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Agricultura

Corrección de suelos en campos bajos con nanotecnología

La expansión de la nueva frontera agrícola en Paraguay se concentra en el Chaco y en los campos bajos. Ante la necesidad de darles mejores condiciones a estos ambientes, surgen las tecnologías que pueden ser posicionadas para apuntar a un equilibrio y como resultado, elevar la productividad de los cultivos.   En esta edición de Revista Productiva acompañamos un trabajo en la región de Yuty, Caazapá, en donde la agricultura está dando pasos de confianza para consumar uno de los ambientes más promisorios en materia de estabilidad productiva. Es cierto que en estos ambientes la necesidad de mejorar la condición de los suelos viene aparejada con manejos de rotación de culturas que permitan generar a la vez una mayor absorción de agua y nutrientes, pero el gran paso observado en la experiencia de esta unidad es la adopción de herramientas nanotecnológicas para la corrección de los suelos, además de comenzar a evaluar la respuesta de los fertilizantes líquidos en estos campos.   Luciano Albert, director de Nanomix Paraguay, resaltó que el sistema de producción que se viene desarrollando en esta unidad productiva al incorporar partículas nanotecnológicas en suelos bajos representa toda una innovación. Catalogó la experiencia como una aventura desafiante, ya que estos campos son anegados y su fertilidad es muy baja, por ende, requieren mucha precisión en la nutrición, corrección de suelos y drenaje del agua para evitar pérdidas de productividad.   Estas parcelas llevan alrededor de seis años de agricultura; en un principio se introdujo el cultivo de arroz y hace cuatro años se está haciendo soja. Explicó que el campo fue adquirido por su abuelo hace 22 años y este estuvo alrededor de 15 años desarrollando la ganadería con pasturas naturales.   Albert indicó que fue necesario también implementar ajustes en cuanto a infraestructura como la sistematización del agua, canales, microdrenajes, balos principales, secundarios y terciarios, así como el mantenimiento para mejorar la infiltración de los suelos, una rotación correcta para mejorar la estructura y también la incorporación de nuevas tecnologías para poder lograr cultivos rentables en un periodo corto de tiempo.   “Con el pasar de los años y con las correctas rotaciones y manejos se van tornando en campos hiperproductivos, dado que la principal limitante que sufre el agricultor es la falta de agua en esta zona. Lógicamente, tuvimos años malos, pero en general acompaña la disponibilidad de agua”, subrayó.   En esta unidad productiva también se incorpora la rotación de cultivos. Al respecto, mencionó que en el invierno se optó por el trigo y tuvieron buenos rendimientos.   En cuanto a los manejos, estos lotes tienen una rotación con maíz y a futuro se pretende incorporar el cultivo de sorgo para buscar una raíz más rústica y robusta, de modo a poder lograr una mejor infiltración y estructuración del suelo.   “En esta parte del país las lluvias nos acompañaron desde el principio, con un acumulado de alrededor de 700 mm. Esta es una soja que se sembró alrededor del 6 de setiembre, lo que nos permitió que se desarrollara correctamente, atendiendo las limitaciones existentes en este campo”, enfatizó.   Mencionó también que se realizan correcciones en cuanto a topografía para evitar microinundaciones, que generan pérdidas de hasta 10 % de productividad.   Estas áreas tuvieron un estrés hídrico en la etapa final del cargado de granos, pero lograron promediar rendimientos de 3340 kg por hectárea.   Nutrientes. Por su parte, el Ing. Agr. Blas Ramírez, asesor técnico comercial de Nanomix, habló del trabajo de balance de nutrientes que se realiza vía fertilización en base, con el acople de la nanotecnología y aportes de carbonato de calcio, carbonato de magnesio y silicatos en surco con la tecnología de la firma.   “Nos permite aplicar esto en una forma de suspensión de nanopartículas que nos ayuda a mejorar el surco donde la semilla ya va a crecer; lo bueno del producto es que nos permite mezclar con los rizobios, que también son muy bajos en esta zona por la alta saturación, y nos permitió tener un buen desarrollo de cultivo y buena exploración radicular hasta donde nos permitía el perfil”, puntualizó.   Sostuvo que al ingresar a esta parcela este año fue necesario hacer un muestreo a fin de conocer las características físicas y químicas de la zona, la textura y el régimen hídrico. “En la parte química nos encontramos que las limitantes principales eran el calcio y el magnesio; el fósforo encontramos que estaba bastante aceptable, los niveles de potasio también bastante bajos y los micros metálicos muy elevados”, detalló.   En las pruebas de laboratorio se observó que la mezcla de fertilizantes con el Rhizobium no afectaba su vida. Sin embargo, precisó que sí fue necesario hacer algunas adaptaciones con los aplicadores de surcos para poder usar el volumen que se estaba necesitando.   “El cultivo reaccionó bastante bien, tenemos muy buen desarrollo radicular y formación de nódulos. La cantidad de nódulos que formamos es bastante buena, considerando que estamos en un suelo con un pH 4.3; es un desafío bastante grande estar produciendo acá y en la aplicación de Nanomix DUO estuvimos con una dosis de 3 litros por hectárea en mezcla con los rizobios”, destacó el ingeniero.   Indicó que todas las plantas presentaron una buena homogeneidad en la emergencia, lo que les permitió recibir las primeras lluvias para que vayan acompañando el cultivo y promuevan el establecimiento de una raíz más fuerte.   En los estadios vegetativos se optó nuevamente por el uso Nanomix Duo, aplicado vía pulverización, ya que al ser una suspensión de nanopartículas permite hacer pulverizaciones o aplicaciones en surco sobre la planta o sobre el suelo. Fue acompañado por una dosis de 1,5 litros por hectárea y una dosis de boro, remarcó.   Así también, resaltó que este producto está compuesto por carbonato de calcio y carbonato de magnesio, lo que ayuda a desarrollar la planta.   Refirió que están comenzando un protocolo ya diseñado para este suelo con el producto Nanomix LEGUS, diseñado para

