que la idea es extender también la normalización al maíz y al trigo.  

Agricultura

Importancia de la calidad del trigo en la industria

La calidad del trigo cumple un rol fundamental dentro de la industria, especialmente por las exigencias actuales del consumidor, pero la definición de ese concepto es distinta para los diferentes sectores y existen múltiples aspectos que inciden en él antes de la etapa de comercialización del producto, explica el informe técnico Capeco, IPTA e Inbio.   En la actualidad, la tendencia mundial indica que la calidad no se trata de trigos mejores o peores; al contrario, se habla de que son distintos cereales con usos diferentes. Es importante darle al cliente lo que necesita y no lo que se pretende vender.   Según el informe elaborado por la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) y el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), la clasificación del trigo proporciona al comprador la información fidedigna sobre el producto que está adquiriendo, ya que define atributos y usos industriales sin necesidad de inspeccionar y analizar la muestra.   En ese punto, acota que la definición de calidad es distinta para los diferentes sectores. En el caso del productor, esta condición equivale a altos rendimientos y mayores márgenes de ganancia, mientras que para la industria molinera representa rindes en la molienda, peso de mil granos, cenizas en granos enteros y falling number o índice de caídas.   Para la industria panadera se destaca la importancia de la calidad del trigo, teniendo en cuenta diversos puntos, entre ellos el contenido de proteína y gluten, las propiedades reológicas de las masas (alveografía y farinografía) y también la prueba de panificación.   Asimismo, existen otros aspectos que tienen relación con la calidad del cereal. Para su uso comercial se tiene en consideración la limpieza y pureza del grano, la integridad física, la humedad y el estado sanitario del gran, además de los olores comercialmente objetables y otras características intrínsecas del grano, como el endosperma, germen, la concentración de proteína, actividad enzimática, etc.   En la industria molinera, por ejemplo, la calidad es esencial para alcanzar un alto rendimiento en harinas y porcentaje de extracción de sémolas. A parte de eso, se valoran los siguientes puntos: máxima blancura, fácil molienda, mayor peso o tamaño y uniformidad del grano y las coberturas del grano que sean fácilmente separables, entre lo más destacados.   Para la industria panadera la calidad está medida por la fuerza o estructura dada por la capacidad que tiene la harina de absorber la mayor cantidad de agua posible, soportar un amasado intenso y generar un gran volumen de pan. El empuje, en tanto, es dado por el poder fermentativo de la harina.   El informe destaca que para evaluar la calidad industrial del trigo se utilizan diversos parámetros. Uno de ellos es la humedad de grano, que es significativa porque si los granos alcanzan un valor entre 13,5-14 %, ya no pueden ser almacenados en buenas condiciones.   Por otra parte, se evalúa al gluten, un constituye de la fracción de proteínas no solubles en agua llamadas gliadinas y gluteninas. Su función principal es aglutinar a los gránulos de almidón y la panificación, así como también retener los gases que se forman por la fermentación con la levadura.   Otros de los puntos de evaluación de la calidad industrial del trigo son el peso hectolitrito, el falling number o índice de caída, las técnicas de alveografía y farinografía y la prueba de panificación experimental.   Según el reporte técnico, el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) es el órgano encargado de la clasificación del trigo en Paraguay. La norma de calidad que se debe utilizar para comercializar el trigo pan no clasifica en tipos de uso, sino por valores mínimos de eficacia.  

Ganadería

Proyectan certificar calidad genética para producir carne

La consultora GenSys Paraguay presentó un anteproyecto ante el Organismo Nacional de Normalización (ONN), dependiente del Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN), para establecer una norma nacional de certificación de animales superiores, con el objetivo de regular y garantizar la calidad del ganado con superioridad genética para su posterior comercialización.   La iniciativa surgió tras un análisis de la falta de normas oficiales que regulen y garanticen institucionalmente los productos resultantes de programas de mejoramiento genético. El anteproyecto está, actualmente, en etapa de Proyecto de Norma Paraguaya (PNP) en revisión.   Para ello se instaló un Subcomité de Mejoramiento Genético (Comité Técnico de Normalización 42) conformado por representantes de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Viceministerio de Ganadería (VMG-MAG) y la Asociación de Ciencias Veterinarias del Paraguay (ACVP), además de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Asunción (FCV-UNA), Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (FCA-UNA), Asociación Paraguaya de Reproducción Animal (APRA) y miembros del sector privado.   El proyecto plantea normas que encuadren el proceso de identificación de un animal de calidad genética superior para facilitar y fomentar el acceso a una oferta de ganado probada y eficiente para la rentabilidad ganadera, explicó el Ing. Agr. Carlos Ortiz Peña, socio-director de GenSys Paraguay, Consultores Asociados, y responsable directo del anteproyecto.   Ortiz afirmó que el proyecto es bastante significativo para la ganadería nacional, ya que es la primera vez que se propone normalizar oficialmente los requisitos que avalen la calidad genética de bovinos para la producción de carne; además, porque los involucrados directos serán los productores propietarios de los rebaños evaluados que direccionan su selección para obtener animales más lucrativos, de manera a mejorar el propio hato y explotar comercialmente la genética diferenciada producida, apuntando tanto al mercado nacional como internacional.   “La producción de genética respaldada por procedimientos estandarizados jugará un papel fundamental para estar a nivel de otros países de la región, donde se utilizan las evaluaciones genéticas que generan las Diferencias Esperadas en la Progenie (DEP) como principal herramienta en la selección”, acotó.   El modelo de mejoramiento genético de rebaños propuesto está diseñado para que productores o empresas ganaderas trabajen dentro de una competencia asociativa, es decir, para lograr mayor precisión en las informaciones genéticas para la selección mediante el procesamiento de más cantidad de datos provenientes de diferentes poblaciones unificadas.   “Este esquema está diseñado para bovinos resultantes de cruzamientos planificados y animales de razas puras con aptitud para carne”, precisó el director de GenSys Paraguay.   De acuerdo con el proyecto presentado, la normativa de procedimientos de control y evaluación avalará la calidad de animales identificados como superiores, lo que viabilizará, posteriormente, la implementación de procesos de acreditación e inspección que otorguen certificados que fomenten su uso y comercialización, facilitando el acceso del ganadero a herramientas reales de genética probada para el mejoramiento de la productividad. También aumentarán los elementos de trabajo para posicionar a la ganadería nacional como proveedora de genética diferenciada con valor agregado en el mercado extranjero.   Una vez consolidados los lineamientos de los procesos para la aplicación de la norma, el documento debe presentar un sello de calidad, emitido bajo normas legales, destinado a todos los animales que reúnan las condiciones mínimas para ser seleccionados dentro de los programas de mejoramiento, agregó Ortiz.   En definitiva, la normativa debe enlazar a los criadores en el proceso de selección y mejoramiento genético de sus rebaños.   Lo que se busca, finalmente, es que el animal sea considerado como superior según el Proyecto Técnico especificado bajo estas normas deba poseer un documento rubricado firmado por su propietario o representante legal, además del responsable de la inspección fenotípica y de las evaluaciones genéticas, que, a su vez, deberán ser acreditados por una entidad fiscalizadora.   [Fuente: Boletín informativo enviado por GenSys Paraguay]  

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