Durante Expo Pioneros, el consultor de Dekalpar, Ricardo Martínez Peck, abordó los principales desafíos de la mecanización aplicada a la siembra en el Chaco paraguayo. Destacó la importancia de adaptar la tecnología a cada ambiente, calibrar correctamente las sembradoras y fortalecer la capacitación de los operadores como factores determinantes para mejorar la implantación de los cultivos.
La incorporación de tecnología en los sistemas de siembra continúa avanzando en el Chaco paraguayo, aunque todavía persisten desafíos técnicos vinculados a adaptación de equipos, calibración y manejo operativo a campo. Así lo expresó Ricardo Martínez Peck, consultor de Dekalpar y especialista en mecanización agrícola, durante una charla técnica realizada con Productiva TV, en el marco de Expo Pioneros 2026, donde compartió su visión sobre plantabilidad, precisión de siembra y uso eficiente de la tecnología dentro de sistemas productivos chaqueños.
Con más de cuatro décadas de experiencia trabajando en distintos países de Sudamérica, Martínez Peck sostuvo que la adopción tecnológica en el Chaco avanza con cautela debido a las particularidades productivas de la región. “El Chaco no perdona. Es una zona donde el error se paga caro, por eso cada incorporación tecnológica debe analizarse en función de su rentabilidad dentro del sistema”, afirmó.
Según explicó, el desafío no pasa únicamente por sumar herramientas nuevas, sino por evaluar cuánto valor real aportan al proceso productivo. “No hay tecnologías caras ni baratas; hay tecnologías que se logran rentabilizar o no. Ese es el análisis que hoy debe hacerse antes de incorporar cualquier innovación”, señaló.
Tecnología adaptada al ambiente chaqueño. Martínez Peck remarcó que uno de los errores más frecuentes es intentar trasladar al Chaco modelos de siembra diseñados para otras regiones agrícolas, especialmente del este paraguayo o gran parte del Brasil, sobre todo Mato Grosso.
Indicó que las condiciones de suelo, estructura física y manejo de cobertura hacen que el comportamiento de los equipos sea completamente diferente. En ese sentido, explicó que no siempre lo que funciona en el este funciona en el Chaco. “Aquí se trabaja sobre suelos más duros y con alta necesidad de cobertura vegetal. Esa combinación exige otro tipo de planteo técnico para la sembradora”, explicó.
Sobre el punto, destacó que la implantación en la región requiere prestar especial atención al comportamiento mecánico de los cuerpos de siembra frente a la resistencia del suelo y al manejo del rastrojo.
Cuatro puntos críticos en la calibración de sembradoras. El especialista también compartió los principales aspectos que considera indispensables al momento de calibrar una sembradora.
El primero, explicó, es verificar correctamente la transmisión para asegurar que la máquina entregue la cantidad exacta de semillas por metro lineal.
El segundo punto es controlar el índice de alimentación, observando si la placa distribuye correctamente la semilla, evitando dobles o fallas.
El tercero corresponde a la uniformidad de distribución, mientras que el cuarto —y uno de los más sensibles para el Chaco— es la profundidad de siembra. “Aquí un centímetro de diferencia puede definir el éxito o fracaso de la implantación. La profundidad de siembra pasa a ser prácticamente determinante”, indicó.
Según afirmó, incluso máquinas de alta tecnología requieren controles permanentes en campo, ya que ningún sistema garantiza resultados si no existe verificación operativa durante la labor.
El operador sigue siendo la pieza clave. Más allá del avance tecnológico, Martínez Peck insistió en que el operador continúa siendo el componente central dentro del proceso de siembra.
Comentó que en muchas ocasiones se observan excelentes implantaciones realizadas con máquinas simples y operadores comprometidos, mientras que también aparecen errores importantes en equipos de última generación por exceso de confianza en los sistemas electrónicos. “La computadora ayuda muchísimo, pero no reemplaza el criterio del operador. Hay que bajarse de la cabina, mirar el surco, revisar profundidad, distribución y emergencia. Eso sigue siendo irremplazable”, enfatizó.
Advirtió además sobre el riesgo de depender exclusivamente de la información que muestran monitores o sensores sin validación directa en campo. “La tecnología acompaña, mejora el proceso y aporta precisión, pero todavía necesita del ojo humano. Un operador capacitado junto con tecnología bien utilizada es una combinación imbatible”, aseguró.
Cultivos sensibles y margen de mejora en plantabilidad. Respecto al comportamiento de los cultivos dentro del Chaco, Martínez Peck mencionó que algunos materiales presentan mayor sensibilidad a problemas de implantación.
Destacó al girasol como uno de los más afectados por emergencias desuniformes, mientras que el sorgo mostró alta sensibilidad a errores de profundidad. También señaló que la soja requiere especial atención en profundidad uniforme, especialmente bajo determinadas condiciones de suelo.
En cuanto al potencial de mejora, consideró que el Chaco aún tiene margen importante para seguir creciendo en calidad de siembra. Aclaró que muchas veces el problema no está en el desconocimiento técnico, sino en que no siempre se dimensiona el impacto económico que puede generar una mala regulación.
Finalmente, durante su participación en Expo Pioneros, invitó a seguir fortaleciendo la capacitación técnica del recurso humano vinculado a la siembra.
[Foto: Ing. Mec. Agr. Ricardo Martínez Peck – stand de Productiva TV / Productiva C&M]


