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Avance de la agricultura en tierras ganaderas obliga a redefinir estrategias productivas

La ganadería paraguaya atraviesa un proceso de ajuste estructural, donde la pérdida de superficie frente a la agricultura y los eventos climáticos extremos fuerzan a los productores a replantear sus sistemas productivos. Así lo explicó Gustavo Brum Heyn, quien señaló que el negocio ganadero enfrenta una creciente presión en términos de eficiencia. Desde su perspectiva, el avance agrícola responde principalmente a una cuestión de rentabilidad y adopción tecnológica. “El agricultor hoy tiene un mejor desempeño en inversión y tecnología, mientras que el ganadero muchas veces se mantiene en un sistema más tradicional”, sostuvo. En ese contexto, la nutrición pasó a ocupar un rol central dentro de la estrategia productiva, especialmente en años marcados por la sequía. “Fue el punto clave que nos permitió atravesar periodos muy complicados desde el punto de vista climático”, afirmó. El ejecutivo detalló que, en sistemas de ciclo completo, el impacto se siente con mayor fuerza en la cría, donde la presión sobre la pastura es constante. En ese sentido, cuestionó una idea aún instalada en el sector: “Existe el concepto de que la vaca aguanta cualquier condición, pero no es así. Cuando el animal sufre, eso se traslada directamente al ternero y afecta su desarrollo”. Frente a este escenario, la empresa avanzó hacia esquemas más intensivos, combinando recría a pasto con modelos de confinamiento e incluso cría bajo condiciones controladas en momentos críticos. “La lógica te dice que es mejor invertir en sostener el animal que perderlo”, resumió. En paralelo, destacó la importancia de incorporar conocimiento y adaptar tecnologías disponibles, en un contexto donde la variabilidad climática y la competencia por el uso del suelo obligan a una ganadería más dinámica. Con estos cambios, el sistema comienza a alejarse de un modelo tradicional basado en menor intervención, para avanzar hacia esquemas donde la gestión nutricional y la eficiencia productiva se vuelven determinantes. [Foto: Campo – ganado / Archivo / Productiva C&M]

Ganadería

Confinamiento en el Chaco central, respaldado por una nutrición de precisión

El margen de la actividad ganadera, y más aún en el confinamiento, es mínimo, por ende es necesario establecer estrategias y poner en práctica innovaciones tecnológicas para buscar elevar la productividad y, en consecuencia, la rentabilidad.   El Dr. Gustavo Brum Heyn, gerente de Producción de Mawes S.A., mencionó que la unidad de confinamiento, ubicada en el Chaco central, a escasos kilómetros de Centinela, opera de forma integrada con un software donde están identificados los corrales. Las informaciones trasmitidas a través de un dispositivo móvil le permiten al profesional conocer los tipos de dietas y tener la seguridad sobre las mezclas.   “Eso nos garantiza que se está yendo la cantidad y el porcentaje de cada producto como tiene que ser”, resaltó.   Indicó que la idea del desarrollo del confinamiento en el Chaco nació hace ocho años, ya que el objetivo era aprovechar las pasturas en periodo invernal. “Era una estructura más simple, pero con el pasar del tiempo fueron aumentando los animales y a la vez creció la necesidad de poner algo que sea más estructurado”, añadió.   Además, acotó que se pensó como una herramienta para mejorar los manejos.   Por otra parte, Heyn señaló que el emprendimiento desarrolló una estructura para la prestación de servicios para terceros ante el impacto de la sequía en la ganadería chaqueña. Si bien al principio la idea era tener una estrategia para ajustarse a las necesidades del negocio, luego se observó la posibilidad de ampliar el servicio a otros interesados.   “Ampliamos la posibilidad de atender a otras personas que sufren con la sequía y no tienen pasturas. Venimos de cuatro años de sequía; vino la lluvia para llenar los tajamares, pero no para la pastura”, destacó.   El profesional sostuvo que la falta de pasturas y agua causa retrasos en el desempeño de los animales. En ese sentido, el confinamiento resultó ser clave para cubrir las necesidades del negocio ganadero.   Al mismo tiempo, precisó que actualmente la capacidad instalada para el confinamiento de animales se encuentra a la mitad, sin embargo, al término de este periodo se ampliará a 7500 animales o 55 corrales que soportan entre 135 y 140 animales cada uno.   A su vez, resaltó que luego de la descarga de los animales en el confinamiento se establece un periodo de descanso. Los animales ingresan al corral con fardos disponibles y una dieta de adaptación para posteriormente ser destinados a sanitación.   Por otro lado, indicó que las herramientas de tecnología de nutrición permiten también la reducción de errores que pueden cometer las personas responsables del confinamiento. Asimismo, ayudan al ahorro de insumos, lo cual redunda en una mayor eficiencia y rentabilidad.   “Nosotros manejamos en torno de cuatro tratos por periodo. A veces con el calor tenemos que esparcir más veces la dieta para que no se pierda y para que los animales también coman y conseguimos ahorrar lo máximo posible”, puntualizó.   Entre los criterios técnicos establecidos para ajustar la dieta de cada categoría, comentó que realiza una lectura de batea para determinar cómo están los animales y cuánto tiempo tardan para comer. Todo este proceso es medido por el sistema utilizado por el confinamiento.   Por este medio se realizan las correcciones necesarias en dieta o manejo.   “El año pasado nosotros hicimos 1800 animales. Cuando yo llegué esos animales tenían un promedio de 620 gramos de ganancia diaria, pero hoy tenemos una red de productores donde siempre estamos conversando que buscamos la mejora de más de 550 gramos. Nosotros trabajamos con machos con 530 kg, vacas 500 kg y vaquillas, 420 kilos”, enfatizó.   El profesional también hizo foco en el aprovechamiento de subproductos a base del algodón. Dijo que el expeller de algodón es un producto con 28 a 30 % de proteína y actualmente la fábrica produce este subproducto.   Remarcó que el 95 % de la dieta utilizada por el emprendimiento es producido en el Chaco. Este compromiso es parte de la visión de la dirección de la empresa, valoró.   En la actualidad, la planta de balanceados, que se llama Granos del Occidente, también se encarga de la producción del premix.   “Nuestra dieta está formada por fardo, capullo de algodón como parte del voluminoso, maíz grano húmedo o rehidratado y nosotros hacemos silaje de granos de maíz, además de cascarilla de soja, la torta del algodón, maíz y el sorgo molido para complementar eso y agua”, resaltó.   Enfatizó, finalmente, que la empresa está abierta a trabajar con nuevos aliados.   [Material publicado en el segmento Ganadería Productiva de la edición Nº 120 de octubre de Revista Productiva, página 18] [Foto icon-camera : Revista Productiva]    

