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La agricultura regenerativa gana terreno para elevar productividad sin degradar el suelo

La agricultura regenerativa continúa ganando espacio dentro de los sistemas de producción del Chaco, impulsada por tecnologías orientadas a recuperar la salud biológica del suelo y aumentar la resiliencia de los cultivos frente a condiciones climáticas adversas. En ese contexto, Danilo Goossen, del área de investigación y desarrollo de Microvita, explicó que el principal objetivo del trabajo que vienen desarrollando es “reactivar la vida del suelo”, fortaleciendo los procesos biológicos y la fertilidad natural mediante herramientas integradas y acompañamiento técnico permanente. “La agricultura regenerativa busca regenerar la actividad biológica y devolverle vida al suelo. Hoy ya no hablamos solamente de productos, sino de resultados concretos que se pueden medir en estructura, fertilidad y capacidad de respuesta del sistema productivo”, expresó durante una entrevista concedida a Productiva. El técnico señaló que uno de los principales enfoques de la empresa pasa actualmente por el análisis integral de los suelos, evaluando la interacción entre los componentes físicos, químicos y biológicos para determinar el verdadero estado sanitario y funcional del perfil productivo. Dentro de esa línea de trabajo, Goossen destacó la utilización de la cromatografía del suelo, una metodología que permite realizar una especie de “radiografía” de la salud biológica del terreno. A través de este análisis, explicó, se puede observar cómo la actividad microbiológica y el desarrollo de plantas sanas contribuyen a mejorar la estructura del suelo mediante el aumento de materia orgánica y carbono. “El carbono funciona prácticamente como un pegamento natural entre las partículas del suelo, generando una estructura más estable, con mayor capacidad de infiltración y retención de agua”, indicó. Según detalló, este proceso permite reducir pérdidas por escurrimiento y mejorar la resistencia frente a períodos de sequía, un aspecto particularmente importante para regiones semiáridas como el Chaco Central. “El suelo pasa a funcionar como un amortiguador frente a condiciones climáticas adversas, permitiendo una producción más estable y resiliente”, sostuvo. Soluciones integrales y no productos aislados. Por su parte, Enrique Lauw, también integrante de Microvita, explicó que la empresa actualmente trabaja con una línea de más de 15 productos desarrollados tras varios años de investigación, aunque aclaró que el enfoque comercial no se basa en ofrecer soluciones individuales. “No trabajamos con productos aislados, sino con protocolos completos donde todas las herramientas actúan en armonía dentro del sistema productivo”, afirmó. Indicó que algunas soluciones están enfocadas en manejo biológico de hongos, otras en control de insectos y otras específicamente en estructuración del suelo, pero todas forman parte de una estrategia integrada. “La idea es ofrecer soluciones más amplias a problemas que hoy afectan al productor, ya sea por cuestiones climáticas, presión de plagas o degradación del suelo”, remarcó. Asesoría técnica y acompañamiento al productor. Ambos profesionales coincidieron en que el éxito de estas tecnologías depende también del compromiso del productor en aspectos clave como cobertura, manejo del suelo y adopción de prácticas sostenibles. En ese sentido, Goossen enfatizó que la empresa no solamente desarrolla insumos biológicos, sino que también trabaja fuertemente en consultoría y capacitación. “Es fundamental que el productor conozca su suelo, entienda cuál es su situación y pueda identificar correctamente cuáles son los pasos a seguir”, señaló. A cinco años de iniciar operaciones, Microvita asegura ya contar con resultados concretos en parcelas donde se viene trabajando bajo estos esquemas regenerativos. Incluso, mencionaron que en algunos casos los efectos positivos comienzan a observarse en períodos relativamente cortos, especialmente en pasturas. “Hemos visto incrementos de entre 15 % y 20 % en producción de masa foliar, pero no solamente en cantidad, sino también en calidad nutricional, lo que impacta directamente en la alimentación animal”, concluyó Goossen. [Foto: Danilo Goossen y Enrique Lauw – stand de Productiva TV / Productiva C&M]

La agricultura regenerativa continúa ganando espacio dentro de los sistemas de producción del Chaco, impulsada por tecnologías orientadas a recuperar la salud biológica del suelo y aumentar la resiliencia de los cultivos frente a condiciones climáticas adversas. En ese contexto, Danilo Goossen, del área de investigación y desarrollo de Microvita, explicó que el principal objetivo del trabajo que vienen desarrollando es “reactivar la vida del suelo”, fortaleciendo los procesos biológicos y la fertilidad natural mediante herramientas integradas y acompañamiento técnico permanente.