Agricultura

Independientemente del clima o los precios, el manejo del suelo es esencial

Cleverson Pozzebon, gerente técnico de Estancia Anahí, ubicada en Katuete, Canindeyú, mencionó en Nación Productiva, en el contexto del inicio de la nueva campaña agrícola 2024/2025, que con el tiempo se dieron cuenta de que independientemente de las proyecciones del año (precios y clima), las estrategias efectivas son siempre las mismas: diluir los riesgos y en especial, proteger el suelo, es decir, darle las condiciones necesarias para que el agua de lluvia se infiltre y se almacene.   «Ni los precios, ni los costos, ni los pronósticos influyen en nuestra planificación de zafra. Con el tiempo descubrimos que independientemente de las proyecciones o del año, las estrategias efectivas son siempre las mismas: diluir los riesgos y proteger el suelo. Estamos avanzando mucho en las correcciones del suelo y en las reestructuraciones con plantas», afirmó Pozzebon en el agroclásico de los domingos, ocasión en la que hablamos sobre el inicio de la nueva campaña de soja: ambientes, clima, costos y proyecciones.   Explicó que esto es un trabajo de fondo, ya que no se mira una campaña en particular, sino el conjunto.   Respecto a en qué condiciones reciben en Estancia Anahí esta nueva zafra, mencionó que ha sido un año muy difícil para toda la zona, con periodos secos y altas temperaturas, pero destacó que en el caso particular de este establecimiento, el saldo del verano fue el tercer mejor promedio de soja registrado.   Precisó que sí la zafriña fue muy afectada por la sequía, aunque en la estancia los cultivos de renta ocuparon solo el 37 % del área y el balance de todos los grupos ha sido positivo. “Siempre digo que la mejor forma de hacer sobrar plata es dejar de perder plata”, acotó.   Con relación a la condición actual, comentó que en la zona cayeron en los últimos diez días entre 50 y 60 mm, por lo que es probable que toda la zona hay iniciado la siembra esta semana, menos en Estancia Anahí, por una cuestión práctica, según argumentó, pues en lo que va de este 2024 en Canindeyú se tienen 600 mm acumulados, de los cuales 200 mm corresponden a enero, por lo que toda la lluvia de la semana apenas representa el promedio de los últimos siete meses. “Son 60 mm por mes. Aún estamos en déficit. La decisión de iniciar la siembra depende de la siguiente lluvia. Yo siempre digo que necesitamos aprender a manejar el agua así como los chaqueños”, resaltó.   En cuanto a su plan de implantación, dijo que hace tiempo siguen el mismo patrón, ya que planifican apenas un golpe de siembra, pero dura normalmente 45 días de inicio a fin. “Hacemos lo posible para no perder ninguna siembra, realizamos una buena implantación con humedad y usando bien los grupos de maduración relativa para escalonar también la cosecha”, precisó.   Aseguró que la preocupación en la estancia siempre es el suelo, por lo que recomendó mantenerlo con cobertura permanente, hacer rotación los cultivos, es decir, darle condiciones para que el agua de la lluvia se infiltre y se almacene.   “Lo que hacemos es pagar la deuda que tenemos de unos 20 años con el suelo con encalado. Y con todo ese trabajo mejoramos la resiliencia del suelo para soportar las adversidades climáticas», enfatizó.   Pozzebon aseguró que hace énfasis en el manejo del suelo porque quiere estar preparado para cuando se repita una zafra igual a la de 2021/2022, en la que se experimentó una extrema sequía y que generó un quiebre de casi 70 % de la producción a nivel país. “Para tener una idea de que es distinta nuestra forma de ver la agricultura, ahora mismo estamos con aproximadamente un 85 % de las áreas cubiertas con alguna planta verde, ya sea en estado terminal o recién implantada, y así es el patrón que estamos siguiendo hace algunos años», explicó.   Por otra parte, mencionó que el punto de equilibrio depende mucho del precio de venta efectivo; no obstante, considerando los valores actuales y teniendo en cuenta la alta inversión en encalado y en cobertura de suelo que realizan, estiman unos 2700 kg por hectárea, considerando también el costo operacional.   En ese sentido, resaltó que cada año va bajando el costo de producción porque tienen menos problemas con malezas, plagas, y enfermedades, gracias al trabajo que realizan con el suelo.   «Estamos sacando la plata que antes era invertida en protección y lo estamos aplicando en corrección de suelo y en cobertura de suelo. La receta que funciona la tenemos que repetir y mejorarla, y eso es lo que estamos haciendo», agregó.   Finalmente, Pozzebon dejó un mensaje para todos los actores del sector: «Hay personas que pasan la vida como si nunca fueran a morir, pero que mueren como si nunca hubiesen vivido. Que no sea este nuestro caso, podemos hacer la diferencia, dejar nuestra contribución a la agricultura. Somos bendecidos por estar en este país maravilloso, lleno de oportunidades, con buenas personas, con clima estable, sin eventos extremos, con un buen promedio de lluvia, solamente es mal distribuida. Es nuestra responsabilidad cosechar toda esa agua que cae. Tenemos una gran oportunidad para ser referentes en el mundo, construyendo un sistema de producción estable y sostenible con apenas decisiones. Y sí, el resultado es apenas una cuestión de decisión. No es un camino fácil, pero está lleno de satisfacción».   [Foto icon-camera : Cleverson Pozzebon / Archivo / Facebook Cleverson Pozzebon]

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