Ganadería

La automatización en el feedlot permite una mayor eficiencia económica

La automatización en una unidad de confinamiento permite ordenar el stock de alimento, además de controlar con precisión la rotación de las materias primas dentro del establecimiento, la cantidad que ingresa y la que es suministrada. Así también, hace que el planteamiento del nutricionista llegue a la batea sin mayores complicaciones, con lo cual se logra mayor eficiencia y mejores resultados dentro de la planificación de la dieta, afirmó en Nación Productiva el Dr. Gustavo Brum Heyn, gerente de confinamiento de la firma Mawes S.A.   En el agroclásico de los domingos el profesional resaltó que gracias a la información que se obtiene por medio de la automatización, es posible encontrar y solucionar los errores dentro del circuito de la alimentación, ya que la inmediatez de la tecnología permite una reacción al instante, a fin de minimizar las pérdidas y corregir las equivocaciones.   Resaltó que en la gestión de una unidad de confinamiento son importantes no solamente los tratos o las raciones que se les proporcionan a los animales, sino también el manejo de los insumos y la administración en general del establecimiento.   Por ello recalcó que la automatización le brinda una seguridad muy grande al productor, pues le facilita la toma de decisiones con los datos recolectados porque la herramienta acompaña todo el proceso dentro de la unidad productiva, inclusive para tomar posición de compras y ventas dentro del establecimiento.   Mawes S.A. es una unidad productiva que se encuentra a unos 60 km de Loma Plata, en la zona de Centinela, departamento de Boquerón, Chaco, que hace ocho años se dedica a la producción ganadera con un proyecto de confinamiento.   El feedlot se presenta como un plan estratégico; la pastura es utilizada en la época de buenas precipitaciones, mientras que el encierre se desarrolló mirando la época de escasez de lluvias. Además, el profesional añadió que el establecimiento invierte en la producción agrícola y la terminación en corral le da valor agregado, con lo cual se cierra el ciclo productivo.   Añadió que este esquema de trabajo es importante para aliviar la carga de animales en el campo, ya que con una alta rotación en la pasturas aparecen las malezas y eso también tiene un alto costo.   Cabe destacar que la unidad productiva como servicio también cuenta con hotelería bovina, además de algunas alianzas por medio de las cuales recibe hacienda de otros productores del lugar.   Remarcó que en el Chaco existen todas las materias primas para formular una buena dieta en el confinamiento. No obstante, acotó que la sequía de los últimos años le golpeó a la agricultura en esa región del país, por lo que a veces es necesario salir a comprar insumos.   En cuanto a los trabajos que se vienen realizando para una mejor conversión de los animales, el profesional explicó que además de la elaboración de una dieta eficiente con los insumos disponibles, el correcto uso de los datos obtenidos para minimizar los errores y una apuesta importante por la genética son sumamente importantes, teniendo en cuenta de que el establecimiento realiza el ciclo completo, es decir, cría, recría y terminación.   En cuanto al mercado, señaló que es un momento atípico, con una sequía persistente, pero con una gran disponibilidad de animales terminados, por lo que esta sobreoferta empuja el precio hacia abajo, en detrimento de los productores, considerando que los insumos están caros, lo que dificulta la gestión en el confinamiento, con muy poco margen de ganancia, concluyó.   [Foto icon-camera : Gustavo Brum Heyn / Ganadería Productiva / Archivo]    

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