Agricultura
El suelo chaqueño comienza a presentar nuevos desafíos a medida que crece la expectativa de los ganaderos de mejorar los índices productivos de la mano, principalmente, de la incorporación de la agricultura, además de pasturas que puedan posicionarse según el ambiente, con el fin de estabilizar la producción de carne durante cada temporada. El día de campo “Pasturas para el Chaco”, organizado por la Fundación de Investigación y Desarrollo Agropecuario (Ideagro), se desarrolló el pasado 19 de marzo, con una importante participación de productores. En varias estaciones, los profesionales de Ideagro, constituida por las tres cooperativas más importantes del Chaco Central, compartieron conocimientos técnicos y la experiencia a campo de los nuevos conceptos que requieren ser difundidos en suelo chaqueño. En la actividad, que apuntó a la búsqueda de soluciones para los productores, el Ing. Agr. Maiko Doerksen, director del Servicio Agropecuario (SAP) de la Cooperativa Chortitzer, durante la primera parada realizada en la Estación Experimental “El Cambisol” del Chaco Central, ubicada en las inmediaciones de las ciudades de Filadelfia y Loma Plata, explicó que la idea inicial tuvo el interés de transmitir el concepto de la diversificación de pasturas que se está llevando a cabo en el Chaco Central. El profesional dijo que el objetivo de esta estación y jardín de introducción de pasturas, por un lado, es probar nuevos cultivares, sembrarlos, observarlos, hacer algunas mediciones y también seleccionar de estas pasturas las que parecen adecuadas para la zona, para posteriormente ubicarlas en los campos de los productores. El proceso consta de un total de tres etapas. Primeramente, es el jardín de introducción, luego se llevan las mejores pasturas al campo de un productor haciendo una parcela de validación y si persiste en el tiempo, ya se puede usar esa información para recomendar la siembra en mayor escala de esas pasturas. “Si podemos hacer la validación durante dos años ya es suficiente, pero, normalmente, lo mejor sería tener una validación de más tiempo porque tarda más probar y evaluar si un pasto persiste o no persiste; sin embargo, ya que estábamos en una situación crítica por un problema grande que tuvieron los productores con el gatton panic debido a la sequía, y la producción primaria realmente estaba en una situación compleja, se decidió adelantar el uso de otras pasturas”, explicó. Por ese motivo, el proceso fue acelerado y las recomendaciones técnicas se realizaron en un periodo de prueba menor; no obstante, se observa que en algunos casos la recomendación es distinta a la vigente, considerando la textura del suelo, el ambiente y el uso de la pastura. Diversidad de pasturas. En general, la base de la pastura en el Chaco es el gatton panic, un Panicum maximum introducido en la década de los 90. Agregó que gracias a este pasto la ganadería tuvo un crecimiento exponencial, ya que produce buena cantidad de materia, su calidad es muy buena en cierto periodo y, por otro lado, tiene persistencia debido a su adaptación a las condiciones climáticas y la abundante producción de semilla que posee. Doerksen dijo que también están trabajando con los Panicum híbridos tamani y quenia, además de aruana, zuri y mombaza, que son algunos cultivares que se han posicionado bastante bien. A la par de eso, mencionó que para los suelos arenosos consiguieron resultados muy buenos con la Bachiaria brizantha y los cultivares marandú y piatá. También con los híbridos, que con una fertilización adecuada se puede apuntar a una producción con buena calidad. Sabiendo también que la frontera agrícola va avanzando, la ganadería va trasladándose cada vez más a ambientes marginales. Por eso, acotó que están buscando especies que se adapten a las condiciones adversas, por lo que están trabajando con buffelgrass (Cenchrus ciliaris), grama rhodes (Chloris gayana kunth) y otras especies como el Cynodon, hablando del pasto vaquero y estrella. El objetivo es encontrar una especie forrajera adecuada para cada ambiente y necesidad y dejar de lado el monocultivo del gatton panic, además de diversificar las pasturas para que estén adaptadas a los distintos ambientes y en cuanto al sistema de pastoreo y conservación de forrajes, para que el productor tenga la opción de elegir una especie adecuada acorde a su necesidad y producción de forraje. Es la segunda jornada organizada por la Fundación Ideagro, aunque las parcelas fueron preparadas individualmente por los servicios agropecuarios. Sin embargo, para próximas actividades la idea es presentar algo en conjunto para dar vida a la Fundación. “A largo plazo también vamos a tener proyectos con la academia, entre las cooperativas, y con empresas que ofrecen semillas, con el objetivo de generar información y buscar soluciones para nuestros productores en el área de pasturas, calidad de forrajes, el área de producción de forraje”, añadió. Mencionó que será un pilar fundamental porque si bien la frontera agrícola avanzó de manera importante en los últimos años, el cultivo principal del Chaco sigue siendo la pastura. Calicata. El Ing. Agr. Yenny Dueck, miembro del Servicio Agropecuario de la Cooperativa Chortitzer, comentó que la calicata observada en una parcela de agricultura en integración con pastura permitió ver que las raíces van a una mayor profundidad del suelo. “Cuando se seca la pastura estas raíces son canales para infiltrar el agua. Es de suma importancia que la infiltración sea como tiene que ser en los campos agrícolas”, explicó. Comentó que si existe una cobertura en el suelo, hay menos escurrimiento y, además, las raíces facilitan la penetración hacia mayores profundidades. “En la agricultura necesitamos 1,5 m de agua acumulada de perfil cargado en el suelo para asegurar la agricultura y con la calicata pudimos demostrar que la raíces llegan a más de dos metros de profundidad y también con las pasturas podemos sacar el exceso de agua para evitar que se suban las napas y se salinicen”, destacó. Dueck dijo que, por ejemplo, la Ruziziensis se combina muy bien con el maíz y se aprovecha por uno o dos años