El programa de Retención de Vientres, impulsado con recursos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y gestionados a través de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), ya colocó G. 40.000 millones destinados a fortalecer la recuperación del hato ganadero nacional, en un contexto marcado por la disminución del stock bovino y los desafíos climáticos que afectan al sector.
La iniciativa tiene como principal objetivo frenar la reducción del plantel reproductivo del país, incentivando a los productores a retener y desarrollar sus vientres en lugar de enviarlos a faena. De esta manera, se busca fortalecer la capacidad de reposición y crecimiento del rodeo nacional en el mediano y largo plazo.
Los fondos provienen de una innovadora operación financiera mediante la cual el Senacsa adquirió, por primera vez, bonos emitidos por la AFD. Esta acción representa un hito en la gestión financiera de la institución y refleja una estrategia orientada a reinvertir los recursos generados por el propio sector pecuario en su fortalecimiento y desarrollo.
Según los datos del programa, hasta la fecha fueron beneficiados 90 productores ganaderos distribuidos en 10 distritos de 6 departamentos del país: Boquerón, Concepción, Caazapá, Presidente Hayes, Amambay, Misiones. Las operaciones cuentan con un plazo promedio de 7,5 años y un financiamiento de hasta G. 1.000 millones por productor, canalizados a través de cinco Instituciones Financieras Intermediarias (IFIs), con desembolsos realizados íntegramente en guaraníes.
Además del impacto productivo, el programa ya contribuyó a la generación de 446 empleos, fortaleciendo la actividad económica en las zonas rurales beneficiadas.
Desde el Senacsa destacaron que la iniciativa forma parte de una respuesta integral y escalonada para enfrentar los desafíos estructurales que afectan a la ganadería nacional.
La medida cobra especial relevancia en un escenario donde la ganadería paraguaya enfrenta presiones derivadas de la reducción del stock bovino y la ocurrencia de eventos climáticos adversos, factores que han impactado la capacidad productiva y reproductiva del país en los últimos años.
[Foto: Vaca y ternero / Archivo / Productiva C&M]


