La campaña de maíz zafriña en la zona de Volendam enfrenta una reducción de área y proyecciones de rendimiento moderadas por el ataque de plagas y condiciones climáticas adversas. Según el Ing. Agr. Pedro Viveros, de la Cooperativa Volendam, el cereal sigue siendo el principal cultivo de segunda en el norte, pero perdió superficie en los últimos años por la presión de la cigarrita, el alto costo de producción y los precios bajos, pasando de 9000 hectáreas hace cinco años a unas 2000 – 3000 actualmente en la zona de la cooperativa, desplazado por soja y chía.
El profesional remarcó que, si bien el maíz se mantiene como el principal cultivo de la zafra de segunda, ha perdido mucho espacio en los últimos años, por algunos factores como la presión de la cigarrita, el costo elevado de producción y el precio del grano que no logra recuperarse de todo.
“Los últimos años también tuvimos muchos problemas con la cigarrita, que es una plaga muy importante, y un fuerte ataque de orugas que también hace que el costo de producción se eleve un poco, y los precios de grano no vinieron como se esperaban, pero sigue siendo el cultivo más importante de la zafriña en el norte”, aseguró.
Enfatizó que en la zona de Volendam, anteriormente, alrededor de 5 años atrás, la superficie de maíz sembrada llegaba a 9000 hectáreas y que en los últimos años vino perdiendo para otros rubros, debido a las complicaciones que viene registrando el cereal. “Teníamos más de 9000 hectáreas de maíz zafriña, y hoy día está por casi 2000, 3000 hectáreas. Y todo el resto está un poco de soja y también la chía que ocupa una superficie importante”, añadió.
Agregó que, este año el clima también jugó un papel importante para el desarrollo de la zafriña, ya que hasta abril se registraron altas temperaturas, y un ambiente un poco seco.
“Dentro de todo se pudo desarrollar el maíz que se sembró a partir del 19 de enero, y esta última parte estaba afectando algunas condiciones climáticas, como el viento que empieza a tumbar algunos cultivos, pero en general están bien”, expresó y agregó que el cultivo está en etapa de precosecha, donde la primera parte entraría en cosecha a partir de la segunda quincena de junio.
Enfatizó que las condiciones climáticas marcaron el desarrollo del cultivo, por lo que no esperan rendimientos muy altos. “Lo que observamos por el campo es que no va a tener una alta productividad por estas situaciones, vino bastante alta la temperatura de febrero, marzo, parte de abril y la lluvia tardó en venir, y justo le agarró en la etapa vegetativa donde el maíz tiene que crecer”, remarcó.
A esto se suma la alta incidencia de orugas (Spodoptera Frugiperda), que según el profesional no recuerda una presión tan alta de esta plaga. “Tuvimos un ataque fortísimo a nivel nacional y regional de la oruga, y eso hace que el cultivo se resienta y no tenga un desarrollo normal”, explicó.
Debido a todos estos factores, Viveros dijo que no se espera tener una supercosecha. “Yo creo que los promedios marcan entre 4000 a 5000 kilos por hectárea. Habrá excepciones, pero el promedio va a estar por ahí”, concluyó.
[Foto: Maíz zafriña – sequía / Archivo / Productiva C&M]


