Condiciones climáticas marcan rindes variables y la calidad del maíz en Itapúa
Según el Ing. Agr. Rodolfo Lovera, directivo del establecimiento agrícola y ganadero Santa Librada S.A., ubicado en la zona de Natalio, Itapúa, la cosecha de maíz 2026 será irregular debido al retraso en la siembra por falta de lluvias en enero y las bajas temperaturas con la alta humedad de los últimos dos meses que están demorando el secado del grano. En conversación con Productiva, estimó que la cosecha en la región no supera el 5 % y que preocupa la calidad del producto. Agregó que, con los precios actuales, el punto de equilibrio del cultivo se ubica en torno a 5000 kilos por hectárea. El productor recordó que en el mes de enero especialmente faltó agua para el arranque de la campaña, por lo que se realizó muy poca siembra en enero y las parcelas implantadas en esas fechas sufrieron un poco la falta de agua. “Mayormente, la siembra de maíz recién arrancó el 5 de febrero a 10 de febrero en adelante. Entonces, un poquito más tarde de lo que uno quisiera”, acotó y agregó que a esta situación en los últimos dos meses se sumaron las temperaturas bajas y la alta humedad lo que podrían incidir en la calidad del grano. “En realidad, el maíz ya está listo, pero esperando a bajar humedad, que está muy lento por las condiciones climáticas que tenemos. Yo creo que hubo muy poca cosecha todavía. No creo que ni 5 % se haya cosechado todavía. Hay muchos maíces que ya están, digamos, fisiológicamente, pero esperando a que baje humedad por estas condiciones climáticas que no nos favorecen”, remarcó. Mencionó que al comienzo de la campaña otro desafío que enfrentó el productor de la zona es el ataque de orugas, principalmente por el ambiente seco que favoreció la aparición y complicó un poco el control de la plaga, pero con regularización de las lluvias se fueron normalizando también el control. “Siempre cuando tenemos poca humedad relativa en el ambiente, las aplicaciones no suelen ser tan efectivas como cuando tenemos los desarrollos normales”, subrayó. Asimismo, destacó que hubo algunas apariciones de enfermedades, pero resaltó que el productor ya está consciente en realizar las aplicaciones necesarias en el maíz. “Por ahí puede haber alguna diferencia entre materiales o no, pero creo que el productor también ya está más consciente de que tiene que hacer las aplicaciones de fungicida en maíz y eso también ayudó un poco a que no sea tan grave el tema de las enfermedades”, enfatizó. Dentro de este escenario dijo que se espera una producción con resultados variables en la zona, considerando que hubo zonas que recibieron mejores lluvias durante el establecimiento del cultivo. Además, dijo que hubo zonas donde las heladas golpearon un poco más, principalmente los lugares más bajos. “No sabría decir en comparación con el año pasado en kilos, pero creo que va a haber una buena cosecha, pero va a ser variable. Unas partes mejor, otras de acuerdo al arranque y también de zona si afectó más o menos la helada”, mencionó. Enfatizó que con los valores actuales del maíz y teniendo en cuenta el costo de producción, el punto de equilibrio oscila entre los 5000 kilos por hectárea. “Así como están los precios hoy, debe tener 5000 kilos limpios y por ahí después hablar que va sobrando algo, contando con el gasto de siembra, servicios y todas esas cosas”, resaltó. El productor expresó que este año la siembra del maíz dentro de la unidad productiva alcanzó el 30 %, el restante del área agrícola fue cubierto por trigo, canola y plantas de cobertura. “La idea era hacer más, pero como comenté, esa falta de lluvia ahí en el mes de enero, principio del mes de febrero, hizo que tengamos que ubicarnos netamente por materiales de ciclo superprecoces. Para evitar las heladas aquí en el sur, entonces eso limitó un poco el área. Y después tenemos lo que sería cobertura, abonos verdes, canola y tenemos trigo también”, concluyó. [Foto: Maíz – cosecha / Archivo / Productiva C&M]


