En un contexto marcado por altos costos de reposición y un mercado cada vez más exigente en calidad de carne, el Dr. César Borba, director de Granusa S.A., sostuvo que la clave para mantener la rentabilidad en la ganadería chaqueña pasa por trabajar con mayor eficiencia productiva, enfocándose en lograr más kilos por animal y una adecuada terminación de carcasa.
Durante una entrevista concedida en el marco de la Expo Pioneros 2026, el profesional explicó que el escenario actual obliga al productor a ajustar con mayor precisión el manejo nutricional y comprender mejor el comportamiento de las pasturas, especialmente en un año climático atípico para el Chaco.
“Es un año de muy buena transición. Venimos de una buena pastura de verano, una buena salida de otoño y hoy prácticamente entrando al invierno todavía tenemos campos verdes”, señaló. Sin embargo, advirtió que muchas veces ese verde puede resultar engañoso, debido a la presencia de alta fibra seca dentro de las pasturas.
“Hay campos que aparentan estar muy bien, pero cuando uno analiza la calidad realmente ya existe mucha fibra seca. Por eso hoy es fundamental entender la pastura para definir correctamente la nutrición y sostener ganancias de peso”, enfatizó.
Reposición cara y más presión sobre la eficiencia. Borba remarcó que el elevado valor de los mamantes cambió completamente la ecuación del negocio ganadero. Actualmente, indicó, los precios de reposición se ubican entre G. 25.000 y G. 30.000 por kilo, obligando a trabajar con márgenes mucho más ajustados. “Hoy el productor necesita comprar bien, recriar eficientemente y vender animales con más kilos y mejor terminación para compensar los costos”, explicó.
En ese sentido, aseguró que el sistema sigue siendo rentable, aunque solamente para quienes logren trabajar con altos niveles de eficiencia y tecnología aplicada. “El objetivo hoy es que el animal mantenga una ganancia constante de al menos 500 gramos por día y llegue a una carcasa mínima de 300 kilos”, detalló.
Según explicó, con valores actuales cercanos a USD 5 por kilo de carcasa, e incluso superiores dependiendo de la calidad, el negocio todavía puede cerrar positivamente, siempre que exista un manejo técnico adecuado.
El frigorífico empieza a pagar calidad. Uno de los puntos destacados por el director de Granusa fue el cambio que se está observando en la industria frigorífica, donde cada vez existe una mayor diferenciación según la calidad de terminación del animal.
“Hoy el frigorífico ya diferencia bastante más un animal bien terminado de uno mal terminado. Los que tienen buena cobertura grasa y mejor calidad de carne reciben bonificaciones”, comentó.
De acuerdo con Borba, actualmente esos premios pueden representar entre 5 % y 8 % adicionales sobre el valor final, lo que termina impactando directamente en la rentabilidad del productor. “Ese plus muchas veces es lo que termina pagando la cuenta”, afirmó.
Suplementación estratégica para mejorar la carcasa. El especialista también resaltó la importancia de utilizar suplementación estratégica en la etapa final de terminación, especialmente en categorías como toros destinados a faena. “Hoy tenemos que trabajar mucho más con tecnología. En el caso de los toros, por ejemplo, es necesario suplementarlos entre 60 y 90 días para lograr una buena cobertura grasa”, indicó.
Explicó que, si el animal no alcanza una adecuada terminación, pierde valor comercial y el frigorífico tampoco lo posiciona dentro de los segmentos de carne premium. “Ya no alcanza solamente con producir kilos. Hoy la eficiencia también pasa por entregar un animal bien terminado y con calidad de carcasa”, concluyó.
[Foto: Dr. César Borba / Archivo / Productiva C&M]


