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La planta de soja que pide el campo: “buenos rindes y estabilidad productiva”

La demanda del productor paraguayo cambió, hoy se prioriza la eficiencia productiva por sobre la estética de la planta, explicó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Ernesto Zelarayán, responsable de investigación y desarrollo de Great Seeds. Subrayó que los mejoradores genéticos están orientados más que a variedades bonitas, a materiales que sean eficientes en ofrecer buenos rendimientos en diferentes ambientes, donde destacó la estabilidad productiva como un punto determinante a la hora de lanzar una variedad. El tipo de planta que se busca es que “no supere el metro de altura, que sea erecta y que no tenga vuelco”, detalló. Un punto clave es la alta capacidad de ramificación, porque “cuando más ramas tenga y largas, es productiva la planta, más estable va a ser el rendimiento”, indicó. A diferencia de variedades que dependen del peso de las semillas para rendir, las de mejor ramificación “no dependen del tamaño de semillas, porque ya una planta hace muchas semillas per sé”, afirmó. Por eso recomendó a los productores: “Cuando vayan a un día de campo, más que mirar la planta en general, miren la cantidad de ramas que tiene y el largo de esas ramas. Esas son las variedades que tienen que seleccionar”. Zelarayán subrayó que la estabilidad productiva es determinante al lanzar una variedad. “Este año, las variedades que tenían esa estabilidad productiva fueron las que produjeron mejor. Y las otras, en una parte rendían 5000 kilos, en otras partes rendían 2000 kilos, en otras partes no rendían nada”, comparó. En zafriña, dijo que los materiales productivos se caracterizan por ser los más estables. Además, notó una “importante ganancia genética” en nuevos materiales asociados a tecnologías como I2X, que no solo aportan control de malezas sino también “un buen paquete genético para la productividad”, enfatizó. En cuanto a los trabajos que vienen desarrollando en la “cocina” de Great Seeds, dijo que están enfocados en mejoramiento por ambientes.  “El rendimiento no lo define la variedad. Lo define la interacción de la variedad, del ambiente y del manejo”, recordó. En ese sentido, expresó que, Great Seeds trabaja sobre los cuatro ambientes principales del país: Alto Paraná con buena lluvia, San Pedro con mayor variabilidad de lluvias, el Sur con buena lluvia y macrophomina, y el Chaco con estrés térmico e hídrico. Asegura que realizan ensayos en todas las regiones productivas de Paraguay. “Así vamos haciendo variedades a medida para cada situación”, explicó. Sin embargo, la preferencia es desarrollar materiales de comportamiento parejo en diversos ambientes. Como ejemplo citó a MBARETE, la variedad estrella actual: “Es una variedad de altísimo potencial de rendimiento y con resistencia macrophomina”. Según Zelarayán, “la sembrás en Itapúa, le ordeñás 5000 kilos; la sembrás en San Alberto, le sacás 5000 moneditas; la llevás a San Pedro y cosechás bien. Vas al Chaco… tengo un amigo que está cosechando 3000 kilos”, destacó. Aseguró que no es muy fácil obtener ese tipo de materiales y afirmó que esta variedad llegó para quedarse. “En Paraguay va a estar dando vuelta 10, 15 años tranquilamente porque tiene un potencial de rendimiento monstruoso y tiene la máxima resistencia macrophomina que tenemos en este momento en el mercado”, concluyó. [Foto: Ing. Agr. Ernesto Zelarayán / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

