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Nuevo brote de fiebre aftosa en Asia enciende alerta global

El sacrificio de más de 600 animales y la imposición de cuarentenas en el oeste de Mongolia evidencian los riesgos de una enfermedad capaz de cerrar mercados internacionales y provocar impactos multimillonarios en la ganadería. La confirmación de nuevos focos de fiebre aftosa en Mongolia volvió a colocar la sanidad animal en el centro de atención del mercado pecuario mundial. Más de 600 animales fueron sacrificados por las autoridades veterinarias tras la detección de la enfermedad en las provincias de Bayan-Ölgii y Khovd, en el oeste del país asiático, donde ya se implementaron medidas de cuarentena y restricciones de movimiento para contener la propagación del virus, se lee en el portal Globo Rural. Según información divulgada por la agencia estatal china Xinhua, análisis laboratoriales confirmaron la presencia del virus de la fiebre aftosa en dos subdivisiones administrativas de la provincia de Bayan-Ölgii. Como parte del protocolo sanitario, fueron sacrificados 599 animales de producción y tres perros localizados en el área afectada. Además, días antes ya se había identificado otro foco en la vecina provincia de Khovd. Aunque el brote se encuentra geográficamente lejos de los principales polos exportadores de carne bovina del mundo, especialistas señalan que episodios como este sirven de advertencia para toda la cadena pecuaria internacional. La fiebre aftosa es considerada una de las enfermedades animales de mayor impacto económico a nivel global, afectando a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y otros animales de pezuña hendida. Su aparición suele generar restricciones comerciales inmediatas y la suspensión de exportaciones por parte de los países importadores. La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) considera a la fiebre aftosa una enfermedad transfronteriza de extrema relevancia para el comercio internacional. Los países que registran focos pueden perder temporalmente su estatus sanitario, comprometiendo negocios construidos durante décadas. Las consecuencias económicas de la enfermedad no son solo teóricas. En enero de 2025, un único foco de fiebre aftosa detectado en Alemania llevó a la adopción de restricciones comerciales por parte de varios países. Autoridades alemanas advirtieron que un solo caso podía prácticamente paralizar las exportaciones de carne y productos lácteos hacia mercados fuera de la Unión Europea, demostrando la sensibilidad del comercio internacional ante este tipo de eventos. Situaciones similares también se registraron recientemente en países como Líbano y Rusia, que debieron implementar medidas de contención, cuarentenas y sacrificios sanitarios para evitar la propagación de la enfermedad. Para Brasil, líder mundial en exportaciones de carne bovina, el brote en Mongolia no representa una amenaza directa para su rodeo nacional. Sin embargo, refuerza la necesidad permanente de vigilancia sanitaria, control fronterizo y mantenimiento de los programas de defensa agropecuaria. El tema cobra aún más relevancia porque esta misma semana China reconoció oficialmente a todo el territorio brasileño como libre de fiebre aftosa, eliminando antiguas restricciones sanitarias vinculadas a la enfermedad. La decisión es considerada histórica para el sector pecuario brasileño y amplía las oportunidades comerciales para la carne bovina del país. Este logro fue posible tras décadas de inversiones en vacunación, vigilancia epidemiológica y programas de erradicación impulsados por los servicios veterinarios oficiales. Con más de la mitad de las exportaciones brasileñas de carne bovina dirigidas al mercado chino, mantener este estatus sanitario se ha convertido en uno de los principales activos estratégicos del agronegocio brasileño. Si bien Mongolia tiene una participación limitada en el comercio mundial de carne bovina, los nuevos focos evidencian que la fiebre aftosa continúa circulando en diversas regiones de Asia, África y Oriente Medio. Para los países exportadores, el principal riesgo no radica necesariamente en la cantidad de animales afectados, sino en la rapidez con que la enfermedad puede desencadenar barreras sanitarias e interrumpir los flujos comerciales. En este contexto, cada nuevo brote registrado en el mundo funciona como un recordatorio de que la competitividad de la carne bovina no depende únicamente de la productividad o del precio, sino también de la capacidad de los países para proteger sus rodeos y preservar la confianza de los compradores internacionales. Para Brasil, que acaba de alcanzar uno de los hitos sanitarios más importantes de su historia ganadera, los acontecimientos en Mongolia refuerzan un mensaje claro: mantener la fiebre aftosa lejos del territorio nacional es tan importante como producir carne de calidad. En un mercado globalizado, la sanidad animal sigue siendo uno de los pilares fundamentales para garantizar el acceso a los mercados más valiosos del mundo. Paraguay. En el caso de Paraguay, el informe final, elaborado por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/OPS-OMS), concluyó que Paraguay cuenta con condiciones técnicas, operativas e institucionales favorables para responder de manera efectiva ante emergencias sanitarias relacionadas con la fiebre aftosa, de acuerdo con lo informado por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). Si bien los resultados fueron positivos, el informe identificó oportunidades de mejora que podrán ser abordadas mediante programas permanentes de capacitación y actualización operativa, con el objetivo de optimizar aún más la capacidad de respuesta del país. [Foto: Ganado bovino – imagen ilustrativa / Archivo / Productiva C&M]

El sacrificio de más de 600 animales y la imposición de cuarentenas en el oeste de Mongolia evidencian los riesgos de una enfermedad capaz de cerrar mercados internacionales y provocar impactos multimillonarios en la ganadería.

