El desafío del holando no es el frío, sino la alimentación y el barro
El invierno paraguayo no representa una amenaza importante para las vacas holando, pero sí plantea desafíos relacionados con la disponibilidad de alimento y las condiciones de humedad, según explicó a Productiva, el presidente de la Asociación de Productores de Leche y Criadores de Razas Lecheras (Aprole), Ing. Agr. Hugo Kehler. “Si además de tener invierno, el holando tiene comida, va a producir mucha leche en nuestro invierno. Pero también hay desafíos de estar en el barro”, indicó. El titular de Aprole explicó que lo que necesitan en los meses más fríos en Paraguay es un lugar seco, un pasto bien manejado o un estabulado, un compost barn o un freestall. “La vaca tiene que estar en un lugar seco, sin barro. Nuestros inviernos son muy húmedos, tenemos varias semanas de lluvia y un clima que no seca porque hay mucha humedad en el ambiente. El invierno le viene bien a la vaca”, afirmó el dirigente, al señalar que las temperaturas frescas favorecen el bienestar de una raza que suele sufrir más los efectos del calor que del frío. Kehler explicó que en Paraguay los episodios de heladas son escasos y de corta duración, por lo que no generan un estrés significativo para los animales, a diferencia de lo que ocurre en países como Estados Unidos o Canadá, donde las vacas deben permanecer resguardadas bajo techo durante largos periodos. Sin embargo, advirtió que las heladas pueden afectar severamente la producción de pasturas, especialmente en sistemas a campo. “Muchas veces se nos muere todo el pasto por heladas severas y ahí queda solamente pasto seco, lo que vuelve muy desafiante la alimentación de la vaca”, señaló. A esto se suma el problema del barro, considerado uno de los principales riesgos sanitarios durante la estación fría. El presidente de Aprole destacó que las vacas lecheras generan una importante cantidad de calor corporal debido a su tamaño y a la propia producción de leche. Según explicó, una vaca seca produce un calor equivalente al de 9 focos de 100 watts, mientras que cada 3,5 litros de leche producidos representan el equivalente a un foco adicional. Por esta razón, durante el invierno suele aumentar el consumo de alimento, ya que las condiciones climáticas resultan más favorables para el animal. En ese contexto, recomendó reforzar la suplementación en los sistemas pastoriles mediante balanceados y reservas de silaje para mantener o incluso incrementar los niveles de producción. “Si aprovechamos los días frescos y damos suficiente comida, podemos mantener e incluso aumentar la producción de leche durante el invierno”, concluyó. [Foto: Ing. Agr. Hugo Kehler / Archivo / Productiva C&M]