INBIO destaca el historial de la soja para el posicionamiento de variedades

El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) realizó un análisis a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), de 35 campañas de soja, con el objetivo de ayudar a los productores a tomar decisiones informadas de acuerdo con el ambiente de trabajo. El Ing. Agr. Omar Paredes, responsable de Comercialización de Semillas, resaltó que el historial de la soja es fundamental para determinar el nivel de inversión y las variedades adecuadas para cada departamento. Recomendó adoptar prácticas sostenibles como la siembra directa y la fertilización adecuada para lograr una estabilidad productiva en áreas más frágiles. El profesional responsable de Comercialización de Semillas del INBIO destacó que estos datos brindan un análisis del nivel de inversión que se puede realizar en los distintos departamentos y las variedades que se podrían posicionar en esas localidades, brindando una herramienta para su definición. “En sitios donde se tiene más frecuencia de rendimientos de más de 2500 kg/ha se puede apostar a variedades que te brindan mayores rendimientos, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como sequía. Los rendimientos, principalmente, están vinculados al clima, por lo que es importante en departamentos más frágiles en rendimientos, realizar manejos y prácticas sostenibles para poder quitarle el máximo provecho a los diferentes ambientes. Con eso se podrá lograr una estabilidad productiva”, analizó. Detalló que la recomendación siempre es adoptar prácticas sostenibles como la siembra directa, fertilización de acuerdo con análisis de suelo, aplicación de fitosanitarios en momentos adecuados, la adopción de variedades posicionadas para la zona y realizar la siembra dentro de la ventana recomendada. En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se puede observar cómo fue el avance del cultivo de la soja en nuestro país, observando que hay promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tienen una presencia histórica del cultivo mientras que las regiones con tradición en el cultivo mantienen un promedio regular en rango, donde por ejemplo está el departamento de Paraguarí con uno de los promedios más altos, sin embargo, su periodicidad es solo de 9 años. Fueron analizadas 35 campañas de soja, donde algunos departamentos están en todos los periodos, mientras que, en otros, los datos son intermitentes. Otro punto analizado es la superficie sembrada que es muy variable en los departamentos afectando esto a su rendimiento promedio. Volviendo al caso de Paraguarí, la superficie es mucho menor que en Alto Paraná e Itapúa, pero su promedio de rendimiento histórico es elevado debido a la variabilidad que presentan los otros departamentos por la cantidad de superficie sembrada. En el informe se puede observar que los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, San Pedro, Caazapá, Concepción y Canindeyú superan las 30 campañas con el cultivo de soja, siendo los más tradicionales. Atendiendo estos números y observando los resultados del Censo Agropecuario Nacional se puede deducir que gran parte de las fincas que forman el segmento de la agricultura familiar, menos de 50 hectáreas, siembran soja. Mientras que departamentos como Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes tienen pocas campañas con el cultivo de la soja, por lo que sus promedios están ajustados a las campañas en las que se sembró. En los promedios históricos, la mayoría de los departamentos superan los 2000 kilos por hectárea y en cuanto a mayor rinde promedio, la mayoría de los departamentos también superan los 3000 kilos por hectárea. Estos mayores rendimientos se dan en años donde hay mejores condiciones para el cultivo. Para poder entender mejor la situación de promedios de rendimientos, es importante poder observar la frecuencia en la que el cultivo estuvo presente en esos departamentos y cuál fue la cantidad de años con promedios de rendimientos superiores o inferiores a 1500 o 3000 kilos por hectárea. En campañas con más de 3000 kg/ha en promedio, departamentos como Cordillera, Paraguarí, Caaguazú y Alto Paraná en porcentaje tuvieron 20 % o más campañas donde se registraron rendimientos promedios en este rango. Mientras que también es relevante indicar que departamentos como Paraguarí y Cordillera tienen una frecuencia inferior de años con el cultivo, por lo que en el porcentaje se observa con promedios importantes dentro de la tabla. En el rango de rendimiento superior a 2500 kg/ha se puede mencionar que en más del 50 % de los departamentos se registra un rendimiento dentro de este rango, presentando los departamentos de Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y Caazapá. Estos departamentos son por excelencia las zonas más productivas de Paraguay, siendo este rango el de mayor relevancia para la producción. En el rango de superior a 2000 kg/ha, los departamentos mencionados arriba ya superan el 74 % de los años, donde ya ingresa también el departamento de Amambay, con un rendimiento en esta línea. Mientras que otros departamentos, como Guairá, San Pedro, Concepción, Cordillera y Paraguarí, no superan el 60% de los años en que su rendimiento histórico fue de esa manera. En el rango de menos de 1500 kg/ha, que representa el resultado de zafras en años malos para el cultivo se presentan los departamentos de Cordillera, Guairá, Misiones, Ñeembucú y Alto Paraguay, que porcentualmente el 20 % de las campañas tiene menos 1500 kg/ha en promedio de rendimiento, los cuales a su vez son los departamentos menos productivos. [Foto: Soja / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Estrategias para alcanzar estabilidad productiva en el Chaco

El alto porcentaje de vigor y germinación de las semillas, una mayor línea de sembradoras y el uso del sistema de aplicación selectiva son algunas de las estrategias agronómicas implementadas en el Chaco para el logro de una estabilidad productiva, comentó a Nación Productiva el Ing. Agr. Carlos Passerieu, director financiero de la empresa Palmeiras S.A.   Dejando de lado el factor climático, la producción agrícola en la región Occidental requiere actualmente de diversas medidas estratégicas para un mejor establecimiento de los cultivos. En ese sentido, conocimos la experiencia de Palmeiras S.A., una de las empresas con mayor trayectoria en la zona del Chaco Central.   Como política empresarial, Carlos Passerieu subrayó que se utilizan semillas que demuestren un alto porcentaje de vigor y germinación, considerando que la semilla utilizada en el Chaco es la que se produce durante la zafriña de la región Oriental, cuya cosecha se realiza en mayo y todo ese proceso de beneficiamiento de la simiente dura aproximadamente seis meses hasta la siembra en la región Occidental. “Esas semillas tiene mucho tiempo de almacenamiento y por más que estén en cámara de frío tienen pérdidas de energía”, indicó.   Sobre el mismo punto, ratificó que es necesaria una rápida germinación de las semillas utilizadas por las altas temperaturas que se registran en el Chaco. Por esto motivo, Palmeiras S.A. se basa en muestras proveídas por los semilleros y el cruce con los análisis de laboratorios.   Otra estrategia implementada por la empresa es el sistema de aplicación selectiva, que mediante el uso de equipos con sensores fue posible aplicar productos contra malezas en los lugares precisos. En una alta proporción, esto redujo la utilización de herbicidas y el agua, puntualizó el ingeniero.   Asimismo, la firma chaqueña cuenta con una mayor línea de sembradoras de última generación para realizar los trabajos tanto de día como de noche. Esto les permite cumplir con el plan de siembra y lograr el establecimiento de los cultivos, precisó Passerieu.        

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