“La agricultura regenerativa busca regenerar la actividad biológica y devolverle vida al suelo. Hoy ya no hablamos solamente de productos, sino de resultados concretos que se pueden medir en estructura, fertilidad y capacidad de respuesta del sistema productivo”, expresó durante una entrevista concedida a Productiva.

El técnico señaló que uno de los principales enfoques de la empresa pasa actualmente por el análisis integral de los suelos, evaluando la interacción entre los componentes físicos, químicos y biológicos para determinar el verdadero estado sanitario y funcional del perfil productivo.

Dentro de esa línea de trabajo, Goossen destacó la utilización de la cromatografía del suelo, una metodología que permite realizar una especie de “radiografía” de la salud biológica del terreno.

A través de este análisis, explicó, se puede observar cómo la actividad microbiológica y el desarrollo de plantas sanas contribuyen a mejorar la estructura del suelo mediante el aumento de materia orgánica y carbono. “El carbono funciona prácticamente como un pegamento natural entre las partículas del suelo, generando una estructura más estable, con mayor capacidad de infiltración y retención de agua”, indicó.

Según detalló, este proceso permite reducir pérdidas por escurrimiento y mejorar la resistencia frente a períodos de sequía, un aspecto particularmente importante para regiones semiáridas como el Chaco Central. “El suelo pasa a funcionar como un amortiguador frente a condiciones climáticas adversas, permitiendo una producción más estable y resiliente”, sostuvo.

Soluciones integrales y no productos aislados. Por su parte, Enrique Lauw, también integrante de Microvita, explicó que la empresa actualmente trabaja con una línea de más de 15 productos desarrollados tras varios años de investigación, aunque aclaró que el enfoque comercial no se basa en ofrecer soluciones individuales.

“No trabajamos con productos aislados, sino con protocolos completos donde todas las herramientas actúan en armonía dentro del sistema productivo”, afirmó.

Indicó que algunas soluciones están enfocadas en manejo biológico de hongos, otras en control de insectos y otras específicamente en estructuración del suelo, pero todas forman parte de una estrategia integrada. “La idea es ofrecer soluciones más amplias a problemas que hoy afectan al productor, ya sea por cuestiones climáticas, presión de plagas o degradación del suelo”, remarcó.

Asesoría técnica y acompañamiento al productor. Ambos profesionales coincidieron en que el éxito de estas tecnologías depende también del compromiso del productor en aspectos clave como cobertura, manejo del suelo y adopción de prácticas sostenibles.

En ese sentido, Goossen enfatizó que la empresa no solamente desarrolla insumos biológicos, sino que también trabaja fuertemente en consultoría y capacitación. “Es fundamental que el productor conozca su suelo, entienda cuál es su situación y pueda identificar correctamente cuáles son los pasos a seguir”, señaló.

A cinco años de iniciar operaciones, Microvita asegura ya contar con resultados concretos en parcelas donde se viene trabajando bajo estos esquemas regenerativos. Incluso, mencionaron que en algunos casos los efectos positivos comienzan a observarse en períodos relativamente cortos, especialmente en pasturas.

“Hemos visto incrementos de entre 15 % y 20 % en producción de masa foliar, pero no solamente en cantidad, sino también en calidad nutricional, lo que impacta directamente en la alimentación animal”, concluyó Goossen.

[Foto: Danilo Goossen y Enrique Lauw – stand de Productiva TV / Productiva C&M]

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