La confirmación de nuevos focos de fiebre aftosa en Mongolia volvió a colocar la sanidad animal en el centro de atención del mercado pecuario mundial. Más de 600 animales fueron sacrificados por las autoridades veterinarias tras la detección de la enfermedad en las provincias de Bayan-Ölgii y Khovd, en el oeste del país asiático, donde ya se implementaron medidas de cuarentena y restricciones de movimiento para contener la propagación del virus, se lee en el portal Globo Rural.

Según información divulgada por la agencia estatal china Xinhua, análisis laboratoriales confirmaron la presencia del virus de la fiebre aftosa en dos subdivisiones administrativas de la provincia de Bayan-Ölgii. Como parte del protocolo sanitario, fueron sacrificados 599 animales de producción y tres perros localizados en el área afectada. Además, días antes ya se había identificado otro foco en la vecina provincia de Khovd.

Aunque el brote se encuentra geográficamente lejos de los principales polos exportadores de carne bovina del mundo, especialistas señalan que episodios como este sirven de advertencia para toda la cadena pecuaria internacional. La fiebre aftosa es considerada una de las enfermedades animales de mayor impacto económico a nivel global, afectando a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y otros animales de pezuña hendida. Su aparición suele generar restricciones comerciales inmediatas y la suspensión de exportaciones por parte de los países importadores.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) considera a la fiebre aftosa una enfermedad transfronteriza de extrema relevancia para el comercio internacional. Los países que registran focos pueden perder temporalmente su estatus sanitario, comprometiendo negocios construidos durante décadas.

Las consecuencias económicas de la enfermedad no son solo teóricas. En enero de 2025, un único foco de fiebre aftosa detectado en Alemania llevó a la adopción de restricciones comerciales por parte de varios países. Autoridades alemanas advirtieron que un solo caso podía prácticamente paralizar las exportaciones de carne y productos lácteos hacia mercados fuera de la Unión Europea, demostrando la sensibilidad del comercio internacional ante este tipo de eventos.

Situaciones similares también se registraron recientemente en países como Líbano y Rusia, que debieron implementar medidas de contención, cuarentenas y sacrificios sanitarios para evitar la propagación de la enfermedad.

Para Brasil, líder mundial en exportaciones de carne bovina, el brote en Mongolia no representa una amenaza directa para su rodeo nacional. Sin embargo, refuerza la necesidad permanente de vigilancia sanitaria, control fronterizo y mantenimiento de los programas de defensa agropecuaria.

El tema cobra aún más relevancia porque esta misma semana China reconoció oficialmente a todo el territorio brasileño como libre de fiebre aftosa, eliminando antiguas restricciones sanitarias vinculadas a la enfermedad. La decisión es considerada histórica para el sector pecuario brasileño y amplía las oportunidades comerciales para la carne bovina del país.

Este logro fue posible tras décadas de inversiones en vacunación, vigilancia epidemiológica y programas de erradicación impulsados por los servicios veterinarios oficiales. Con más de la mitad de las exportaciones brasileñas de carne bovina dirigidas al mercado chino, mantener este estatus sanitario se ha convertido en uno de los principales activos estratégicos del agronegocio brasileño.

Si bien Mongolia tiene una participación limitada en el comercio mundial de carne bovina, los nuevos focos evidencian que la fiebre aftosa continúa circulando en diversas regiones de Asia, África y Oriente Medio.

Para los países exportadores, el principal riesgo no radica necesariamente en la cantidad de animales afectados, sino en la rapidez con que la enfermedad puede desencadenar barreras sanitarias e interrumpir los flujos comerciales.

En este contexto, cada nuevo brote registrado en el mundo funciona como un recordatorio de que la competitividad de la carne bovina no depende únicamente de la productividad o del precio, sino también de la capacidad de los países para proteger sus rodeos y preservar la confianza de los compradores internacionales.

Para Brasil, que acaba de alcanzar uno de los hitos sanitarios más importantes de su historia ganadera, los acontecimientos en Mongolia refuerzan un mensaje claro: mantener la fiebre aftosa lejos del territorio nacional es tan importante como producir carne de calidad. En un mercado globalizado, la sanidad animal sigue siendo uno de los pilares fundamentales para garantizar el acceso a los mercados más valiosos del mundo.

Paraguay. En el caso de Paraguay, el informe final, elaborado por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/OPS-OMS), concluyó que Paraguay cuenta con condiciones técnicas, operativas e institucionales favorables para responder de manera efectiva ante emergencias sanitarias relacionadas con la fiebre aftosa, de acuerdo con lo informado por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).

Si bien los resultados fueron positivos, el informe identificó oportunidades de mejora que podrán ser abordadas mediante programas permanentes de capacitación y actualización operativa, con el objetivo de optimizar aún más la capacidad de respuesta del país.

[Foto: Ganado bovino – imagen ilustrativa / Archivo / Productiva C&M]

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